Amenazas contra la democracia y el periodismo

January 11, 2022 Comments off

Enero 2022.

La democracia es interpretada de manera diferente en distintas latitudes. En el mundo occidental el sistema democrático ha sido sinónimo de la libertad para escoger a las autoridades. Un complemento esencial, para ejercer este derecho, es contar con una amplia libertad para informarse y opinar.

La preocupación por las interferencias y limitantes para contar con información veraz y confiable gravitó en la entrega del Premio Nobel de la Paz 2021.  El preciado galardón quedó en manos de dos periodistas: la filipina María Ressa y el ruso Dimitri Muratov. La distinción aplaude el coraje de los ganadores y, a la par, es una crítica implícita a las restricciones a la libertad de prensa impuestas por sus respectivos gobiernos. En lo que toca a las Filipinas el premio destacó el papel de Ressa por “exponer los abusos de poder, el empleo de la violencia y el creciente autoritarismo en su país natal”.  La galardonada, por su parte, aprovechó el discurso de aceptación del premio para denunciar el fango tóxico que abunda en redes sociales. Ressa acusó a los gigantes mediáticos por “permitir la circulación de virus de mentiras  que infectan a cada uno de nosotros”.  Precisó que los gigantes estadounidenses de internet  están prejuiciados contra los hechos y los periodistas y utilizan sus inmenso poder para sembrar divisiones: “¡Nuestra mayor necesidad  hoy es transformar   ese odio y violencia , el fango tóxico que contamina nuestro ecosistema informativo!”. Específicamente apuntó a Facebook por lucrar vehiculando mensajes con contenidos divisionistas y de odio propagados desde los algoritmos

Dimitri Muratov, cofundador y director del diario Novaya Gazeta, por su parte  señaló : “Somos periodistas, nuestra misión es clara y consiste en distinguir entre hechos y ficción. La nueva generación de profesionales sabe cómo trabajar con datos”, pero advirtió que el oficio de periodista pasa “por tiempo oscuros” en Rusia. Señaló que más de un centenar de periodistas junto a medios informativos, defensores de derechos humanos, además de organizaciones no gubernamentales han sido calificadas recientemente como “agentes extranjeros” por el ministerio de Justicia ruso. “En Rusia  esto significa una cosa: enemigos del pueblo”.  En los hechos Muratov  explicó que a menudo esto conlleva perder el empleo, dejar el país y “ser privado de la oportunidad de vivir una vida normal”.

Un mal año para el periodismo

Reporteros sin Fronteras  (RSF) registró en 2021 un récord de periodistas detenidos en el mundo: 488 están tras las rejas en diversos lugares del planeta, un aumento de veinte por ciento respecto a 2020,  México y Afganistán siguen encabezando la lista de países donde  más se arriesga la vida por ejercer la profesión. Esto según el informe anual de RSF publicado a mediados de diciembre.

El documento, que evalúa cada año la situación de la libertad de prensa en 180 países y territorios del mundo, revela que el periodismo está afrontando impedimentos en 73 naciones y obstáculos en otros 59 países, lo que en conjunto supone el 73 por ciento de los territorios evaluados.  “Nunca desde la creación del balance anual de RSF en 1995 había sido tan elevado el número de periodistas encarcelados”, indicó la organización con sede en París, que destaca además que del total 60 son mujeres, otro récord. Si sirve de consuelo  el número de periodistas asesinados bajó este año, en buena parte gracias al fin parcial de conflictos armados en Siria, Irak, Afganistán y Yemen. Hasta el primero de diciembre de 2021 habían perdido la vida en servicio activo 46 periodistas. De ellos 30 fueron asesinados deliberadamente, siete de ellos en México, el país más peligroso por tercer año consecutivo. En los últimos cinco años han sido asesinados 47 reporteros en el país. En Afganistán murieron seis periodistas a lo largo del año, a causa de ataques y atentados con bombas. El país asiático, desgarrado por décadas de violencia, cuenta con el mismo número de decesos que México en los últimos cinco años.

A mediados de diciembre de 2021, el número de periodistas y colaboradores  encarcelados por ejercer su oficio frisaban el medio millar lo que supone un aumento del veinte  por ciento en un año.  Además,  otros 65 están secuestrados. Esta subida excepcional de las detenciones arbitrarias responde ante todo a la situación de tres países: Birmania, donde la Junta Militar retomó el poder el 1 de febrero del año pasado; Bielorrusia, sumida en la represión tras la impugnada reelección del presidente Aleksandr Lukashenko, en agosto de 2020; y China donde el Presidente Xi Jinping, ha intensificado el  control sobre la Región Administrativa de Hong Kong. Según Christophe Deloire, secretario general de RSF, “Estos datos extremadamente elevados de periodistas encarcelados arbitrariamente derivan de tres regímenes dictatoriales” quien agregó que ello  “Es un reflejo del impulso dictatorial en el mundo, de una acumulación de crisis y de la ausencia de cualquier escrúpulo por parte de esos regímenes. Tal vez sean también fruto de un nuevo marco geopolítico de relaciones de fuerza, en el cual los regímenes autoritarios no sufren suficientes presiones para limitar su represión”. Siempre en opinión de  Deloire “El periodismo es la mejor vacuna contra la desinformación (…) Por desgracia, su producción y distribución se ven bloqueadas con demasiada frecuencia por factores políticos, económicos y tecnológicos, y, en ocasiones, incluso culturales. Ante la viralidad de una desinformación que sobrepasa fronteras, a través de plataformas digitales y redes sociales, el periodismo es el principal garante del debate público basado en una diversidad de hechos establecidos”.

La libertad de expresión, como todo bien deseable, es una gran fuente de disputa. Reivindicada en muchas proclamas oficiales es coartada con frecuencia. Antony Blinken , el  secretario de Estado norteamericano,  destacó hace algunas semanas el “papel imprescindible” de los medios de comunicación para informar a la opinión pública y pedir cuentas a los Gobiernos. “Estados Unidos seguirá defendiendo el valeroso y necesario trabajo de los periodistas en todo el mundo”, dijo. Estados Unidos está dispuesto a destinar más de 400 millones de dólares al fortalecimiento de medios de comunicación independientes en diversas partes del globo.

Esto dicho al mismo tiempo que se persigue desde hace más una década al periodista Julian Assange, con la amenaza de hasta 175 años de cárcel por supuesto espionaje. En especial por la publicación de documentos secretos de las guerras en Irak y Afganistán. Por divulgar archivos e imágenes que muestran transgresiones a los derechos humanos por parte de tropas   estadounidenses. Crímenes por los que nadie ha sido juzgado hasta el momento.  En cambio , Washington ha volcado su energía  a perseguir a Assange el fundador australiano de Wikileaks. El 10 de diciembre, un tribunal de apelación británico dictaminó que  podía ser extraditado a Estados Unidos, revocando una sentencia anterior.

América  Latina.

La región. según lo reseña RSF, experimentó  un marcado  retroceso  en el libre ejercicio de la libertad de prensa. Situación, que como en el resto del mundo, sufrió marcadas restricciones a causa del Covid-19. El informe señala que Brasil, Venezuela y El Salvador son las naciones donde los periodistas denuncian la mayor cantidad de bloqueos o dificultades para acceder a  la información oficial.  Este preocupante cuadro ha llevado a Brasil a recular  cuatro posiciones respecto al informe de 2020 y ubicarse actualmente en el puesto 111, situado en una zona roja (de acuerdo con la clasificación de RSF) o en el grupo de países donde la situación es más compleja para los periodistas. “El contexto tóxico en el que trabajan los profesionales de los medios brasileños, desde la llegada al gobierno del Presidente Jair Bolsonaro en 2018, explica en gran parte esta degradación”, señala el informe. 

Adicionalmente, la investigación advierte sobre la actuación de Jair Bolsonaro y del presidente venezolano Nicolás Maduro, a quienes responsabiliza de la difusión de informaciones falsas, como el caso de la promoción de tratamientos contra el Covid-19 sin contar con un sustento científico. “Varios jefes de Estado, como Maduro en Venezuela o Bolsonaro en Brasil, han propagado informaciones falsas, incluidas sobre el Covid-19, o han acusado a periodistas de propagarlas”, dijo Deloire. 

En Venezuela, país que se ubica en el puesto 148 del ranking de 180 países en 2021, el informe fue publicado apenas  días después de que el Tribunal Supremo de Justicia emitiera  un fallo que obliga al diario ‘El Nacional’ a pagar una indemnización al  diputado Diosdado Cabello de 13,6 millones de dólares por una denuncia de difamación que data de año 2015.

Cuba, por su parte, es la peor nación latinoamericana dentro del ranking al ubicarse en el puesto 171, una posición considerada como ‘muy grave’ dentro de la clasificación considerada.

En cuanto a Chile el informe revela una baja constante en cuanto a los indicadores de libertad de prensa En 2019 el país bajó del puesto  38 al  46  en la clasificación mundial  para culminar en la posición 56 en el 2021. El estallido social mereció un llamado de atención por parte de RSF a las autoridades nacionales por “numerosos casos de agresiones intencionales en contra de periodistas, tanto de la prensa nacional como internacional  que cubrían las vastas manifestaciones” que caracterizaron las movilizaciones., RSF estimó necesario enviar una carta al gobierno chileno  solicitando que se instruyera manera especial a las fuerzas del orden y seguridad para facilitar el trabajo de los periodistas.

Argentina  (69) donde se muestra preocupación por los “cierres de medios y la creciente precarización laboral”,  Colombia  (134) país en el que, de acuerdo con el informe, crece el acoso hacia los periodistas a través de Internet o México  (143), donde además de la violencia en contra de los profesionales, existe una estigmatización de la prensa “desde el discurso público”.   

El otro lado de la moneda:  Costa Rica  es el país de la región que se lleva todos los aplausos por la libertad que goza su prensa. En el caso de la nación centroamericana, que se ha mantenido entre los primeros diez del mundo con un ascenso entre 2019 y 2021, la ONG destaca que el “Estado no suele interferir en la labor de los periodistas” y califica la situación de especial al estar ubicada en una “región corroída por la corrupción, la inseguridad y la violencia cotidiana contra la prensa. 

Para los periodistas no es común lograr un Premio Nobel de Paz. Era algo que no ocurría desde 1935 cuando parte del mundo comenzaba a cubrirse bajo la sombra del fascismo. Hoy, cuando las redes sociales  ocupan un espacio creciente en las comunicaciones y circulación de noticias, el periodista de carne y hueso aporta algo irremplazable: el valor del testimonio.

fin

Una ruta peligrosa para los inmigrantes.

December 9, 2021 Comments off
T Diciembre 2021

Mohamed Isa Omar fue rescatado de las aguas del Canal de la Mancha. Formaba parte de una partida de 29 inmigrantes que intentaban cruzar desde Francia a Inglaterra. Solo Mohamed y otro joven sobrevivieron cuando la precaria embarcación inflable zozobró el 24 de noviembre.  “Ví   a gente morir justo frente a mí… aquellos de nosotros que no sabían nadar se ahogaron y murieron en pocos minutos…el agua era tan fría… tan fría” narró Mohamed. Era una tragedia esperando ocurrir.  En lo que va corrido de 2021 han arribado más 26.500 inmigrantes aventurándose a cruzar el Canal, que es una de las rutas marítimas más transitadas del mundo. Es sorprendente que, en la oscuridad nocturna o en las frecuentes y espesas nieblas, algunos de los botes o balsas ligeras no resultara arrollada por los grandes cargueros que, cual caravana, navegan las 24 horas del día.

En Londres Priti Patel, la ministra del Interior (Home Office), no bien supo de la tragedia, reiteró su determinación de “destruir las bandas criminales” responsables de los cruces clandestinos. Su reacción reitera la narrativa de numerosas autoridades a lo largo del mundo que ponen la carreta delante de los bueyes. Sin suda hay bandas especializadas en el tráfico de personas. Pero ellas son las facilitadoras, no las causantes de los millones que anualmente abandonan sus hogares para buscar asilo en otros países o son forzados desplazarse a otras regiones.  Se estima que en 2019 unos 271 millones de personas, lo que equivale al 3,5 por ciento de la población mundial abandonó por una variedad de motivos económicos y políticos su tierra natal. Estudios realizados entre inmigrantes que cruzan el Canal muestran que la mayoría de las iniciativas son resultantes de la asociación de grupos familiares.  Ellos adquieren las embarcaciones inflables en tiendas deportivas y se lanzan a la navegación con el objetivo de pedir asilo en Inglaterra. En muchos casos se trata de intentos de reunificación de familiar. Entre los ahogados figuraba Maryam Nuri Mohamed Amin, una mujer kurda de 24 años del norte de Irak que luego de reiterados e infructuosos pedidos de visa en un consulado británico, aspiraba a reunirse con su prometido. Maryam llamó a su novio cuando observó que la balsa se desinflaba e intentaban achicar el agua que les hundía. Sus últimas palabras fueron de esperanza: lo tranquilizaba asegurándole que serían rescatados.

La ministra Patel, al igual que varios gobiernos en otras latitudes, buscó desacreditar las motivaciones de los inmigrantes que desembarcan en las costas del Reino Unido. Ello pese a que dos tercios de los que arribaron en pequeñas embarcaciones, entre enero del 2020 y mayo 2021, provienen de Irán, Irak, Sudán y Siria. Todos países en que existe amplia evidencia de persecución política y religiosa. La narrativa de Patel al igual que la de otros gobiernos, como el estadounidense, es culpar a “mafias” o “coyotes”. Frente a estas organizaciones delictuales, que manipulan a inocentes, las autoridades se yerguen para impedir que los embaucadores induzcan a los inmigrantes al cruce de fronteras despojándolos de sus haberes. Es, en realidad, un discurso que pretende tender una cortina de humo ante un hecho fundamental: muchos países niegan el derecho de asilo a quienes lo solicitan. Es la negación de rutas de acceso legales a los que requieren refugio la que contribuye al lucrativo comercio de los traficantes. Es el bloqueo impuesto por las propias autoridades la que estimula las trasgresiones fronterizas con los riesgos que ellas conllevan.  Al poner el acento en la ilegalidad de los ingresos, de los que claman por protección, sindicándolos como una amenaza eluden la obligación de garantizar un justificado asilo contra la opresión   así como una ruta ancestral para huir de la pobreza. 

La muerte acecha a los millones de migrantes que cada año cruzan fronteras. Algunos huyen de conflictos, otros buscan dejar atrás condiciones vida paupérrimas en busca de futuros mejores. Cada cierto tiempo la conciencia pública es sacudida por imágenes que golpean: la conmovedora foto de Aylan Kurdi  un niño sirio de tres años ahogado en una playa turca en 2015 recorrió el mundo. Naufragios, asesinatos, secuestros e incluso la esclavización son riegos que corren inmigrantes centroamericanos, norafricanos y asiáticos. Los motivos que impulsan a millones de individuos varían según cada región. En algunas como Centroamérica el cambio climático que además es la causa de huracanes más frecuentes y violentos ha bajado el rendimiento de las tierras. En el Medio Oriente los conflictos bélicos generan grandes oleadas humanas. Hay una causal, sin embargo, que está presente en todas las regiones y ella es el crecimiento demográfico, un fenómeno particularmente agudo en África

Migraciones al alza

Las previsiones apuntan a que las olas humanas aumentarán en forma exponencial, pudiendo alcanzar varios cientos de millones de personas que emigrarán tras mejores condiciones económicas o para dejar atrás desastres ambientales, en especial los causados por el calentamiento global, pandemias, conflictos sociales entre otras desgracias. Es lo que se denomina la dinámica push-pull. El empuje o push a salir de los países proviene de las condiciones desfavorables, como los desastres naturales, el desempleo, la corrupción y la violencia política. La atracción, o pull , a viajar a otros países proviene de la expectativa de conseguir mejores salarios y mayor bienestar al tener acceso a   sistemas de seguridad social.

En Estados Unidos la inmigración de latinoamericanos, con los mexicanos a la cabeza, constituye un asunto político candente. El tema fue situado al tope de su agenda por el Presidente Donald Trump y ganó especial notoriedad con la construcción de un formidable muro a lo largo de parte de la frontera mexicano estadounidense. Trump explotó las aprehensiones de un sector del electorado sureño frente a los cruces no autorizados de la frontera. Hacia el final de su gobierno la inmigración pasó a segundo plano en parte por el efecto del Covid-19 que dificultó los desplazamientos. Pero este año se han batido los niveles previos de migración a Estados Unidos: desde octubre de 2020 a septiembre de 2021 se registraron 1,7 millones de detenciones a lo largo de la frontera entre ambos países. Es un récor absoluto. La gran mayoría de los arrestos correspondió a mexicanos (608.000), seguidos de ciudadanos del Triángulo Norte de Centroamérica: 309.000 hondureños detenidos, 279.000 guatemaltecos y 96.000 salvadoreños. A ellos se suman otros 367.000 inmigrantes de varios países de la región, encabezados por Haití y Venezuela.

El 61 por ciento de estos migrantes fue expulsado en caliente merced al llamado Título 42, una medida de emergencia que Trump instauró en marzo de 2020, al inicio de la pandemia, que permite deportar en forma expedita a quienes arriban sin la documentación exigida, los demócratas han dejado vigente la disposición. Biden había prometido regularizar la situación de cerca de 11 millones de inmigrantes, muchos de los cuales han sido considerados trabajadores esenciales durante la pandemia.

Quédate en México.

Durante mucho tiempo se especuló que el efecto más explosivo de un freno radical a la inmigración latina no sería sobre Estados Unidos. El impacto reverberaría aun con más fuerza de México a Ecuador y en el Caribe. Para algunos países como Nicaragua, Haití, El Salvador y la República Dominicana, la mayor fuente de ingresos son las remesas de dinero que envían los familiares que trabajan en el país del norte.

Los inmigrantes de América Latina y el Caribe remitieron del orden de 100 mil millones dólares a sus familias en sus países de origen. Al inicio de las cuarentenas impuestas por el avance del Covid-19 el Banco Mundial anticipó una caída de hasta un 20 por ciento del dinero enviado a sus familiares por latinoamericanos residentes en Estados Unidos.  Pero tras una pequeña baja inicial las remesas, para sorpresa de muchos, el año pasado incluso subieron en todas las regiones del mundo con Latinoamérica y el Caribe a la cabeza con un alza de 6,5 por ciento. La parte del león corresponde a México con 38 mil millones de dólares. En México unos 11 millones de personas, reciben dinero enviado desde Estados Unidos. En promedio son despachadas siete remesas anuales de 340 dólares.

Apenas electo el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en julio de 2018, prometió un mejor trato a los migrantes que llegaban o estaban de paso por México la ruta ineludible hacia Estados Unidos.  En concreto habló de una política de “puertas y brazos abiertos” que garantizaba el libre tránsito para los migrantes que marchaban al norte además de un trato humanitario por parte de su gobierno. Trump reaccionó con agresividad ante las políticas permisivas de AMLO denunciando una “invasión de inmigrantes” y conminó al gobierno mexicano a “ordenar” los flujos. Finalmente, Trump jugó su carta favorita: a través de uno de sus consabidos tuits amenazó con fijar aranceles a una serie de productos mexicanos si continuaba el alto flujo de migrantes hacia Rio Grande. A poco andar México se comprometió a desplegar efectivos de la recién formada Guardia Nacional para asegurar la contención. Washington bajó el tono y desistió de aplicar aranceles. Las políticas represivas de las autoridades mexicanas incluyeron retenes carreteros y redadas a albergues. Numerosos defensores legales de los migrantes han sufrido acosos mediante vigilancia de sus locales. Quien transporte a un migrante indocumentado en su vehículo particular puede ser detenido bajo el cargo de “introducción de personas al territorio nacional sin la documentación correspondiente”. La hostilidad oficialista ha fomentado el rechazo contra los inmigrantes. En especial en las ciudades fronterizas que carecen de una infraestructura para albergar a los vulnerables y desposeídos inmigrantes, entre los que se cuentan numerosas mujeres y menores.

La ilusión que el Presidente Joe Biden crearía un sistema migratorio radicalmente distinto al  de Trump viene de ser postergado hasta nuevo aviso. Recién, a inicios de diciembre, la Casa Blanca informó que reactivará la aplicación del programa de control fronterizo “Quédate en México”, creado durante el gobierno de Trump y mediante el cual los solicitantes de asilo deben permanecer en México mientras el pedido de refugio es procesado por las autoridades migratorias estadounidenses.

Conocido formalmente como programa de Protocolos de Protección a Migrantes, esta política fue duramente cuestionada por organizaciones de derechos humanos debido a las condiciones precarias en las que los migrantes debían permanecer en México. Con frecuencia, los solicitantes esperaban meses en México y, en ocasiones, han sido víctimas de bandas criminales. Según la ONG Human Rights First se han reportado más de 1.500 casos de violaciones, secuestros y torturas en contra de estos inmigrantes que aguardaban ser admitidos en Estados Unidos.

Poco después de su llegada a la presidencia en enero, Biden puso fin a esta iniciativa a la que calificaba como “inhumana”, pero en agosto pasado una corte federal ordenó el restablecimiento de este programa, tras concluir que su cierre no fue realizado de la forma correcta. Entonces, la Casa Blanca informó que acataría la decisión judicial, pero que antes necesitaba contar con el visto bueno de México. Verónica Escobar, congresista demócrata por Texas, declaró que la medida “erosiona nuestros valores nacionales…y es una violación al derecho al asilo”.  

Este 2 de diciembre, la cancillería mexicana confirmó la reactivación del programa. Ello luego que la semana anterior el gobierno de AMLO presentó a Washington varias condiciones para dar este paso, incluyendo acelerar la aplicación de las iniciativas de cooperación para el desarrollo en el sur de México y en Centroamérica, así como establecer asesorías legales para los inmigrantes de suerte de facilitar el procesamiento de sus solicitudes.

Todo indica que tanto en América Latina como en el resto del mundo aumentarán los flujos migratorios. Así como los vientos soplan desde las zonas de las presiones a las bajas. Los humanos suelen desplazarse en búsqueda de mejores condiciones económicas o abandonar sus pagos a causa de desastres ambientales, epidemias, conflictos sociales, étnicos o entre naciones amén de  otras calamidades como las hambrunas.

COP 26: no hay planeta B

November 1, 2021 Comments off

Noviembre 2021

La Conferencia de las Partes (COP)  no puede saltar más arriba de su ombligo,  para utilizar una metáfora anatómica En la COP 26, en Glasgow, compiten como es habitual discursos  sobre quién está más preocupado por el impacto del calentamiento global. En silencio, sin embargo, fuertes grupos de presión encabezados por empresas petroleras, junto a otras industrias emisoras de gases de efecto invernadero, movilizan sus agentes para impedir restricciones a sus actividades contaminantes. Es tradicional que el gobierno anfitrión avance una señal positiva declarando sus planes de descarbonización. Londres decepcionó al mundo ambientalista al no fijar plazos precisos para algunos de sus objetivos Es el clásico: sí, lo prometí, pero no dije cuándo.   La experiencia enseña que las declaraciones de intenciones a menudo suelen quedar en eso: intenciones. Así, se anticipa lo que ha sido la tónica de las sucesivas COP: un festival de retórica grandilocuente, pero con ofertas ambiguas.

Los ejemplos de doble discurso abundan como lo demuestra Jair Bolsonaro vertiendo lágrimas de cocodrilo por la destrucción del Amazonas.  “Llegaremos a Glasgow  unidos para abordar un asunto muy importante y querido para todos nosotros: nuestra querida, rica y deseada Amazonía”, declaró  el presidente brasileño tras reunirse con su par colombiano Iván  Duque, en Brasilia. Bolsonaro no pestañó ante las cámaras al asumir el compromiso que Brasil para el 2030 habrá eliminado la deforestación de la vasta selva amazónica, que juega un papel clave en el equilibrio climático del planeta. Las estadísticas indican que la deforestación en Brasil viene de alcanzar el nivel más alto de la década. Desde que Bolsonaro asumió la presidencia, en 2019, han sido destruidos más diez mil kilómetros cuadrados, el equivalente a toda le región metropolitana chilena. Un estudio reciente muestra que la Amazonía ha perdido en los últimos 35 años una cobertura forestal equivalente a la superficie de  Chile. Según estimaciones de expertos brasileños en 2021 la tasa de deforestación será 50 por ciento superior a la del 2018, antes que Bolsonaro asumiera la presidencia. En junio Ricardo Salles, su ministro de medio ambiente, debió renunciar luego que una investigación policial sobre tala ilegal en la Amazonía fue bloqueada por el funcionario. Tras ello se han observado algunos cambios cosméticos. Tropas han sido desplegadas para controlar deforestación luego que el Presidente Joe  Biden llegó a la Casa Blanca. Pero expertos señalan que las medidas gubernamentales que favorecen la exportación de madera talada ilegalmente siguen vigentes. Tampoco ha sido enmendado el debilitamiento de los organismos de control ambiental.

Junto a la destrucción de los bosques los combustibles fósiles comparten el banquillo de los acusados a causa de las emisiones de CO 2. Arabia Saudita es  el principal productor de petróleo mundial y viene de declarar que tiene planes para alcanzar el estatus de emisiones  de carbono cero para el 2060. Esa es la recomendación de los asesores en relaciones públicas para mejorar la imagen deteriorada de la monarquía gobernante. Según una serie de documentos recién revelados por la BBC, la cadena televisiva estatal británica, un  asesor del Ministerio del Petróleo saudí   exigió que “frases como ‘la necesidad de acciones de mitigación urgentes y aceleradas a todas las escalas…’ deberían eliminarse del informe”. Estos “informes de evaluación” son elaborados cada seis o siete años por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, que es el organismo de Naciones Unidas   que monitorea el estado de la atmósfera.

La misma filtración reveló que Arabia Saudita, Japón, Australia, Argentina y Brasil se encuentran entre los estados que piden a la ONU que minimice la necesidad de dejar de usar rápidamente los combustibles fósiles. Varios países argumentan a favor de tecnologías emergentes -que actualmente son costosas- diseñadas para capturar y almacenar el dióxido de carbono permanentemente de forma subterránea. La mayoría de los grandes productores o usuarios de combustibles fósiles, así como la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no están dispuestos a renunciar a su gallina de los huevos de oro. Para muchos estados el petróleo representa su principal ingreso junto al  carbón. Es el caso de Australia en que la producción carbonífera ha sido vital para su economía. Pese a que el país ha sufrido enormes incendios forestales atribuidos al calentamiento global su gobierno estimula planes para expandir algunas de las minas. El año pasado Canberra exportó 40 mil millones de dólares del más contaminante de los combustibles fósiles.  Muchos gobiernos, como el australiano, admiten el daño causado por las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero antes que reducir la producción buscan soluciones paliativas que hasta hoy no han demostrado su eficacia. El método más importante es la captura y almacenamiento de carbono (CAC) que consiste en capturar y separar el CO2 durante la producción de energía o en procesos industriales y luego almacenado, en vez de liberarlo a la atmósfera. Hay dudas, sin embargo, si los sumideros, como el almacenamiento subterráneo, podrán contener las masivas cantidades de carbono en forma segura.

Mira quien viene y sabrás qué pasará.

Un anticipo sobre el nivel de compromiso de los países participantes es el perfil de las delegaciones asistentes. Es parte del lenguaje diplomático. El número de jefes de estado es una señal sobre la seriedad que los países asignan a la convocatoria. En la decisión de los países gravita la conciencia sobre temas ambientales, que está dictada por un balance entre el impacto del calentamiento global y los intereses económicos, y por supuesto cómo ello gravita en la percepción de los electorados respectivos. Además, las COP son ya parte del tejido de las relaciones internacionales y en ellas se reflejan las necesidades e intereses de las naciones. Una conferencia bien concurrida por delegaciones del más alto nivel es un éxito para el país convocante. Influyen pues las relaciones de las diversas capitales con Londres que, dicho sea, pasa por uno de sus puntos más bajos de influencia política internacional, luego de su salida de la Unión Europea y fricciones con China y Rusia.    

En Glasgow, de entrada, fueron anunciadas importantes deserciones de mandatarios. La más importante fue la del presidente chino  Xi Jinping que ha estado confinado en su país desde el comienzo del Covid-19 y que se comunicará en forma remota.  En su lugar irá Xi Zhenhua, el enviado especial para temas ambientales. Tampoco asistirá el presidente ruso Vladimir Putin  que enfrenta un serio embate de la pandemia. El Papa Francisco no asistiría y una fuente vaticana anticipó que podría dirigirse a los participantes desde el Vaticano.  Por América Latina estarán ausentes Jair Bolsonaro y el Presidente mexicano  Andrés Manuel López Obrador que aludió a los costos para despachar una comitiva. La lista de jefes de estado cuya asistencia está en duda es larga.  

El mandatario que despierta el  mayor interés es el Presidente Joe Biden que, a su llegada a la Casa Blanca, solicitó un informe sobre el impacto del calentamiento global sobre el planeta. El conjunto de sus servicios de inteligencia y el Pentágono   participaron en la redacción del recién publicado National Intelligence Estimate (NIE) destinado al cambio climático. El NIE, que refuerza informes anteriores, identifica a 11 países en la categoría de riesgo agudo por los rápidos cambios del entorno natural por causas climáticas De ellos cinco pertenecen al hemisferio y son: Colombia, Guatemala, Haití, Honduras y Nicaragua. El enfoque del NIE señala que el cambio climático es un multiplicador de las crisis. A medida que suben los termómetros “se apreciará un círculo[R1]  vicioso en el que el crecerá el impacto sobre vastas regiones donde se multiplicará el número de refugiados, se agudizará la desigualdad y la inestabilidad política con las crecientes temperaturas, que además ensancharán  cada fisura social”.  Ya más de 21 millones de personas debieron desplazarse cada año, entre 2008 y 2016, fruto de fenómenos climáticos. Muchos de los eventos provocan grandes movimientos humanos que cruzan fronteras nacionales. En el NIE emerge el ángulo de análisis castrense que pone incluso las tragedias en la perspectiva de una pugna de poder. “Las potenciales consecuencias políticas y militares de la devastación podrían representar un peligro para Estados Unidos”, advierte el informe. Aliados de Estados Unidos pueden resultar desestabilizados por las migraciones resultantes de la crisis climática. En tanto que adversarios como China y Rusia podrían aprovechar la circunstancias “para buscar acrecentar su influencia brindando apoyo  a los países afectados  que enfrentan inestabilidad política  debido a la inmigración”. Claro que los militares se abstienen de señalar que ellos están entre las principales fuentes de contaminación. Un estudio académico viene de señalar a las fuerzas armadas estadounidenses “como uno los mayores contaminadores en la historia con un consumo  mayor de combustibles líquidos  y emitiendo más gases de efecto invernadero que la mayor parte de los países de tamaño mediano”.

La agenda de la COP 26

Se estima que unas 25 mil personas, provenientes de 200 países,  participarán en esta suerte de gran jamboree medio ambiental. Esa sería la suma de las tres partes convocadas por la ONU: estados, empresas y organizaciones no gubernamentales. La primera COP tuvo lugar en 1995 en Berlín. Desde entonces se han realizado progresos, pero insuficientes dada la magnitud del  deterioro ambiental  que exige impedir que el calentamiento global supere los  1,5 grados.   Algo que, desde ya, muchos científicos anticipan que no será posible.

Algunos cifran sus esperanzas en cambios tecnológicos como la introducción de los autos eléctricos. Aquí hay signos alentadores: Herz, la empresa de autos de arriendo viene de adquirir 100 mil vehículos eléctricos Tesla. Amazon, por su parte, ha ordenado 100 mil unidades electro móviles por un valor de 4,2 mil millones de dólares. Estas se cuentan entre los pedidos más importantes realizados. Esta masificación impulsará la instalación de estaciones de recarga de baterías. El otro lado de la moneda, es que muchos estados dejaran de percibir enormes ingresos por concepto de impuestos al combustible. En el caso británico ello representa 37 mil millones de libras anuales. En Chile la recaudación  por el impuesto específico a los combustibles representó 2.800 millones de dólares en 2019.


 Otro problema es que en la actualidad una proporción importante de la electricidad es generada con combustibles fósiles. De manera que los gases que no saldrán por el tubo de escape lo harán por las chimeneas de las plantas termoeléctricas y en especial  las carboneras.  La crisis energética de los últimos meses ha puesto en duda los plazos para erradicar el carbón. Un campo en que es posible avanzar es en el freno a la deforestación. Pero en todos los campos serán necesarios financiamientos. Los inmensos gastos que ha representado para los estados la emergencia del Covid-19 redundan en arcas fiscales deficitarias. Las naciones más ricas ya han pospuesto para el 2023 el aporte de 100 mil millones de  dólares  anuales a los países menos desarrollados. Ello tras la meta de lograr una transición hacia una matriz energética más limpia.  Además, son necesarias inversiones para proteger la población especialmente en zonas costeras.

Según el informe Stern, comisionado por el gobierno británico a Nicholas Stern en 2005, fuertes medidas tempranas compensan largamente los costos posteriores. Mantener el statu quo costará más del 5 por ciento del PIB mundial, pero si las cosas empeoran, podrá alcanzar hasta 20 por ciento del PIB planetario. Con razón se dice que más vale prevenir que curar.

FIN


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Los submarinos que torpedearon Francia

September 28, 2021 Comments off

Raúl Sohr, octubre 2021

La fallida compra de una docena de submarinos por parte de Australia a Francia ha precipitado una crisis de proporciones mayores. Canberra había resuelto adquirir doce submarinos convencionales por un valor superior a los 30 mil millones de dólares, la mayor orden de compra de armas lograda por Francia en el rubro. Dicho sea de pasada, los sumergibles se suelen comprar por unidades y no por docenas. La adquisición de un amplio paquete fue calificada como la compra del siglo. En rigor, en cada siglo hay varias compras que compiten por el epíteto. Lo que no es tan común es que un contrato de semejante magnitud sea anulado tras años de minuciosas negociaciones, cuando ya se ultiman detalles menores.

Se ignora durante cuánto tiempo Australia (A), el Reino Unido (UK) y Estados Unidos (US) negociaron la creación de una nueva alianza militar, ahora conocida como Aukus. El objetivo declarado de Aukus es limitar el espacio de maniobra militar de China en el sudeste asiático. En el contexto del debate sobre los submarinos, en el parlamento británico, Theresa May le preguntó a su sucesor Boris Johnson si, dados los compromisos adquiridos con la firma de Aukus, el Reino Unido podría verse arrastrado en un futuro conflicto en el caso de “que China intentase invadir Taiwán”. En una respuesta característica, Johnson fue ambiguo y no excluyó nada.

 Uno de los primeros pasos operativos de la cooperación entre las tres naciones anglosajonas es dotar a Australia con una docena de submarinos a propulsión nuclear. Estos, en reemplazo de los desechados modelos convencionales Barracuda franceses. Los sumergibles, hasta donde se sabe, no contarán con armas nucleares. Solo se ha hecho mención de que Estados Unidos vendería misiles de largo alcance, pero que no portarían cargas atómicas para ser disparadas desde los sumergibles.

Las grandes compras de armamento no solo involucran abultados montos de dinero. También suelen ser una clave para el desarrollo de industrias como la aeronáutica y la naval. Pero, por encima de todo, son la expresión tangible de alianzas político-estratégicas. Es por ello que el reemplazo de los sumergibles, más allá de los factores financieros, es un golpe que sacude a Francia, al punto de que su ministro de Defensa, Jean-Yves Le Drian, se refirió al hecho como una “puñalada por la espalda”. Además, acusó a los tres países de Aukus de “duplicidad, incumplimiento y desacato”. Apuntó en especial a los australianos por mentir. Ello, porque pocos días antes de la anulación París fue informado por Canberra de su satisfacción con el avance de las negociaciones. Le Drian dijo que Francia supo de la anulación del contrato apenas una hora antes de una conferencia de prensa de Scott Morrison, el Primer Ministro australiano. Los servicios de inteligencia franceses tampoco captaron señal alguna de lo que se avecinaba.

 Ya es duro perder un contrato arduamente negociado en la competitiva industria de submarinos. Pero ser desplazados por aliados estrechos por la vía de negociaciones ultrasecretas para sufrir una derrota que no es solo comercial, sino que también representa un revés estratégico, marca un punto de inflexión. París descubrió de golpe cuán disminuida era su gravitación internacional. La compra de todo gran sistema de armamentos implica una suerte de alianza entre las partes. Canberra, que experimenta una serie de fricciones comerciales y diplomáticas con China, no solo opta por submarinos más poderosos. Para confrontar las presiones crecientes de Beijing, el gobierno australiano ha preferido estrechar lazos y buscar la protección de Washington y Londres. 

Para Francia, la pérdida de la venta de los submarinos es mucho más que un revés económico. Representa el fracaso de una estrategia política. Pese a los persistentes esfuerzos del presidente galo Emmanuel Macron por aproximarse a Estados Unidos, incluso con la ambición de competir con Gran Bretaña como socio europeo favorito, a la hora de la verdad los lazos anglosajones prevalecieron. La realidad es que Francia es una potencia mediana que mal puede alterar el balance de fuerzas en la pugna entre China y Estados Unidos, que define los tiempos actuales. Para muestra un botón: cada cuatro años, China construye tantos buques como todos los que cuenta el conjunto de la flota francesa. Una lectura al oficioso periódico chino Global Times da cuenta de la velocidad y amplitud del avance del arsenal de la nación asiática. Miradas las cosas desde esta perspectiva, Canberra no quiso tomar riesgos. Como lo aconseja el estratega prusiano Karl von Klausewitz: “En asuntos tan peligrosos como la guerra, las ideas falsas inspiradas en el sentimentalismo son precisamente las peores”. Las simpatías y afinidades no tienen cabida en el frío cálculo de las correlaciones de fuerzas. A la hora de tomar decisiones críticas sobre su seguridad, las naciones suelen optar por no tomar riesgos.

Francia, al igual que Gran Bretaña, no está en condiciones de dictar su voluntad al resto del mundo. Otro gallo cantaría si la Unión Europea se hubiese dotado de una fuerza militar articulada con una capacidad efectiva de despliegue. En definitiva, en el viejo continente han primado los intereses nacionales antes que los comunes.

La OTAN en la UTI

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) nació en 1949 para confrontar a su opositor Pacto de Varsovia, liderado por la Unión Soviética. La alianza occidental siempre dependió de los aportes irregulares en personal y recursos de cada uno de sus países miembros (hoy, treinta). Pero ella no habría sobrevivido sin la permanente inyección de recursos por parte de Estados Unidos, algo que el presidente Donald Trump se encargó de denunciar con frecuencia. Incluso el propio Macron hace un par de años proclamó que la OTAN padecía de “muerte cerebral”, aludiendo a la incoherencia de ciertas decisiones y falta de claridad en cuanto a sus objetivos. Los europeos no disponen, por ejemplo, de la capacidad logística para librar una guerra regular de mediana intensidad fuera de su continente. Gran Bretaña operó al límite de sus posibilidades en la guerra de las Malvinas en 1982, que, si bien fue distante, fue regular, breve y acotada.

Washington ha anunciado desde hace más de una década un cambio de pivote, la palabra utilizada para señalar su viraje de interés estratégico desde Europa y Rusia hacia el oriente. Específicamente hacia China, que es percibida como la mayor amenaza a su hegemonía. En ese contexto de proyección global, la OTAN es un instrumento de poca utilidad, decreciente, además de poco confiable. Alemania, y varios otros países europeos, dependen en alto grado del comercio con China y serían refractarios a tomar medidas que afecten sus relaciones económicas con Beijing. Esta percepción y el reforzamiento del cerco a China gravitaron en la decisión estadounidense de conformar Aukus en detrimento de Francia, uno de los miembros claves de la OTAN.

París queda confrontado ahora con el dilema de reorientar su política de alianzas. Una ruta posible sería abandonar la OTAN e invertir sus esfuerzos en ganar el liderazgo de una defensa europea autónoma, capaz de velar por los intereses del viejo continente. A fin de cuentas, el general Charles de Gaulle retiró a Francia de esta en 1966 y el país no se reincorporó en plenitud hasta el 2009.

Desde la desaparición de URSS y el Pacto de Varsovia, la OTAN perdió su razón original de ser. En sus últimas intervenciones bélicas “fuera de área”, que en la jerga de esa organización es una manera de decir “lejos del Atlántico Norte”, los países miembros de la OTAN respaldaron a Estados Unidos en Afganistán e Irak. Fue, hasta cierto punto, un acto de solidaridad política con Washington, siendo fieles al principio de la alianza que proclama que el ataque contra uno de sus países es un ataque contra todos ellos. Esto, pese a que para Francia era claro que Bagdad no tenía responsabilidad alguna en los ataques contra las Torres Gemelas. En estos últimos conflictos ya no estaba presente la sensación de una amenaza colectiva, como era el caso durante la Guerra Fría. De hecho, existían fuertes debates sobre las causas y legitimidad de ambas guerras iniciadas por Estados Unidos invocando los atentados del 11 de septiembre del 2001. El alto costo de ambas larguísimas y onerosas aventuras bélicas ha enfriado el entusiasmo europeo por acompañar a Washington en futuras operaciones. Además, por lo visto, tampoco les ganó mayor gratitud por parte de la Casa Blanca.

La proliferación nuclear

Las potencias que disponen de armas nucleares señalan que los submarinos nucleares no deben ser considerados como armas, pues solo son plataformas. Es un argumento de conveniencia que no resiste el menor análisis. Es como decir que una pistola no es un arma, pues lo que mata es la bala. Lo mismo es divorciar los aviones, inocentes plataformas, de las bombas que sí son mortíferas. La incongruencia de Washington y Londres, arduos abogados de la no proliferación de armas atómicas por parte de otros países, es mayúscula.

América Latina ha sido inconsecuente en esta materia. La región cuenta con el Tratado de Tlatelolco, que prohíbe la tenencia y tránsito de armas nucleares. Pese a ello, es frecuente la visita de submarinos a propulsión nuclear. Sus operadores han logrado imponer la tesis de que las plataformas portadoras no son armas. Es más que seguro que muchas de estas naves además llevan armas atómicas consigo. Pero nadie puede subir a bordo para verificar si es así.

En ese sentido, es ejemplar la posición adoptada por Nueva Zelanda que, desde 1980, tiene una política de mantener sus mares y cielos como zonas libres de armas nucleares. Esto significa que los submarinos nucleares australianos no podrán ingresar a las aguas territoriales neozelandesas. La Primera Ministra, Jacinda Ardern, declaró, no bien se supo de la decisión australiana: “Nuestra posición en relación a la prohibición de navíos a propulsión nuclear en nuestras aguas permanece inalterable”. Un mensaje inequívoco: los nuevos submarinos no podrán ingresar al mar que rodea al más estrecho aliado de Canberra. Latinoamérica debiera seguir el ejemplo de la integridad neozelandesa. Por su parte, Nanaia Mahuta, la ministra de Relaciones Exteriores, enfatizó que su país mantendrá una política independiente en la región. Nadie menciona a China, pero ese es el destinatario de las declaraciones que buscan desmarcarse de Aukus que, por lo que se sabe, no le extendió una invitación a Nueva Zelanda a participar.

 En lo que toca a China, existe nerviosismo en Occidente. Beijing ha denunciado Aukus como una maniobra en su contra. Pero nadie supone que todo quedará en meras declaraciones y que China no buscará contrarrestar la medida. El país más expuesto en este campo es Australia, pues China es el principal receptor de muchas de sus exportaciones. Como en el ajedrez, ciertas movidas alteran el conjunto del tablero. El nuevo eje Washington, Londres, Canberra es una de esas alteraciones que repercuten en buena parte del mundo.

El fin del siglo de Estados Unidos.

August 31, 2021 Comments off

Septiembre

Al anunciar el retiro total de Afganistán el presidente Joe Biden proclamó que Estados Unidos había cumplido con sus objetivos. El mandatario aclaró que la meta nunca fue el “nation building”, o sea hacer del país asiático un estado moderno, integrado y próspero. La misión, en respuesta a los atentados del 11 de septiembre del 2001, fue eliminar la amenaza terrorista desde aquella nación. Algo que se habría logrado con la degradación y neutralización de Al Qaeda y otras organizaciones que empleaban métodos terroristas en su lucha contra Washington.

La evaluación de Biden hoy aparece cuestionable a la luz del último y contundente ataque contra sus tropas y afganos que aspiraban a dejar el país.  La pesadilla de la Casa Blanca de una agresión, de última hora, contra la operación de evacuación tomó cuerpo con un atentado suicida. Lo que ya era un espectáculo trágico, de millares de familias agolpadas en el perímetro del aeropuerto de Kabul, se tornó en un nuevo sitio de matanza el 26 de agosto.  182 personas, en su gran mayoría afganos, perdieron sus vidas junto a 13 infantes de marina estadounidenses a quienes les corresponde proteger  las instalaciones diplomáticas de su país. Los servicios de inteligencia de Gran Bretaña, Estados Unidos y Australia advirtieron que se fraguaba un atentado. La amenaza de un ataque fue la razón señalada por Biden para terminar cuanto antes con la evacuación.  Pero, en el tráfago de informaciones y la desesperación por salir del país la alerta no recibió la atención debida.

El ataque fue reivindicado por el  Islamic State in Irak and Syria (ISIS-K)  Esta organización es un derivado afgano del Estado Islámico, como se lo denomina en castellano, que barrió y conquistó  grandes porciones de Siria (un tercio) e Irak ( 40 por ciento) entre los años 2014 y 2017 cuando cesó de ser una fuerza combativa, aunque sobreviven algunos remanentes. La rama afgana agregó a su distintivo la  letra  K en alusión a Korazán, región que incluye parte de Irán y Afganistán Un himno del Estado Islámico canta:  

Madres lloran, niños gritan, no hay que temer al kafir (el impío) / Emigren, emigren / Uzbekistán, Afganistán, luchamos en el Korasán / Luchamos, caemos, shuhada (mártires)

El Estado Islámico-K (EI-K) destaca entre los grupos yihadistas por la prescindencia de toda ética militar. Una de sus armas favoritas son los chalecos con explosivos detonados por suicidas contra “blancos blandos”, un eufemismo para designar a sitios de fácil acceso y a menudo frecuentados por civiles indefensos.   El EI-K mantiene una vieja pugna con Al Qaeda a la que considera apostata por su interpretación del Corán. En este caso se aplica el decir que no hay peor astilla que la del propio palo.  El EI nació del seno de Al Qaeda en Irak y se diferencia de su matriz pues busca el control de territorios más que la mera influencia político religiosa. El EI tuvo su gran bautizo de fuego en la guerra civil siria. Allí adoptó su nombre: Estado Islámico de Siria e Irak. La nueva denominación y la estrategia de control territorial abrió una grieta con Al Qaeda, cuyo  líder Ayman al-Zawahiri, el heredero de Osama bin Laden, creó su propia organización: el Frente al-Nusra para bloquear el ingreso del EI liderado Abu Bakral-Baghdadi. La pugna entre ambas organizaciones fue inclemente y dejó cientos de muertes. La animosidad pervive y está presente en Afganistán donde los talibanes cooperan con Al Qaeda contra el EI.   

 Un fin de era.

La derrota de Estados Unidos en Afganistán marca un punto inflexión. El siglo XX tuvo entre sus rasgos centrales la hegemonía política de Washington y el rol determinante del petróleo en la esfera económica y militar. El control de la producción petrolera mundial fue clave para la superioridad bélica y financiera estadounidense. De allí que el siglo pasado es señalado tanto como el siglo de Estados Unidos como el siglo del petróleo. Ambas características definitorias están en clara declinación. Las dos décadas de guerra librada en Afganistán han dejado al descubierto los límites del poderío del arsenal estadounidense. Los combustibles fósiles, la causa de tantas guerras y conflictos, pierden en forma creciente su relevancia estratégica. La amenaza urgente del calentamiento global obliga a disminuir su empleo para lograr reducir las emisiones de dióxido de carbono, causantes principales del efecto invernadero.

En las cronologías están los siglos calendarios de cien años y están los siglos históricos que pueden ser de, por ejemplo, 78 años como el historiador  Eric Hobsbawm definió al siglo  XX pues comenzó, en su análisis, en 1914 y concluyó en 1991 Es decir con el comienzo de la Primera Guerra Mundial y terminó con la caída de la Unión Soviética y su glacis de países socialistas europeos.  Ambos acontecimientos marcan el fin de imperios. Y así redefinen una era. Hoy surge la interrogante si la dramática retirada de las tropas estadounidenses, y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), de Kabul marca el fin de lo que se ha llamado el siglo americano. Este alude al período en que Estados Unidos tuvo una hegemonía indisputada en los asuntos internacionales.

La derrota de Washington recuerda un caustico chiste apócrifo realizado durante la guerra de Vietnam. Cuando Richard Nixon llegó a la Casa Blanca, en 1969, sus asesores ingresaron a una computadora del Pentágono toda la información disponible sobre Vietnam del Norte y Estados Unidos: la población, el producto interno bruto, la producción industrial y, por supuesto, el tamaño de las fuerzas armadas y el armamento de los arsenales respectivos. Al cabo del proceso se consultó a la computadora: ¿Cuándo ganaremos? La máquina respondió en forma instantánea: ustedes ganaron en 1964, el año que comenzó la intervención estadounidense. El mismo amargo comentario se aplica a Afganistán. Nadie en el 2001, el año de la invasión a dicho país, asiático, habría vaticinado que las fuerzas estadounidenses sufrirían un revés de semejantes proporciones. 

La derrota a manos de los talibanes  es más profunda que la sufrida en Vietnam (1964-1975). Ello porque en Vietnam del Norte y la insurgencia en Vietnam del Sur Estados Unidos enfrentó al conjunto del campo socialista. Tanto la Unión Soviética como China brindaron un enorme apoyo logístico a Vietnam del Norte.  Los norvietnamitas contaron con aviones y avanzados misiles antiaéreos que limitaron las acciones aéreas estadounidenses. En tierra dispusieron de una amplia gama de blindados y camiones para movilizar tropas e insumos. Los insurgentes talibanes, en cambio, no tuvieron respaldos internacionales más allá que los facilitados por ayudistas ocasionales. Algunos donantes saudíes y aliados soterrados en Paquistán, donde sobresale el  Inter-Services Intelligence (ISI)  el enorme servicio de inteligencia paquistaní. En consecuencia, la soledad de los talibanes contrasta con el poderío estadounidense con amplio respaldo, en tropas y armas, del conjunto de los países miembros de la OTAN,  que reúne a los ejércitos más avanzados de los países desarrollados.

El gran fracaso

Estados Unidos, pese a intentarlo con sus mejores tropas e inversiones masivas, fue incapaz de consolidar un régimen político afín Para dicho objetivo destinó enormes recursos para crear un ejército afgano, de 300 mil soldados, con miras a asegurar que el país no fuese infiltrado por organizaciones que desarrollaban operaciones terroristas. Cuatro ocupantes sucesivos de la Casa Blanca movilizaron ingentes recursos para vedar en forma definitiva el territorio afgano como base de operaciones para Al Qaeda, el Estado Islámico u otras organizaciones yihadistas.

La pesadilla de los ataques contra las Torres Gemelas  y el Pentágono alimentaron el clamor  por un desquite. En Washington, con George Bush, gobernaba la corriente neo conservadora, motejada como los “neocon”,  convencida de que Estados Unidos gozaba de una supremacía indisputada. Desde  esa creencia  de invulnerabilidad abogaron por intervenir allí donde percibieron amenazas a su hegemonía. Los ataques contra Nueva York y Washington crearon las condiciones propicias para las invasiones a Afganistán (2001) e Irak (2003). Los ideólogos neocon se propusieron rediseñar el Medio Oriente e incorporar a esta vasta región al proceso de globalización.

El Islam en su vertiente yihadista era percibido como una amenaza para el conjunto del sistema internacional. En el Departamento de Estado y el Pentágono existía conciencia de las aspiraciones yihadistas pues le fueron comunicadas por colaboradores estrechos. Uno de los más prominentes fue el teniente general paquistaní Hamid Gul, jefe del mencionado todo poderoso servicio de espionaje  ISI, quien dijo en 1989: “Estamos librando una yihad y esta es la primera brigada internacional islámica de la era moderna. Los comunistas tienen sus brigadas internacionales. Occidente tiene la OTAN. ¿Por qué los musulmanes no podemos unirnos y formar un frente común?”.  El analista estadounidense Samuel Huntigton no pudo imaginar cuan profética resultaría su advertencia sobre la amenaza que presentarían las fuerzas islamistas: “Ellos han derrotado a una de las superpotencias (la URSS) y ahora están trabajando sobre la segunda (EEUU)”.

El mando de Al Qaeda, por su parte, había proclamado la siguiente fatwa: “La decisión de matar a los norteamericanos y sus aliados, civiles y militares, es un deber individual de todo musulmán en cualquier país donde sea posible” (23 de febrero de 1998). Bin Laden reivindicó ataque del 11 de septiembre del 2001 con esta declaración ante la cadena de televisión quatarí Al Jazeera: “He aquí a Estados Unidos golpeado por Alá en su punto más vulnerable, y destruidas, gracias a Dios, sus obras más prestigiosas (…) Vientos de cambio soplan en la Península Arábiga, y juro a Alá que los estadounidenses jamás volverán a sentirse seguros a menos que nosotros nos sintamos seguros y a salvo en nuestra tierra y en Palestina, a menos que Israel sea expulsada de Palestina y las fuerzas extranjeras abandonen Arabia Saudí”.

Ante la negativa del Afganistán talibán de entregarles bin Laden y sus estrechos colaboradores Estados U/nidos lo invadió el 7 de octubre 2001. Las tropas estadounidenses ocuparon Kabul en pocas semanas. Debieron recordar las palabras del general británico  Charles Callwell que entró a la capital afgana el siglo antepasado y después de un tiempo  sentenció: “No se conquista Kabul”. Lo que quiso decir es que es posible ocupar la capital afgana pero nadie puede estar seguro de por cuánto tiempo ello será posible. También es recordada su afirmación: “La guerra de guerrilla es a lo que los ejércitos regulares siempre más deben temer”.  

La caída de Kabul es un revés estratégico  de tal magnitud que ha desatado ya un profundo debate sobre el alcance del poder estadounidense. Muchos coinciden que ya hace algunos años concluyó el siglo americano. Al respecto el destacado analista estadounidense Francis Fukuyama señala. “La verdad de las cosas es que el fin de la era americana ocurrió mucho antes. Las causas de largo plazo de las debilidades y la declinación de Estados Unidos son más domésticas que internacionales. El país seguirá siendo una gran potencia por muchos años, pero cuan influyente será dependerá de su capacidad de superar sus problemas internos, antes que los de su política exterior…la cúspide del hubris  de Estados Unidos fue la invasión a Irak en el 2003”. Entonces esperaba hacer de Afganistán e Irak países modernos a la imagen de occidente.

Los talibanes que distan de ser un todo homogéneo, deben generar un gobierno capaz de enfrentar una situación económica desastrosa. Cerca de un cuarto de la población, de casi 40 millones de personas, está amenazado por   una hambruna causada por una larga sequía. La guerra y, como no, el Covid-19 han causado estragos. El Kabul emergente deberá buscar respaldos económicos y políticos. En todos los espectros de la comunidad internacional existe preocupación por un posible auge del yihadismo inspirado en la victoria talibana. A lo anterior se suma  la irrupción del Estado Islámico, con una trayectoria de intolerancia que evoca la inquisición, con crímenes masivos contra disidentes,  con aplicación de métodos represivos bárbaros contra  las mujeres y un desprecio absoluto por la libertad  de las personas. La vida nunca ha sido fácil en Afganistán y ello es algo que no tiene visos de cambiar en el futuro previsible.

**Raúl Sohr es autor del libro “El terrorismo yihadista” en el cual reseña las guerras afganas y detalla las características tanto de los talibanes, Al Qaeda como el Estado Islámico. (Editorial Debate).

Lecciones de Afganistán

July 29, 2021 Comments off

Se sabe cómo empiezan las guerras pero no se sabe cómo terminarán, reza un viejo decir. Es una máxima que debió tornarse recurrente para Donald  Rumsfeld tras 20 años de conflicto continuo En su condición de ministro de Defensa, del Presidente George Bush,  Rumsfeld impulsó los ataques de Estados Unidos contra Afganistán en octubre del 2001, y luego contra Irak, en marzo del 2003, para culminar este último conflicto  en diciembre del 2011. La intervención militar estadounidense en Kabul concluirá, formalmente, el 11 de septiembre de este año. En los hechos terminó con la evacuación de la estratégica base aérea de Bagram,  en las afueras de la capital afgana.  En forma creciente las fuerzas estadounidenses habían restringido sus operaciones a vuelos tanto de aviones como drones. Rumsfeld no pudo participar en las ceremonias recordatorias de sus 2.312compatriotas uniformados muertos en tierras afganas. Él, un gran instigador de ambas guerras,  falleció el 21 de junio pasado.En lo que toca al futuro de Kabul lo único claro es la partida de las tropas de los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezadas por Washington.  Aparte del retiro de los uniformados también abandonan el país unos 17 mil empleados civiles contratados por empresas privadas que realizan servicios diversos en logística, seguridad, cocina  y tareas de apoyo. Estos empleados formaron parte de la privatización de prestaciones militares a costos bien inferiores a la de los soldados regulares. Qué ocurrirá ahora es algo que está por verse y que se dirimirá en la lucha entre el gobierno y los insurgentes talibanes. Según algunas estimaciones los combatientes integristas ya tienen el control efectivo de un tercio del país. A medida que se acerca la fecha de la partida definitiva de las fuerzas occidentales recrudecen los combates.  El estado de ánimo en la Casa Blanca fue resumido por el Presidente Joe Biden. Al ser consultado por periodistas  por el retiro de sus tropas replico :  “Hombre, quiero hablar sobre cosas más alegres”.

La pregunta clave tras  cada guerra es quién la ganó. La respuesta depende de los objetivos de cada uno de sus protagonistas. La intervención militar en Afganistán, la guerra más larga de la historia estadounidense, comenzó pocos días después de los fatídicos ataques de Al Qaeda. contra las Torres Gemelas y el Pentágono. La responsabilidad por la agresión fue asumida por Osama bin Laden. En consecuencia, Washington dio un ultimátum al gobierno talibán para que le entregase a instigadores y responsables del ataque. Bin Laden  tuvo un rol clave en la lucha contra los invasores soviéticos lo que le aseguraba un sólido respaldo de los  talibanes ante la exigencia estadounidense. Kabul rechazó de plano entregar a su huésped lo que, como anticipado, precipitó el ataque contra la nación asiática. La rapidez de la respuesta bélica era proporcional al profundo impacto causado por la agresión. Al calor de la emoción, sin meditarlo mayormente, la primera potencia militar consideró casi un trámite desbancar a los perpetradores del peor ataque contra  su territorio continental.  

 La ofensiva contra Kabul planteaba grandes desafíos para Washington. Un primer obstáculo era la distancia. Pero los estrategas del Pentágono partieron de la premisa que la lejanía del enemigo no era un problema mayor. Para efectos bélicos la distancia era un dato secundario. A fin de cuentas Estados Unidos había trabajado bajo la consigna de su fuerza aérea : “poder global, alcance global”. Los bombarderos estratégicos, en combinación con la aviación táctica desde portaaviones, complementados por misiles crucero, pueden alcanzar con contundencia cualquier punto del planeta. Claro que, lo contrario, también es cierto: unos cuantos terroristas con precarios medios pueden cruzar el globo y golpear a voluntad. .

          Varios teóricos militares señalaron las dificultades que enfrentaría un ejército para dominar a un enemigo local bien atrincherado en un terreno montañoso. Para obviar esta dificultad y contar con la indispensable infantería Washington echó mano a tropas nativas agrupadas en la Alianza del Norte. Esta consistía en una variedad de grupos de muyahidines que combatieron contra la invasión soviética. En su mayoría integrada por uzbekos y taiyikos que gobernaron el país entre 1992 y 1996. La pésima gestión amén de la corrupción, que aumentó el contrabando y el narcotráfico en la región, culminaron con su derrota a manos de los talibanes, que los forzaron a replegarse al norte del país.

         El mayor problema para el Pentágono, sin embargo, fue el abismo cultural entre los atacantes occidentales y la población afgana. ¿Cómo operar en un país fragmentado por divisiones étnicas?  ¿Cómo obtener información e inteligencia confiables en un país donde se hablan decenas de dialectos? Y, más importante aún, ¿cómo llevar adelante una guerra sicológica contra mentes que piensan tan distinto y corazones que laten a otros ritmos? Una cuestión clave: en última instancia en todo conflicto la moral o voluntad de lucha de la población y los combatientes es un factor decisivo. Los ejemplos de los desaciertos norteamericanos en el campo de la propaganda quedaron estampados en millares de volantes lanzados sobre Afganistán. En ellos se advertía que el país sería atacado por “aire, mar y tierra”. ¿Mar? Los afganos ignoraban que su país, mediterráneo, estuviese bañado por agua salada. Ni hablar de la utilización de las censuradas bombas de racimo, cuya submunición o bomblets es de color amarillo, el mismo de los paquetes con alimentos que fueron arrojados desde el aire, tal como las bombas. Para prevenir confusiones lamentables debieron distribuirse aún más volantes, con la siguiente advertencia: “Por favor, tengan mucho cuidado cuando encuentren objetos amarillos no identificados en áreas bombardeadas”. Cortesía que frisa en lo macabro en un país con más de 70 por ciento de analfabetismo, donde, además, se habían clausurado las escuelas para toda la población femenina.

         A favor de los atacantes, en el ámbito psicológico, gravitó un factor inesperado: el bombardeo sistemático, también llamado de “alfombra”,  a una altura inalcanzable para la artillería antiaérea rompió el esquema de combate de los talibanes. Los fundamentalistas esperaban ver a sus enemigos cara a cara para medir su temple. Contaban con tomar prisioneros para degollarlos y desmembrarlos, como lo hicieron con centenares de rusos, aterrorizando a sus camaradas de armas. Pero en dos meses de bombardeos los talibanes no vieron una sola cabellera rubia. La perspectiva de que recibir un castigo en la más absoluta impotencia por tiempo indefinido erosionó la moral de los defensores.

Los pilotos navales inauguraron una técnica de ataque táctico que se revelaría devastadora. Se trató del empleo conjunto de drones que vuelan a baja altura y unidades pilotadas que se desplazan sobre los cinco mil metros. Los drones, exploran y filman todo lo que encuentran a su paso. Apenas detectan un objetivo transmiten sus coordenadas -“en tiempo real” como dicen en la jerga técnica– a los aviones de combate táctico que circundan la zona. Estos descargaban un misil en cuestión de segundos.

 El Pentágono exhibió un clip extraordinario que mostraba el disparo de un lanzagranadas talibán. Aún no se ha desvanecido la estela del proyectil cuando ya un misil impacta en el mero punto de donde provino el tiro. Este lapso de lo que los americanos llaman sensor to shooter (“del sensor al gatillo”) era de pocos minutos en la  guerra de Kosovo; en Afganistán se redujo a unos segundos. Hoy sensor y gatillo están integrados.

Los bombardeos norteamericanos inhibieron los desplazamientos de los talibanes, y de este modo sus adversarios pudieron moverse con mayor libertad. En el terreno no hubo grandes batallas. Una tras otra, las ciudades, incluidas Kabul y la emblemática Kandahar, fueron abandonadas por sus ocupantes y tomadas por la Alianza del Norte tras algunas escaramuzas.

Finalmente, la clave de la derrota de los talibanes hay que buscarla en ellos mismos. Su mentalidad sectaria y consiguiente odiosidad hacia vastos sectores de conciudadanos resultan difíciles de igualar. Si alguien alguna vez mereció el calificativo de fundamentalista, en un sentido literal, es el mulá Mohamed Omar, el líder espiritual talibán, quien declaró que su meta era: “Recrear los tiempos del profeta (…) Queremos vivir la vida como la vivió el profeta hace 1400 años”. Los mulás exhiben una misoginia que Omar expresa de manera descarnada: “Por su naturaleza la mujer es un ser débil y vulnerable a la tentación (…) Una mujer que deja su casa para ir a trabajar, en forma inevitable tomará contacto con hombres extraños. Y, como lo muestra la experiencia en los países occidentales, este es el primer paso hacia la prostitución”.

El retorno talibán

Pese a la galopante derrota inicial los talibanes lograron sobrevivir. Muchos de sus prisioneros fueron asesinados por sus captores. Otros fueron trasladados a la prisión de Guantánamo donde algunos aún languidecen tras las rejas.  La incompetencia y los niveles inauditos de corrupción del gobierno afgano dejaron espacio para la reconstitución de los insurgentes. Un ejemplo del abuso de las instituciones quedó la vista el ejército afgano que llegó a contar  con más de un millar de generales. Las regiones, cual feudos, siguieron gobernadas por los tradicionales señores de la guerra, ahora presentados como respetables funcionarios estatales. En los hechos estaban al servicio de respectivos clanes.

Según Naciones Unidas Afganistán mantuvo un alto nivel de producción de uno de su principales productos de exportación: el opio.que le reportó 355 millones de dólares Pese la guerra, en 2020,  la producción aumentó en 37 por ciento en relación al año anterior,  con un total  estimado de 6.300 toneladas de opio.  Los cultivos de  amapolas  alcanzaron a las 224 mil hectáreas. Uno de los niveles más alto desde que se tienen registros.  Pese a que Washington destinó más de dos trillones de dólares a financiar la guerra deja al país tan pobre como estaba a su arribo

Estados Unidos se retira amenazado por una teocracia misógina y retrograda. Los niveles de inseguridad aumentan conforme se libran nuevas batallas por el control de los territorios. La derrota sufrida por Washington consolidará el mote de Afganistán como “ el “cementerio de los imperios”. A fin de cuentas los antiguos griegos, mongoles,  británicos y soviéticos fueron obligados a evacuar el país después de regar con sangre  su altiplano. Pero como es sabido en política internacional no existe el vacío. La derrota de uno puede ser la amenaza o la oportunidad para otro.  Por lo pronto, China, que tiene frontera con Afganistán, observa con cierto nerviosismo la posibilidad de un estado controlado por islamistas militantes. Beijing ha declarado un política  de “no interferencia” en los asuntos afganos. Aunque en su momento China cooperó en la esfera de inteligencia con Estados Unidos en la campaña por desalojar a los soviéticos del país. Hoy Beijing y Moscú comparten una misma preocupación frente a un islamismo militante que irradie una ideología de autonomismo islámico   a  las vastas regiones del sur de Rusia donde habita una importante población musulmana. China, por su parte, enfrenta una situación compleja en su provincia de Xinjiang donde es acusada de severas violaciones a los derechos humanos de su población musulmana. Beijing ha mostrado gran discreción sobre sus relaciones con Kabul. China, en todo caso,  mantiene contactos con los talibanes y les habría manifestado que está disponible para contribuir a la reconstrucción del país. Es la vías más eficaz para neutralizar la vocación mesiánica de un movimiento cuyo solo nombre es sinónimo de radicalismo. Como en su momento Estados Unidos también China vehicularía su ayuda con la cooperación de Paquistán, que tiene un ascendiente sobre los talibanes originarios de la madrazas paquistaníes. India, por cierto, sigue muy de cerca los desarrollos políticos y militares que alteran la ecuación de poder regional. Así se configura un nuevo rompecabezas en  una zona que camina a casi medio siglo de conflictos armados. 

fin

Estados Unidos está de vuelta.

June 29, 2021 Comments off

junio 2021.

El fin del aislacionismo estadunidense quedó a la vista en la cumbre del G-7, 11  al 13 de junio, en Gran Bretaña. El presidente Joe Biden recurrió a la vasta caja de herramientas de la diplomacia de su país. La meta: recuperar terreno entre sus aliados tradicionales. En las palabras de Biden: “América está de vuelta en la mesa”. Aunque no lo dijo en forma explícita quedó sobreentendido que además tomaría la cabecera de la metafórica mesa. En los tiempos que corren fue imposible eludir al invitado de piedra que domina tantos debates: la pandemia del Covid-19. Un titular de la cumbre fue la donación de mil millones de vacunas para repartir a los países más necesitados. En rigor, no es una gran oferta si se considera que son necesarios unos doce mil millones de dosis para que el grueso de las personas reciba las dos inyecciones requeridas. Conviene tener en cuenta también, la convicción generalizada, que para neutralizar al virus es necesario que el grueso de la humanidad esté inmunizado.  Como está en boga decir: nadie está seguro hasta que todos estén seguros.

La pandemia, en todo caso, ha mostrado tener un alto poder persuasivo. Durante muchos años varios gobiernos europeos han tratado de aplicar mayores impuestos a empresas multinacionales. Hoy la elusión masiva está a la orden del día. Algo que se aplica en especial a las grandes empresas como Amazon, Facebook, Google y otras. Estas compañías no disponen de una gran infraestructura y les resulta relativamente fácil desplazarse de un país a otro sin importar donde se encuentra su mercado consumidor.  Algo que les ha permitido una mayor libertad a la hora de definir donde pagarán sus impuestos. Un hecho que ha desencadenado una competencia entre países como la República de Irlanda, Luxemburgo y otros que exigen una tributación muy baja en relación a los beneficios.  Así, megaempresas con ganancias de miles de millones dólares han radicado sus actividades en paraísos fiscales. Esto es algo que cambió en una reunión, la semana anterior a esta cumbre,  a la que concurrieron  los ministros de hacienda de los siete países más poderosos de la esfera capitalista. Tras un debate en que algunos países exigían un impuesto del 21 por ciento terminaron por aplicar una tasa del 15 por ciento. Las mayores reservas provinieron de Estados Unidos donde la medida todavía enfrentará un debate que se anticipa complejo en el Congreso.  La aplicación de impuestos a nivel internacional exige una tasa pareja para evitar la actual competencia, que algunos califican como desleal, ya que ciertos países ofrecen tasas preferenciales. Lo que permitió la unanimidad, que fue inalcanzable durante años, es la pesadilla que aguarda a muchos estados que han desembolsado fortunas en paquetes de ayuda para un gran porcentaje de población confinada. El horizonte del endeudamiento fiscal masivo abatió la oposición de algunos gobiernos contrarios a más intervencionismo estatal. Es un paso importante en la gobernanza financiera internacional.

A nivel de los gobernantes fue abordado el urgente tema del cambio climático. Como ya es habitual se habló de adoptar drásticas medidas para impedir que la temperatura global rebase los 1,5 grados. Con ello en mente propusieron trabajar para reducir las emisiones de CO2 en 50 por ciento para el 2030. Pero a la hora de cuantificar los compromisos prefirieron mantenerse en el campo de las declaraciones de intenciones. El comunicado final llama a salvar al mundo  de una  inminente catástrofe climática. Un paso concreto fue, en todo caso, el acuerdo de los miembros del G-7 de detener toda inversión en nuevas centrales termoeléctricas carboneras. Pero no fijaron una fecha para el adiós al carbón y otras energías fósiles en la generación eléctrica.  Biden aprovechó para criticar a su predecesor señalando: “Tuvimos un presidente, el último, que dijo que el calentamiento global no era un problema…Es él problema existencial   que enfrenta la humanidad”. Pero no se fijó monto ni fecha para la reducción de emisiones.

A lo largo de su campaña presidencial Biden criticó la política unilateralista del Presidente Donald Trump. Consciente de la pérdida relativa del poder hegemónico de Estados Unidos abogó por una vuelta al enfoque multilateral, reforzando en especial las antiguas alianzas con Europa. Washington no ha hecho un pronunciamiento formal pero una serie de gestos apuntan a que la relación transatlántica descansa, en forma creciente, sobre el eje Washington-Berlín. Una de las señales de Biden a Angela Merkel es el levantamiento de sanciones, por parte de Washington, a las empresas que construyen el estratégico gasoducto   Nord  Stream 2, que transportará gas ruso para Alemania sin pasar por Ucrania. No faltan los analistas que leen la medida como una concesión para una Alemania urgida por recursos energético, en momentos que abandona la energía nuclear y reduce su consumo de carbón. Tanto Londres como en París observan el acercamiento entre Washington y Berlín  con cierto nerviosismo pues los relega a una posición de menor protagonismo. Alemania se perfila, para muchos efectos prácticos, como el reemplazo  de Londres como el primer interlocutor en el seno de la Unión Europea. 

 Con China en la mira.

La competencia económica y política entre los grandes poderes suele presentarse encubierta tras principios superiores. En concreto, Biden llamó a la unidad de sus aliados para no ceder la supremacía a las “autocracias”, con lo cual aludía a Rusia y China.  A principios del milenio las preocupaciones geoestratégicas apuntaban al Medio Oriente donde las fricciones entre las mayores potencias fueron recurrentes. Ahora las tensiones se han  desplazado al Extremo Oriente. Washington busca impedir que cristalice una alianza estratégica entre Rusia y China. El acercamiento entre Moscú y Beijín se ha plasmado en ejercicios militares conjuntos, así como en una creciente cooperación en el campo espacial.

En su último comunicado el G-7 señala: “Reiteramos nuestro interés en unas relaciones estables y predecibles con Rusia”… “Reafirmamos nuestro llamamiento a Rusia para que detenga su comportamiento desestabilizador, incluida la injerencia en los sistemas democráticos de otros países, y cumpla con sus obligaciones y compromisos internacionales en materia de derechos humanos”. Pese a lo anterior Biden anticipó que Estados Unidos y Rusia crearán un grupo bilateral para mantener un “Dialogo de Estabilidad Estratégica” . Su tarea será el control de armamentos y medidas de reducción de riesgos bélicos.  Frente a China y la competencia en la economía global, el G7 prometió responder a “las políticas y prácticas no comerciales que socavan el funcionamiento justo y transparente de la economía global. En el contexto de nuestras respectivas responsabilidades en el sistema multilateral, cooperaremos abordando el cambio climático y la pérdida de biodiversidad en el contexto de la COP26 y otras discusiones multilaterales. Al mismo tiempo, promoveremos nuestros valores, pidiendo a China que respete los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

El brazo militar

Aprovechando la presencia de los mandatarios del G-7 la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) realizó una reunión cumbre en su sede en Bruselas.  Allí, el 14 de junio , los 30 países miembros, liderados por Estados Unidos escudriñaron el horizonte para determinar las amenazas que enfrenta la más poderosa alianza militar de la historia, fundada en 1949, en el marco de la emergente Guerra Fría para encarar a sus pares orientales liderados por la Unión Soviética, en el ahora extinto Pacto de Varsovia. Entonces, un general inglés, con típico cinismo, explicó que la misión de la OTAN era: “Mantener a los americanos en Europa, a los rusos fuera de ella y a los alemanes, pequeños”. Desde entonces la OTAN ha vivido un cambio radical en sus objetivos. El principio rector de la alianza es la seguridad colectiva o, en palabras de los Tres Mosqueteros: “Uno para todos y todos para uno”. Lo que significa que el ataque contra uno de los países miembros equivale a un ataque contra todos los estados que la conforman.  La OTAN dio un paso decisivo en 1999 cuando de una estructura defensiva tomó la iniciativa unilateral, sin aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, y desencadenó una ofensiva militar contra Belgrado para proteger lo que consideró la población amenazada de Kosovo. En julio de 2006 amplió su radio de acción en forma drástica con el envío de tropas a Afganistán.

Ahora su radio de acción parece no tener límites.  China, a pedido de Estados  Unidos, ha comenzado a figurar en el radar de la OTAN. El comunicado final  del encuentro puntualiza:  “Las ambiciones declaradas de China y su comportamiento asertivo  presentan un desafío sistémico al orden internacional basado en reglas en áreas relevantes para la seguridad de la alianza”. Jens Stoltenberg, el secretario general de OTAN, declaró, por su parte, que “China se acerca a nosotros. Lo vemos en el ciberespacio, vemos a China en África, pero también vemos a China invirtiendo fuertemente en nuestra propia infraestructura crítica” en alusión a puertos y redes de telecomunicaciones”.  Stoltenberg precisó que “No entramos en una nueva Guerra Fría y China no es nuestro adversario, nuestro enemigo, pero debemos abordar como alianza los retos que supone China para nuestra seguridad”. En una rueda de prensa apuntó a la inquietud causada por el comportamiento de Beijing en el mar de China Meridional, su manera de castigar las manifestaciones democráticas en Hong Kong o de perseguir a minorías y el uso de nuevas tecnologías como redes sociales o el reconocimiento facial para “controlar y vigilar” a su propia población “de manera nunca antes vista”.

La relación económica con China, en todo caso, es clave para muchos países miembros de la OTAN comenzando por Alemania. Como es habitual la canciller Angela  Merkel marcó distancias y llamó a mantener una posición equilibrada frente a Beijing. Otro tanto hizo el presidente francés Emmanuel  Macron que llamó a la OTAN a no desviarse de su “misión esencial” y deteriorar la relación con China. Macron señaló que si bien existen rivalidades con Beijing es también un socio indispensable para resolver grandes problemas actuales, como el climático.

En lo que toca a China la reacción fue rápida. Beijing denunció que la OTAN calumniaba su desarrollo pacífico y se impulsaba “la teoría de la amenaza china”. La embajada china ante la Unión Europea acusó “una mentalidad de guerra fría   que busca enfrentamientos artificiales”. La nota precisó que “China no presentará ¨desafíos sistémicos” para nadie pero no permaneceremos sentados y pasivos si  “desafíos sistémicos” se acercan a nosotros”.  En Londres la embajada china declaró que: “Los días en que las decisiones globales eran dictadas por un pequeño grupo de países pasaron hace tiempo”.

En todo caso, como en los tiempos del enfrentamiento entre Moscú y Washington la pugna entre Chinas y Estados Unidos se proyecta a todos los planos. Y, en esa medida, puede dejar algunos beneficios para terceros países. Biden señaló la intención de su gobierno  de lanzar una iniciativa para el período post Covid-19 denominada  Build Back Better World,   que es expresada a través de la fórmula B3W. El plan consistiría en inversiones para ayudar al desarrollo de los países más rezagados. En lo hechos aparece como una respuesta directa a la Belt and Road Initiative (BRI) de China que ha fomentado la construcción de vías férreas, puertos y carreteras en las regiones   de interés para el comercio chino.

En la esfera de la narrativa Washington busca presentar la confrontación, por el liderazgo mundial, como la vieja pugna entre las democracias y las ahora llamadas autocracias. Pero a la hora de definir los campos los diversos países buscarán quien les otorga mayores beneficios.  Cada uno determinará hasta qué punto China o Estados Unidos es un socio, un competidor o una amenaza para sus intereses.

El vencedor del último round en Gaza.

May 28, 2021 Comments off

Israel y Hamas se proclamaron vencedores tras 11 días de fuego cruzado. El gobierno israelí declaró que había fragilizado severamente a sus adversarios islámicos en la Franja de Gaza. Apuntó que había destruido vastos trechos del “metro”, como denominan a la kilométrica red de túneles o refugios antiaéreos que corre bajo el territorio que alberga a dos millones palestinos. Voceros del ejército israelí señalaron que numerosos militantes de Hamás murieron sepultados en los ductos subterráneos. En la superficie, en tanto, la poderosa fuerza israelí realizó cientos de misiones empleando bombas y misiles de precisión sin encontrar resistencia alguna. La destrucción de viviendas e infraestructura fue extensa. En consecuencia, se adjudicaron la victoria en la campaña bautizada como “Guardianes de las murallas”. El gobierno aseveró que las organizaciones palestinas combatientes tomarán varios años para recuperarse de sus pérdidas. Los caídos palestinos a lo largo de la operación sumaron 230 muertos, entre los que se contaron un centenar de niños y mujeres.

Hamás, la organización islamista palestina que gobierna la Franja de Gaza, desde 2007, descargó, por su parte, 4.400 de cohetes según dan cuenta fuentes israelíes.  Los cohetes disparados son plataformas con cabezas explosivas que carecen de sistemas de puntería. En su mayoría fueron  interceptados por el sistema de defensa antiaérea israelí conocido como el “ Domo de hierro” que cubre el grueso de las grandes ciudades. En rigor, la efectividad militar de la cohetería de Hamás es prácticamente nula. A lo largo de la campaña ocasionaron 12 muertes, en su mayoría civiles. El desigual balance de muertes entre ambos bandos da cuenta cuan asimétrica, como gustan decir los expertos bélicos, fue el enfrentamiento.  Pero el número de caídos dice poco y nada sobre quien tuvo mayor éxito. En Vietnam Estados Unidos exhibía el altísimo número de víctimas infringidas a sus enemigos, fue el tristemente famoso “body count”, para demostrar que vencía. A lo largo de casi dos décadas de intervención Washington tuvo 58.126 muertos en tanto que sus enemigos norvietnamitas y del  Viet Cong cosecharon 1.100.000 bajas fatales. Pese a la desproporción Estados Unidos fue derrotado.

El éxito o fracaso de una operación militar es definida por el cumplimiento de los objetivos políticos que fija cada bando. La meta de la campaña israelí fue mermar severamente la capacidad operativa de Hamás luego que disparó algunos cohetes contra Jerusalén. Un objetivo definido por Israel como una línea roja. Hamás sabía bien que carecía de toda capacidad militar para enfrentar a Israel. Y, sin embargo, lanzó su ineficaz cohetería. Su objetivo era político: mostrar a sus compatriotas que mientras la Anterioridad Nacional Palestina  (ANP), junto a Al Fatah, permanecían paralizados  ellos tomaban la iniciativa para defender a sus  acosados compatriotas jerosolamitas.  

Jerusalén es la capital religiosa de occidente. La ciudad es venerada por las tres grandes religiones monoteístas. Allí, en un radio de pocas cuadras, está  el Santo Sepulcro, el Muro de los Lamentos y la mezquita de Al Aqsa. La propia composición demográfica de Jerusalén es explosiva: en la parte oriental de la ciudad habitan 350.000 palestinos rodeados por 200.000 colonos judíos, en su mayoría ultra ortodoxos, que ejercen una presión creciente para forzar la salida de la población árabe.

Hamás toma la delantera

La primera rebelión cívica palestina, conocida como intifada, comenzó en 1987 y se prolongó a lo largo de siete años, hasta 1994, costando la vida a 1.400  de sus participantes. Fue un proceso en que fue alterada la imagen pública de los protagonistas.  El alzamiento tuvo un profundo impacto en ambas sociedades y a nivel internacional. Se invertía la historia bíblica, pues la imagen de David, el más débil, correspondió a muchachos palestinos frente a un Goliat: los israelíes en sus vehículos blindados. La simpatía pública suele inclinarse instintivamente por el más débil.

Esta insurgencia movilizó al grueso de la población, hombres y mujeres de todas las edades, que libraron permanentes enfrentamientos a pedradas con las fuerzas armadas israelíes. De la mano del proceso de movilizaciones masivas surgió en diciembre de 1987 Hamás, la organización confesional cívico- militar filial de los Hermanos Musulmanes de Egipto. Su objetivo fue establecer un Estado islámico palestino para desbancar a Israel. En el seno de los palestinos su rival directo en los territorios ocupados fue Al Fatah/OLP.   Hamás postuló desde un comienzo su oposición a sostener negociaciones directas con Israel y protagonizó numerosos atentados suicidas. El grueso de sus iniciativas se concentó en la Franja de Gaza. Los objetivos declarados en su Constitución, de agosto de 1988, incluyen además de la liberación de Palestina y la creación de un Estado islámico, la oposición a toda presencia occidental en los países musulmanes y el rechazo de la secularización y la occidentalización de la sociedad árabe.  En junio de 2007 aplastó militarmente a Al Fatah en la Franja Gaza con lo que pasó a controlar dicho territorio.

Hamás es considerada por Estados Unidos y la Unión Europea como una organización terrorista. Se le exige que renuncie a las acciones armadas, que reconozca a Israel, así como todos los acuerdos previos contraídos por la ANP antes de ser considerada como un interlocutor válido.

La segunda intifada, llamada de Al Aqsa, comenzó con una visita al venerado lugar por parte del primer Ministro Ariel Sharon,  el emblemático líder de la derecha israelí,  en febrero de 2001. Este segundo alzamiento mostró un grado creciente de militarización por parte de sectores palestinos. La multiplicación de los atentados llevó a la pérdida de capital político y diplomático acumulado por la causa palestina. También permitió a Israel lanzar duras represalias

El choque más violento entre palestinos e israelíes tuvo lugar en la Franjade Gaza, en julio de 2014, con la Operación Margen Protector lanzada contra Hamás y otras organizaciones para terminar con los ataques coheteriles a Israel. Este fue el conflicto, que algunos califican como guerra, de mayor envergadura en la Franja de Gaza. Una ofensiva sostenida israelí dejó un saldo  2.205 muertos palestinos durante los bombardeos y la incursión terrestre, de los que 1.563 eran civiles y 538 de ellos menores de edad, según Naciones Unidas. En el lado israelí, los cohetes de las milicias y el fuego de mortero acabaron con 71 vidas, seis de ellas civiles.

El reciente round entre israelíes y palestinos concluyó este 20 de mayo.  El luctuoso listado de víctimas da cuenta hasta qué punto persiste una absoluta desigualdad de fuerzas militares. Israel desplegó en pleno su moderna aviación artillada con bombas y misiles de precisión. De no haber empleado este armamento en una zona tan densamente poblada las muertes serían millares.

El balance

En Israel algunos señalan que el primer Ministro, Benjamin Netanyahu tenía interés en precipitar la campaña bélica. La escalada de tensiones que precedió al conflicto ocurrió justo cuando Netanyahu, el líder más veterano del país, se enfrentaba a la posibilidad de abandonar el cargo por no conseguir los apoyos necesarios para un gobierno de coalición. La tarea de formar un nuevo gabinete estaba en manos de Yair Lapid quien parecía avanzar en su cortejo a políticos desde la extrema derecha judía hasta parlamentarios árabes. Pero las cargas policiales contra palestinos en Jerusalén que oraban en Al Aqsa y la violencia subsecuente echaron por tierra la posibilidad de cerrar la brecha entre las facciones. Si Lapid no consigue formar un gobierno, antes del 2 de junio, habrá que convocar a nuevas elecciones que darán a Netanyahu  otra oportunidad para retener el poder.

 Tras el alto el fuego, el Gobierno de Israel y Hamás presentan sus respectivas narrativas sobre los hechos.  Benny Gantz, el ministro de Defensa israelí, señaló que la campaña “fue preparada durante años y meses” y que todos los objetivos operacionales fueron alcanzados. Sin duda, los insurgentes palestinos sufrieron un severo revés. Pero a la vez quedó a la vez quedó claro que la táctica “de cortar el pasto” con cierta regularidad, como el mando israelí llama a los bombardeos ocasionales, no inhibieron a sus adversarios.  En Israel muchos políticos esperaban que con el tiempo los palestinos terminarían “israelizándose”. La realidad viene de mostrar que lejos de producirse una asimilación las grietas han crecido. Muchos árabes israelíes y palestinos de los territorios ocupados estiman que viven bajo un ´régimen que los discrimina.

Para Hamás subsistir militarmente frente a Israel ya es un éxito. Aplican las palabras de Nietzsche: lo que no te mata te hace más fuerte o, en la jerga insurgente, no perder es ganar. El conflicto también representa una victoria frente a sus rivales políticos de la ANP, presidida por Mahmud Abbas. El octogenario líder criticado por cooperar con Israel. Su decisión de postergar las elecciones previstas para mayo de este año creó un sentimiento de frustración entre los palestinos. Desde  2006 que  no se realizan elecciones parlamentarias, pues son aplazadas por un motivo u otro.   

Ismail Haniya, uno de los líderes de Hamás, proclamó que el reciente conflicto representaba “un salto cuántico en el enfrentamiento con el enemigo”. Señaló que “esta batalla derrotó las ilusiones de negociación” y que la resistencia “era la mejor opción estratégica para la liberación”. Agregó que la idea de una normalización de relaciones con Israel ha sido destruida.  En el campo político Hamás consolidó su liderazgo sobre el conjunto de los palestinos. No solo en Gaza y Cisjordania sino que entre muchos palestinos-israelíes. Como nunca antes en diversas ciudades israelíes se registraron protestas de la población árabe. La creencia que con el tiempo sería posible “israelizar” al grueso de los palestinos sufrió un brutal revés. La violencia entre comunidades que habían convivido en armonía se quebró por ambas partes. Extremistas Israelíes  con pancartas con el mensaje “muerte a los árabes” se enfrentaron a palestinos que los rechazaban a piedrazos.

El cese del fuego ha acallado a aviones y cohetes. Pero cada ciclo de violencia deja cicatrices profundas para todos los participantes. También a nivel internacional. En el mundo árabe se desacelerará el proceso en curso de establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel. Así mismo, se aprecian fisuras en el respaldo estadounidense. En el seno del partido demócrata, gobernante, crece una corriente crítica entre la que destaca el senador Bernie Sanders, de origen judío, que ya en su campaña por la   presidencia en 2016 manifestó críticas a Israel por las condiciones del pueblo palestino.  Más de 500 activistas demócratas que trabajaron en la campaña presidencial de Joe Biden firmaron una reciente carta señalándole la necesidad de adoptar una postura más crítica frente a Israel. Otro sector en el que se aprecia una caída del respaldo es el de los “cristianos sionistas” constituidos por iglesias evangélicas. En definitiva, los cambios políticos, entre los sectores que tradicionalmente respaldaron a los gobiernos israelíes de las últimas décadas, podrán tener más impacto que la cohetería de Hamás. La búsqueda de un acuerdo de paz justo y duradero entre israelíes y palestinos solo puede descansar en el respeto mutuo. Es una tarea que concierne no solo a los moradores de los territorios disputados. Alcanza también a sus vastas diásporas de ambos pueblos.

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Cómo será el mundo en el 2040

May 8, 2021 Comments off

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El secreto de los ancestrales oráculos griegos  radicaba en la redacción del vaticinio. Según la puntuación variaba el sentido de lo que esperaba a  quien consultaba. Así, cada cual podía hacer su propia lectura según su inclinación.  Desde antiguo pronosticar que aguarda a los mortales  es un cometido azaroso. Y es la tarea que acomete cada cuatro años el National Intelligence Council de Estados Unidos. Su séptimo informe desde 1997, en los cuales la CIA juega un rol predominante, es titulado: “Tendencias globales 2040: un mundo más disputado” (Global Trends 2040. A more contested world).   En él los servicios de inteligencia estadounidenses buscan aportar un marco analítico para los tomadores de decisiones. Con la sabiduría de un oráculo se abstiene de predicciones específicas y apunta, en cambio, a las grandes tendencias que regirán al mundo en ruta al par de décadas venideras. Los autores advierten: “antes que intentar predecir donde estaremos en 20 años –algo que es imposible sin disponer de una muy precisa bola de cristal- los esfuerzos están orientados a alertar a los líderes sobre la dirección que puede marchar el mundo e información sobre las tendencias gruesas que lo perfilarán”.

  El informe advierte que la pandemia de Covid-19, que ataca al grueso de las sociedades,  dejará huellas profundas. El informe señala que “es la disrupción global más significativa desde la Segunda Guerra Mundial”. La enfermedad ha fomentado divisiones sociales, ha acelerado cambios en curso en estilos de vida,  y ha colocado a numerosos gobiernos bajo la lupa en cuanto a su capacidad para gestionar la crisis. En el informe anterior, de 2017, los servicios de inteligencia ya advertían la probabilidad de una “pandemia global para el 2023” que entre otras consecuencias reduciría en forma drástica los viajes a nivel mundial.  En realidad el pronóstico era optimista dado que las grandes epidemias ocurren cada 20 a 30 años y en 2017, año del informe, ya habían transcurrido más de 40. Entonces ya se aconsejaba crear un gran fondo para para reaccionar con la mayor celeridad posible. Como se ha observado cuanto antes es aislado el patógeno menor será su impacto. Pero como ocurrió en la ciudad china de Wuhan, donde debutó el mal, las autoridades locales vacilaron en dar la alarma por temor a la reacción del poder central.

Los autores del informe señalan que la pandemia en curso “ha recordado al mundo su fragilidad y ha demostrado los riesgos inherentes de la interdependencia”. Además admiten que han  sido “sacudidas viejas presunciones sobre la resiliencia y la adaptación  que han abierto nuevas incertidumbres sobre la economía, la gobernanza y  “el sistema internacional que está mal equipado para enfrentar desafíos globales”. Se han profundizado divisiones existentes a la par de acelerar importantes cambios con serios alcances para la salud, la economía y la seguridad. El diagnóstico es categórico: el  mundo carece de dirección, atraviesa por circunstancias a veces caóticas, las reglas internacionales y las instituciones son muy a menudo ignoradas. Los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) están afectados por un lento crecimiento económico, aumento de las divisiones societales  y  la parálisis política.  China aprovecha las dificultades de Occidente para acrecentar su influencia internacional.

Menos guerras por petróleo.

.Un acápite especial está destinado a la transición energética y su  impacto en el orden internacional. El mundo abandona los combustibles fósiles y ello rediseña las economías y las relaciones de fuerzas internacionales. Los mayores perjudicados serán los “pertroestados” que representan alrededor del ocho por ciento del producto interno bruto  mundial con cerca de 900 millones de habitantes. Estos países arriesgan grandes pérdida de ingresos en un escenario de rápida descarbonización. El planeta  camina a una  diversificación de las fuertes energéticas con el rápido avance de las energías renovables no convencionales (ERNC). La transición aminorará  la capacidad de algunos estados para utilizar la energía como una palanca de coerción a nivel internacional. Algunos  países verán disminuida su influencia en la medida que los sistemas energéticos  sean más descentralizados. El mercado de los combustibles fósiles y el de las ERNC operan de manera diferente.  Los primeros son extraído y comercializados. Los segundos, en tanto, provienen de una infraestructura local que dificulta que terceros corten la yugular energética. El informe ejemplifica que el dominio chino en paneles solares no le permite a Beijing amenazar  el abastecimiento eléctrico de la manera que podía hacerlo la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Con todo habrá una competencia creciente por ciertos minerales como el cobalto  y el litio empleado en la producción de baterías. El informe señala que aumentará el interés en los países que disponen de éstos, con mención especial a Bolivia. Con prudencia anticipa el rol que puede caberle al hidrogeno verde.  Señala que es una industria que aún está en su infancia -lleva décadas en esa condición- pero se espera que los costos bajen. Países con ERNC económicas, se cita como ejemplo a Chile,   tienen un interés de desarrollarlo.

Por otra parte, el cambio climático aumentará los peligros para la seguridad humana y de las naciones. Algo que obligará a los estados  a tomar opciones y  decisiones difíciles. La carga  será desigual  lo que aumentará la competencia que, a su vez, contribuirá a la inestabilidad. El impacto físico   de un mundo recalentado, combinado con la degradación ambiental abre un amplio abanico de desafíos en el ámbito de la seguridad, en especial para los países de menor desarrollo pero no solo para ellos. Es citado un estudio reciente, 2018, que estableció que 36 por ciento de las ciudades a nivel global enfrentan estrés  ambiental agudo a causa de sequías, inundaciones, huracanes y fenómenos que son cada vez más intensos y frecuentes. Lo anterior sumado a cambios  en el régimen de lluvias, el aumento de las temperaturas, la subida del nivel de los mares exacerbarán la inseguridad alimentaria y la disponibilidad de agua. Regiones que dependen de las lluvias para su agricultura, como Centroamérica, partes de Argentina y Brasil y regiones andinas ya se ven afectadas. Las zonas de las latitudes nórdicas como Rusia y Canadá  se beneficiarán con temporadas de cultivos más largas.

Todo lo anterior amenzaa a la salud humana.  Agua, aire y alimentos de menor calidad, además de la proliferación de enfermedades infecciosas, son retos mayores. La tasas de mortalidad causadas por la polución aumentan en países pobres y de ingresos medios  El incremento  de las temperaturas  acelera la frecuencia de los brotes  de plagas que afectan a humanos, animales y plantas, especialmente las transmitidas por insectos como el dengue y la  malaria o por el agua como el cólera o  el aire como, las influenzas, Covid-19 y el hantavirus.

Qué nos espera

El rango de opciones va desde una alternativa, (aspiracional por parte de los autores), de un renacimiento democrático liderado por Estados Unidos a un mundo caótico  en que ningún país tiene el poder suficiente para enfrentar la batería de retos señalados. El perfil del futuro dependerá en cierta medida de los desarrollos científicos y tecnológicos. Uno de los pilares claves de transformaciones es la inteligencia artificial (IA) que tiene impactos en numerosos campos. En el terreno bélico el informe destaca que quienes incorporen IA   a sus sistemas militares  aumentarán el rendimiento de las armas existentes y los sistemas de seguridad, tanto a nivel físico como cibernético,  en tanto técnicas contra-IA destinadas a negar o confundir las decisiones tomadas a partir de IA están en vías de desarrollo. (Existe una campaña internacional contra la introducción armas operadas por IA.  Sus activistas advierten sobre los peligros que representa la automatización de decisiones de vida o muerte). Otros campos decisivos son la robotización y  las energías limpias que toman un rol protagónico. El informe puntualiza que si el desarrollo tecnológico estimula el crecimiento económico y, a la par, permite aplacar los efectos del cambio climático  la ruta para alcanzar al 2040 será más tranquila. Los autores agregan una advertencia: si estas condiciones no son logradas miraremos al 2020 con nostalgia,  como los buenos viejos tiempos.  Ello porque las expectativas frustradas son especialmente tóxicas pues abre paso al pesimismo y la fragmentación social. Factores que pueden ser difundidos y explotados en forma masiva a través de las redes sociales.

Escenarios más probables.

El informe esboza cinco tendencias que pueden desembocar en 2040 en los cuadros siguientes o combinaciones de ellos.  Cada curso posible estará influido por la competencia entre Estados Unidos y  China. Está por verse si alguno de ellos logra aventajar al otro  o si pueden competir en condiciones acordadas o terminarán dividiendo al mundo en esferas separadas.   

He aquí los polos:

Renacer  de las democracias: Liderado por Estados Unidos y sus aliados se aprecia el resurgimiento  de las democracias abiertas. Rápidos  progresos tecnológicos, auspiciados por asociaciones   público- privadas,  transforman la economía global, permiten un aumento de los ingresos y, con ello, la mejora de la calidad de vida de grandes masas de población a lo largo del mundo

 El mundo al garete: El sistema internacional carente de dirección presenta un cuadro caótico e inestable. Las reglas internacionales y su institucionalidad son ignoradas por grandes poderes como China, actores regionales y protagonistas no estatales. Esto en el marco de un lento crecimiento económico y crecientes divisiones

Coexistencia competitiva: Estados Unidos y China  han dado  la primera prioridad  al crecimiento económico  y han restaurado  su relación comercial. Pero esta interdependencia coexiste con la competencia por la primacía política, de los modelos de gobierno, la supremacía tecnológica por lograr la delantera estratégica.

Compartimentos  separados: El mundo se fragmentaen varios bloques económicos y de seguridad  de tamaños y fuerza variable. Los centros de los bloques serán Estados Unidos, China, la Unión Europea,  Rusia además de algunos poderes regionales  centrados en la autosuficiencia, la resiliencia y la defensa.

Tragedia y Movilización: Emerge una gran coalición liderada por la Unión Europa  y China que en colaboración con actores no estatales,  revitalizan las instituciones multilaterales. En ese contexto avanzan grandes cambios destinados a contener el cambio climático con sus secuelas de degradación ambiental, hambre y descontento social.  

Los inesperados factores X: Como todo pronóstico realista éste concluye con lo que equivale a una advertencia o  a la letra chica: siempre deben tenerse en cuenta los llamados cisnes negros o los  inesperados factores X, como prefieren designarlos los autores. Las predicciones en el campo económico suelen ir precedidas de la clásica clausula “a condiciones iguales” que, por supuesto, rara vez resultan iguales. El resultado de la interacción de infinitas variables  está más allá de la capacidad de la previsibilidad humana y de la IA. Las palabras del climatólogo estadunidense Edward Lorenz, para explicar la teoría del caos,  ya son universales: “El aleteo de una mariposa  puede producir un tornado en Texas”. Mínimas perturbaciones climáticas pueden alterar el clima de forma dramática a miles de kilómetros  En el campo social un trabajador auto inmolado en Túnez  desencadenó  la “Primavera árabe”. La retroalimentación positiva concatena los fenómenos hasta un punto que se tornan impredecibles.  

Entre algunos eventos que realmente cambiarían al mundo el trabajo reseñado destaca una invasión por parte de China a Taiwán (no señalan un  acto semejante por parte de Rusia contra Ucrania),   siempre es posible que sobrevenga otra pandemia mucho más severa que la actual, en otro campo  podría ocurrir  gran salto adelante en las capacidades de la inteligencia artificial.

La “infodemia” del Covid

April 17, 2021 Comments off

Al igual que en las guerras, en las pandemias una de las primeras víctimas es la verdad. En tiempos inciertos a  la ciencia le corresponde esclarecer el panorama. En  las últimas décadas, sin embargo, la credibilidad de las certezas científicas  ha declinado. El vertiginoso auge de las empresas de  relaciones públicas, alimentadas por formidables lobbies, ha contribuido a crear una realidad alternativa. Así el tabaco mata, pero no a todos y además  aporta con altos impuestos. Las petroleras contaminan y contribuyen de manera decisiva al calentamiento global. Pero advierten que hay que ser prudente antes de acusarlas. Podría haber otras causas del fenómeno, aunque no podamos identificarlas.  Grandes presupuestos son destinados a suprimir o relativizar estudios científicos.  Así hoy frente a una pandemia que ya deja 2,6 millones de muertos y que ha enfermado120 millones  hay grandes núcleos que niegan la existencia o la peligrosidad del Covid-19. En todo el mundo hay sectores  que minimizan, desde palacios presidenciales a redes sociales,  la gravedad del mal que golpea a todos los rincones del mundo. En Estados Unidos el grueso del Partido Republicano  entiende la crisis sanitaria como un tema de enfoque político. Otro tanto ocurre con diversos regímenes  entre los que destaca el actual gobierno brasileño.

  A medida que pasan los años el 19, tras un guion   que marca la irrupción del virus, es un recordatorio de la longevidad del flagelo. La detección del mal a finales de 2019 es uno de los pocos datos  que no  está en discusión. Pero sobre su origen, lugar de aparición, características de la patología y, por sobre todo, las formas de combatirlo abundan narrativas  dispares que además varían de país en país. Las divergencias en la interpretación  de la naturaleza del Covid-19, así como sus alcances, están condicionadas  por el color del cristal político, cultural y social de los analistas.

Desde que  irrumpió la pandemia fue tal el cúmulo de versiones sobre sus orígenes, muchas sin fundamento, que fue acuñada la denominación de  “infodemia”. Así se llamó a las informaciones falsas relativas al mal. Algunos   denunciaban que el virus fue producto de experimentaciones en el   Instituto  de Virología de Wuhan, uno de los principales centros de investigaciones de China. Algo que dio pie para que el entonces Presidente Donald Trump denunciase los estragos causados por el  “virus chino”. El director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos matizó  señalando que el virus no era el resultado de manipulación genética pero que pudo escapar  del laboratorio e infectar algunos animales. En contrapartida China, en marzo de 2020, replicó por boca  Zhao Lijian, un vocero del ministerio de Relaciones Exteriores,  que podría “ser el ejército de Estados Unidos” el que trajo el virus a China  Ello, según Zhao, ocurrió  en la segunda mitad de octubre  2019 cuando unos trescientos uniformados estadunidenses participaron en los Séptimos  Juegos Militares Mundiales realizados en Wuhan, donde estalló la pandemia. La versión,  que circuló en redes sociales chinas, señalaba que uniformados  estadounidenses  trajeron el virus.  

Las especulaciones fueron descartadas por una delegación de científicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que visitó Wuhan en  enero/febrero 2021. Peter Ben Embarek,  jefe de la partida de expertos concluyó que era “altamente improbable” que el virus proviniera de una fuga del mentado laboratorio.  Los científicos de la OMS apuntaron a la zoonosis, la transmisión de un virus a través de un ser viviente a la especie humana. A la cabeza de los sospechosos figuran murciélagos y pangolines. Idea que fue reforzada por  un grupo de 27 científicos, de diferentes países, que publicaron una carta en la revista científica británica The Lancet. Allí rechazan las teorías conspirativas del origen artificial del virus y reiteran que los estudios; “concluyen abrumadoramente que este coronavirus se originó en la vida silvestre”.

Un Premio Nobel y Bill Gates

A finales de abril circularon numerosos correos en redes sociales que citaban al japonés Tasaku Honjo,  premio nobel de medicina 2018, declarando que el virus era una creación de laboratorio. La fuente, siempre es clave identificar de donde proviene la información, era una cuenta  apócrifa de Twitter que suplantaba a Honjo En ella  habría señalado a medios de comunicación que, “basado en todo mi conocimiento e investigación hasta la fecha, puedo decir esto con el cien por ciento  de confianza de que este Corona no es natural” (sic). Confrontado con sus supuestos dichos, Honjo emitió una declaración publicada por la Universidad de Kioto, Japón, en la que aclaró: “Me apena enormemente que mi nombre y el de la Universidad de Kioto fueran   utilizados  para difundir acusaciones falsas y desinformación”.

Por su parte, Bill Gates uno de los hombres más ricos del mundo,  fundador de Microsoft, es  blanco frecuente de campañas de intoxicación informativa. Uno de los correos lo vinculaba con el origen del virus, afirmando  que Gates era el propietario de la patente del brote del coronavirus iniciado en China. También se lo acusó de haber creado el Covid-19 con el propósito de insertar microchips por la vía de la vacuna para así controlar a la población. Otra variante de desinformación explotó en Twitter por la vía del cantante español Miguel Bosé. En una serie  de tuits, aseguró que la  fundación Bill & Melinda Gates había sido expulsada de la India. Y que financia vacunas con microchips que son operados desde redes de internet  ultraveloces 5G.  .

Uno de los líderes en materia de estas teorías conspirativas delirantes es Thomas Cowan, un médico californiano a quien le fue suspendida su licencia para ejercer. Su tesis es que los virus “se manifiestan cuando la célula está envenenada”  en realidad, se trataría de un “ exosoma que se activa por la contaminación electromagnética. A su juicio la red 5G envenena a los humanos. Wuhan, el epicentro inicial de la pandemia, sería la primera ciudad con cobertura total 5G  lo que lleva a a Cowan a formularse la pregunta retórica:   “Dónde se encuentra la primera ciudad del mundo totalmente cubierta por el 5G (…) Exacto en Wuhan”. La recurrida  técnica para embaucar que sobre premisas falsas pide al oyente que saque sus propias conclusiones. No es cierto  que Wuhan es la capital del 5G. Es solo una de las 18 ciudades pilotos en que la  tecnología está en vías de ser instalada pero aún falta para una plena cobertura.  Las falsedades sobre el supuesto peligro para la salud de la tecnología 5G han tenido impacto en el mundo. En Gran Bretaña técnicos de empresas de comunicaciones han sufrido intimidaciones. Antenas de transmisiones han sido quemadas o destruidas.   La desinformación alcanzó tal nivel  que   Youtube prohibió los videos con afirmaciones  sobre la relación entre la 5G el Covid-19.  Es útil tener presente que la tecnología 5G no está operativa en América Latina. En ningún lugar hay evidencia que vincule la pandemia con las señales de 5G. Pero no  fue una sorpresa cuando se detectaron vínculos entre  promotores de estas falsedades y los militantes de movimiento antivacunas (antivaxx en el mundo anglosajón)

Curas y remedios

Si algo abunda es la desinformación sobre curas y remedios para sanar o prevenir el mal. Algunos son productos naturales e inofensivos, como  el consejo clásico de hacer gárgaras con salmuera. O recurrir a los productos típicos de ciertos países como tomar  mate caliente  o infusiones con hojas de neem en Ecuador y Colombia o en Bolivia la  eterna hoja de coca. Pero también han circulado recetas nocivas para la salud. Es el caso  del dióxido de cloro, promovido como supuesta solución en varios países.. En la Argentina, la conductora Viviana Canosa lo presentó y consumió ante las  cámaras de televisión abierta. La evidencia científica muestra que el consumo de esta bebida no cura este nuevo coronavirus y puede ser muy perjudicial para la salud, llevando a desenlaces fatales en algunos casos. Otros medicamentos que no curan el Covid y pueden dañar la salud son  el remdevisir y la azitromicina. El más polémico es la  hidroxicloroquina   recomendada desde las sedes de gobierno por el presidente brasileño Jair Bolsonaro y en su momento por Donald Trump desde la Casa Blanca. Diversos estudios concluyeron que tomar hidroxicloroquina no es una cura efectiva.

Mascarillas , pruebas PCR y termómetros infrarrojos han sido objetados a través de redes sociales. Campañas de  desinformación aseguraban que las mascarillas o barbijos causan hipoxia (déficit de oxígeno) e hipercapnia (exceso de dióxido de carbono (CO2) en la sangre arterial. Una de las difusoras de esta desinformación es la doctora Judy Mikovits, activista estadounidense contra la vacunación. Planea  también que “el nuevo coronavirus no es natural”, que “los coronavirus no viven en superficies más de una hora” y que “las vacunas han matado a millones de personas”.

 Al igual que en el uso de mascarillas hay mensajes que ponen en duda la eficacia de las pruebas PCR y aseguran que pueden causar daño. Uno de los grandes difusores de esta desinformación fue un grupo de médicos, autodenominados “Médicos por la verdad”, que realizaron una rueda de prensa en Madrid donde afirmaron que el científico que inventó estas pruebas aseguró que no sirven y que dan muchos falsos positivos. También se aseguró que los termómetros infrarrojos (utilizados para medir la temperatura de forma rápida) pueden dañar la retina y las neuronas .

En lo que toca a las vacunas cunde la confusión. Después de más de un año de distanciamiento social la   luz  al final del túnel sigue distante. En primer lugar la producción de las dosis es fue más lenta que lo presupuestado.  Es muy frecuente que se subestimen las dificultades logísticas. Tampoco ayudaron las vacilaciones de muchos gobiernos en colocar sus respectivas órdenes. Desde un comienzo  de la campaña de inmunización en varios países surgieron variadas desinformaciones relacionadas con supuestos efectos adversos  e incluso muertes

El caso más dramático es la suspensión de la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford con el laboratorio AstraZeneca,  a mediados de marzo  de este año, en buena parte  de la Unión Europea. El alto a la vacunación fue precipitado luego que algunos inoculados sufrieran coágulos. En Italia un vacunado sufrió un ataque al corazón.  A menudo es muy difícil establecer las causas de una disfunción. Muchos de los inoculados padecen de males subyacentes por lo cual es complejo establecer una relación entre causa y efecto. La OMS abogó por la continuación de las vacunaciones. Señaló que no hacerlo era un peligro mayor pues  más personas quedaban expuestas a contraer el virus. Ello significaba riesgos mayores a los que  potencialmente representaba la vacuna.

La suspensión de la vacunación se produjo cuando el viejo continente enfrenta una  nueva ola de infecciones. Varios países están  bajo diversos niveles de cuarentena, con el más severo en Italia.  El  origen británico de la vacuna despertó sospechas que la medida estaba inspirada por algún grado de nacionalismo. Lo más probable, sin embargo, es que las diversas autoridades ante la posibilidad de ser acusadas de negligencia han optado por el principio precautorio. Además el grueso de los gobiernos  enfrenta un cuadro difícil. Ello porque grandes sectores ciudadanos manifiestan una fatiga creciente ante  las restricciones a las libertades públicas .Además pese a que existen ayudas económicas para muchas personas la situación es cada vez más precaria y el futuro se percibe duro. .

Las desinformaciones sobre las vacunas, al igual que en otros temas tiene,  efectos nocivos  en la medida  aumenta las dudas de las personas sobre si vacunarse, lo cual repercute  en la llamada “inmunización de rebaño” que permitirá dejar atrás las medidas de distanciamiento social y prevención. Más caustica aún es la idea de que la Covid-19 es una mentira y no es más que una estrategia para mantener controlada a la población. En Brasil, por ejemplo,   circularon imágenes y vídeos sobre supuestos hospitales y ataúdes vacíos. El mensaje era que se exageraba la gravedad de la situación.  Es claro que la pandemia ataca tanto la salud física como la mental.

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