Lecciones del incendio de Londres

June 22, 2017 Comments off

Un tranvía circula por Moscú. Es  octubre de 1917 y de pronto el vehículo se detiene descompuesto. Entonces el conductor advierte: no va más, no va más. Los pasajeros descienden repitiendo al unísono  que no va más, no va más. Inician así una marcha a la cual se une un creciente número de personas hasta constituir una muchedumbre que grita lo que ya es una consigna: no va más. Así es gatillada, en la fantasía del autor del cuento,  la Revolución Rusa. La moraleja es que cuando están dadas las condiciones cualquier incidente puede detonar consecuencias mayores.

El incendio de la torre Grenfell en Londres puede marcar un antes y un después en Inglaterra. La tragedia ocurrida, ocurrido el 14 de junio,  dejó un saldo de 79 muertos y un número no precisado de desaparecidos. Algunas estimaciones alertan que las víctimas fatales podrían llegar al centenar.

El incendio fue desencadenado por un refrigerador en un departamento del cuarto piso de los 24 del edificio. Los bomberos llegaron prontamente y sofocaron las llamas. Pero total fue la  sorpresa al retirarse y observar que las llamas rugían por el exterior de la torre. Las llamaradas corrían por unos paneles exteriores de la estructura creando un efecto chimenea que, en apenas media hora, convirtió a toda la construcción en una antorcha.

La torre fue modernizada, recién el año pasado, para mejorar su apariencia e incrementar la eficiencia energética. Con este último propósito fue instalado material aislante que no contaba con elementos retardadores de fuego. Los paneles empleados en Londres  están vedados en Alemania y Estados Unidos en edificios de altura.  El costo del retardarte era de meros de cinco millones de pesos. Un contratista que ofrecía un material más seguro fue desechado por otro que tenía la oferta más económica. La asociación de residentes, por su parte,  había solicitado la instalación de rociadores automáticos e iluminación de emergencia para los pasillos. Los departamentos tampoco contaban con puertas  de entrada resistentes al fuego.

Un comité parlamentario escribió ya en 2014 a la autoridad pertinente: “Se estima que en el Reino Unido hay unos cuatro mil edificios que no disponen de la protección adecuada ¿podemos realmente permitirnos  esperar a que ocurra una tragedia antes de corregir esta vulnerabilidad? El ministro de Vivienda Brandon Lewis se lavó las manos en el asunto e invocó al mercado: “Es la responsabilidad de la industria dedicada a la prevención de incendios la que debía comercializar los sistemas extintores, antes que el gobierno, y promover la instalación de rociadores”.

En la torre Grenfell vivía gente de escasos recursos. Las repetidas advertencias de los moradores no fueron escuchadas. Por eso ahora muchos británicos culpan a las autoridades. Exigen un golpe de timón para que los gobiernos abandonen la cultura de la austeridad y pongan el bienestar de la población como primera prioridad. Londres enseña que ahorros de corto plazo en la seguridad pueden resultar muy caros a la larga también en el plano político.

El modelo anglosajón en crisis

June 15, 2017 Comments off

Durante más de siete décadas el campo occidental ha seguido el modelo anglosajón: léase la conducción de Washington y Londres. En estas capitales fue trazada la arquitectura del mundo actual. Desde las instituciones dominantes en el campo militar, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la esfera económica con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nacen de la Carta Atlántica, concebida por el Presidente Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro Winston Churchill en tiempos de la Segunda guerra Mundial.

El éxito de toda ideología ,que aspire a cierta universalidad, es convencer al mayor número de personas posible que es la mejor opción para mejorar la vida de todos. Incluso el colonialismo postulaba los beneficios civilizatorios, económicos y tecnológicos aportados a las sociedades colonizadas. La propuesta anglosajona, de post guerra, destacaba la democracia, el libre comercio y  la generación de riqueza a partir de la libertad de los agentes económicos para desplegar su creatividad. La libre competencia debía dirimir quienes serían los triunfadores. .

Hoy surge la interrogante si el mundo se asoma a un cambio de época. ¿Se vive ya el fin de la hegemonía ideológica anglosajona? Son los propios líderes los que renuncian a sus postulados universalistas. Trump repite hasta la saciedad su eslogan “América primero”. La meta proclamada es “hacer América grande una vez más”. Nada muy diferente del pasado salvo que antes se decía que lo que era bueno para América también lo era para el resto. Las señales de distanciamiento estadounidense  de Europa son nítidas:  los europeos dedican más recursos a la defensa o Washington, que cubre a 75 por ciento de los gastos de la  OTAN,  renuncia a la defensa automática si alguno de los países miembros es atacado. La mera advertencia ha agrietado la confianza en la alianza militar.

Gran Bretaña, por su parte, está embarcada en su Brexit, o el abandono de la asociación con la Unión Europea. Es el triunfo de una visión nacionalista y estrecha. Mala hora, en todo caso,  escogió Londres para divorciarse de sus vecinos. Si tenía la esperanza de cerrar filas con Estados Unidos ahora se topa con un Trump que predica el aislacionismo. Así lo que ambos lados del Atlántico llamaban la “relación especial” que unía a los primos anglosajones  aparece difusa y con metas divergentes. Un cuadro muy diferente al de los años 80 cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher promovían al unísono las virtudes del neoliberalismo. Hoy el debate sobre el calentamiento global y la renuncia de Estados Unidos al Acuerdo de París abre una zanja entre europeos, incluidos los británicos, y Washington. Es un tema decisivo ya que Trump denuncia  al Acuerdo como un cuento para limitar el progreso económico de su país. En cambio en el viejo continente, como en el resto del mundo, existe la convicción que las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas, es la principal amenaza para la humanidad.

EEUU vs China por el calentamiento global

June 8, 2017 Comments off

Donald Trump sacudió al mundo al anunciar, el 1 de junio,  la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2015. El Acuerdo busca impedir  que la temperatura planetaria aumente en dos grados Celsius. En la actualidad muchos países ya viven el impacto del calentamiento global con sequías que gatillan incendios, con inundaciones que desplazan poblaciones,  con huracanes que arrasan enormes superficies y un sinnúmero de fenómenos naturales provocados por la emisión de gases de efecto invernadero.

En su campaña electoral  Trump dijo que el calentamiento global era un cuento inventado por China para perjudicar la economía estadounidense. En 2012 tuiteó: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer a la industria manufacturera de Estados Unidos menos competitiva” En 2015 agregó: “Yo creo en aire limpio, aire inmaculado pero no creo en el cambio climático”.  El año pasado insistió: “Yo pienso que el cambio climático es solo  una forma de impuesto muy, muy, caro”.

La paradoja actual es que hace apenas una década los chinos denunciaban que Occidente hablaba de contaminación para frenar el desarrollo económico de su país. En todo caso la liga de los contaminadores que contribuyen al calentamiento global es encabezada por China  con el 20,09 por ciento de los gases, seguida por Estados Unidos con  17,89,  luego la Federación Rusa 7,53,  India 4,1 y Japón 3,79.

Ahora Beijing ya no denuncia a sus competidores sino que ante el abarrotado Congreso Popular chino el Primer Ministro Li Keqiang prometió, en marzo, que:  “El cielo sobre nuestras cabezas será otra vez azul”. Un compromiso de proporciones pues el gris impera en  buena parte del país. Hasta hace poco China era el villano pero ahora pasa a la condición de héroe. El Presidente Xi  Jinping impulsa una profunda transición energética. El objetivo es prescindir del carbón que alimenta miles de plantas termoeléctricas. A diferencia de Trump no es la ideología la que impulsa a los comunistas chinos.  Es la realidad de ciudades asfixiadas, con enfermedades respiratorias de magnitudes epidémicas, la que ha pasado al centro de la agenda política doméstica. El Partido Comunista tiene conciencia del creciente  malestar ciudadano por la contaminación atmosférica. Alarmado por las protestas ciudadanas dio un golpe de timón. Proclamó que China ha tomado distancia  con la obsesión del crecimiento económico  a todo precio y evoluciona hacia un modelo más sustentable en el que prime la calidad sobre la cantidad. Un plan presentado a comienzos de este año postula invertir 360 mil millones de dólares de aquí al 2020 en energías renovables, eólica y solar ante todo, que crearan unos trece millones de empleos. En el proceso China obtendrá enormes ventajas técnicas y abaratará sus productos. Así China en curso a una  transición energética tiene todas las posibilidades de dejar atrás a Estados Unidos en este campo.  Hoy las plantas termoeléctricas generan 70 por ciento de la electricidad  consumida. A través de las energías renovables pretenden  aspiran a abastecer el grueso de la demanda energética.  Ello además le permite, en el plano internacional, proyectarse junto a la Unión Europea como líderes en la lucha contra el cambio climático.

Alemania irritada con Trump

May 31, 2017 Comments off

Era previsible que Donald Trump  alteraría las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo. Lo que no se esperaba es que fuese tan rápido. Menos aún se anticipó  que la fricción fuese con Alemania, la mayor economía europea. Las expectativas apuntaban a un choque con China pues Trump la tenía en la mira a lo largo de la campaña electoral, denunciándola por competencia desleal. Pero en lo que va corrido de su presidencia ha mantenido buenas relaciones con Beijing.

Algo debe haber marchado muy mal en la reunión del G7 en Sicilia, 26-27 de mayo, donde concurrió el septeto  de las mayores potencias económicas occidentales. Apenas días más tarde la cauta y ponderada Angela Merkel, la canciller alemana, declaró que los tiempos habían cambiado y no podían dejar su suerte en manos de viejos aliados. Aludía a Washington y Londres.

La manzana de la discordia era el principio de la seguridad colectiva que rige desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Hasta ahora los miembros de la Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN) se rigen por el lema de los Tres Mosqueteros: “Todos para uno y uno para todos”. Esto significa que si alguno de sus 28 países miembros es atacado el resto concurre en su defensa. Así Moscú se enfrentaba a un poderoso muro que desincentivaba toda idea de agresión. La Unión Soviética, por su parte, hizo otro tanto con el Pacto de Varsovia que  englobaba al grueso del campo socialista europeo.

De tal forma que cuando desapareció el estado soviético, y varios de sus antiguos países satélites ingresaron a la esfera occidental, cabía esperar la disolución de la OTAN. Lejos de eso la estructura, pese a no tener un adversario claro,  mantuvo su vigencia. La mayoría de los países europeos, por su parte, tenía claro que la amenaza había disminuido y redujeron sus presupuestos bélicos. La OTAN no tiene tropas ni armas propias y depende de los aportes de los distintos países. En la actualidad son pocos los miembros que cumplen con el compromiso de destinar al menos el dos por ciento de su PIB a la defensa. Estados Unidos aporta cerca de las tres cuartas partes del presupuesto de la OTAN. Trump ha advertido que no está dispuesto a mantener la seguridad colectiva a expensas del esfuerzo norteamericano.

Por su parte Emmanuel Macron, el nuevo presidente francés, dio señales que desea recuperar protagonismo internacional francés. Algo que logró invitando a París al Presidente ruso Vladimir Putin. El encuentro, sostenido el 29 de mayo, servía a ambos países. Francia sale fortalecida como el mayor poder militar y nuclear europeo occidental luego de la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea. Algo que permite a Francia contrapesar el claro liderazgo económico alemán. Aunque no cabe esperar cambios drásticos en las relaciones entre Estados Unidos y el viejo continente es claro que las placas tectónicas se han desplazado. Trump no ha hecho más que gatillar, de manera poco elegante, un proceso en curso que cambia la arquitectura de las relaciones internacionales.

Trump con los sunitas vs los chiítas.

May 24, 2017 Comments off

Estados Unidos venderá armas por 110 mil millones de dólares a Arabia Saudita. El anuncio,  hecho durante la visita del Presidente Donald Trump  al reino saudí, marca un  viraje en la política exterior de Washington.  Trump  destacó por su lenguaje islamofóbico durante la campaña electoral  en  que, en otras cosas,  afirmó que “el Islam nos odia” además de llamar a no dejar entrar a ningún musulmán al país. Ahora revisa sus dichos y propone una alianza  a las decenas de monarcas dictadores reunidos en la capital saudita.

Llama a los gobernantes sunitas a combatir al declarado enemigo común: Irán y, por extensión, a los chiítas. Trump le advierte a Teherán que: bajo ninguna circunstancia podrán disponer de armas atómicas; según Naciones Unidas los iraníes han respetado el acuerdo alcanzado, en 2015, en el suspendían ciertas actividades atómicas.  Le exige que desmantele las redes  terroristas y las milicias  chiítas; en rigor las organizaciones milicianas y terroristas más peligrosas como el Estado Islámico y Al Qaeda son sunitas. Le exige a Irán que retire sus fuerzas de Siria lo cual es una demanda unilateral dado que muchos países incluida Rusia , Turquía y Estados Unidos tienen efectivos en el país. Irán debe forzar a sus aliados chiítas  de Hezbolá a que salgan de Siria para volver al Líbano donde deben dejar las armas.  Son exigencias tan poco realistas que despiertan sospechas que lo que se busca es un conflicto.  Trump señaló que de” Líbano a Irak a Yemen,  es Irán el que financia, arma y entrena a los terroristas, las milicias y otros grupos extremistas que causan destrucción y caos en la región”.

Esta postura no hará más que ahondar la rivalidad entre sunitas y chiítas que antes de la revolución iraní, en 1979, no era un factor relevante. Ha sido la pugna con Arabia Saudita y otras monarquías, que temen que sus coronas están en peligro,  lo que gatilló la animosidad  entre ambas facciones islámicas, los  sunitas constituyen el 85 por ciento y los chiítas 15 por ciento  de los musulmanes,  y que ha dejado cientos de miles de muertes, especialmente en Irak.

Esto ocurre a menos de una semana de la victoria Hassan Rouhani, con 57 por ciento de los votos,  en las elecciones presidenciales en Irán.  Ello con la propuesta a los iraníes  de abrir un “·camino de integración con el mundo”. Su rival Ebrahim Raisi, que logró el 38 por ciento  de las preferencias, postulaba una línea de integrismo religioso y confrontación internacional. La victoria de Rouhani fue posible, en parte, por la política conciliadora del Presidente Barack Obama que favoreció el diálogo antes que el enfrentamiento  con la radicalización que ello acarrea. La agresiva actitud de Trump, que encanta a Israel que desde hace mucho denuncia a Teherán como su mayor amenaza, complicará la vida de las fuerzas aperturistas en Irán que aspiran a una inyección de inversiones extranjeras. Lo más probable es que la confrontación contra Irán se libre en la ensangrentada Siria y el sufriente Yemen donde organizaciones humanitarias ya denuncian una letal hambruna.

El gusano que causa pavor.

May 18, 2017 Comments off

Cientos de miles de computadores fueron  hackeados el fin de semana pasado.  Todavía no se sabe quiénes ejecutaron  la acción criminal. Pero si se sabe de dónde salió el gusano que ha causado daños a una escala sin precedentes en decenas de países. El sistema que encripta los programas computacionales, negándole el acceso al usuario, salió de la National Security Agency (NSA) de Estados Unidos.  Es una mega agencia de muy bajo perfil que integra el descomunal enjambre del espionaje estadounidense.

La NSA es la encargada del monitoreo e intercepción  de comunicaciones o señales, Sigint, en la jerga profesional. La NSA fue creada en 1952 como una agencia ultra secreta. El chiste en la época era que la sigla NSA significaba No Such Agency (no hay tal agencia). La NSA cuenta con más personal que la CIA y el FBI sumados. Se estima que emplea a 38 mil personas. Aparte, contrata a 25 mil personas que operan los sistemas de intercepción pero que no son parte de su planta. Edward Snowden, que ahora reside en Moscú, fue uno de ellos.

Con el fin de la Guerra Fría buena parte de la atención de los servicios occidentales se reorientó hacia la inteligencia económica. En primer lugar, preservar los secretos industriales y luego saber qué tienen los otros. La NSA niega que brinde ayuda a empresas norteamericanas pero en cambio admite que monitorea a rivales comerciales para establecer si hay competencia desleal. Un caso mencionado es el de un contrato por 1,4 mil millones de dólares en Brasil que, gracias a una presunta coima a funcionarios locales, hubiese quedado en manos de la empresa francesa Thomson-CSF. La denuncia de la operación revirtió la decisión y el contrato lo obtuvo la empresa norteamericana Raytheon. Un informe presentado al Congreso de Estados Unidos en 1995 citaba “más de cien casos de firmas extranjeras que recurrían a coimas para desplazar a compañías norteamericanas en contratos internacionales por 45 mil millones de dólares”. El informe concluía que gracias a las coimas se adjudicaban 80 por ciento de estos contratos.

En el afán por penetrar las redes informativas en todo el globo la NSA detectó la vulnerabilidad de los programas de Microsoft que le permitían instalarse en los computadores espiados. Resulta que el cazador fue cazado pues la NSA sufrió un hackeo. El material robado fue entregado a WikiLeaks, con el gusano que ha causado el daño incluido,  que lo difundió junto a información sobre la campaña de Hillary Clinton. Washington acusa a Moscú y el asunto es objeto de una bullada  investigación del FBI.   Los piratas  que han bloqueado hospitales, entre otros servicios públicos,  así como empresas para exigirles pagos por desencriptar sus ordenadores encontraron el gusano en WikiLeaks. Ahora comienza el debate sobre qué responsabilidad asumen los gobiernos sobre las armas de destrucción informática alojada en sus arsenales destinados al ciberespacio. Al igual que con las armas de destrucción masiva, nucleares, químicas y biológicas lo mejor es no disponer de ellas.

El FBI descabezado

May 11, 2017 Comments off

El despido de James Comey, el director del FBI, levanta serias dudas sobre el proceder del Presidente Donald Trump. Es comprensible, sin embargo, que el mandatario estadounidense se sienta incómodo  con las indagaciones sobre sus relaciones con Rusia. El hombre que llegó a la Casa Blanca con el eslogan “América Primero”, que  proclama que cerrará las fronteras para impedir la llegada de inmigrantes, que se proyecta como un  líder patriótico, un nativista,  no puede tolerar que le imputen haber ganado la presidencia ayudado por  operaciones manipuladas desde Moscú.

El escándalo comenzó hace un año cuando se filtraron correos electrónicos de la campaña de Hillary Clinton. El mayor daño lo hizo una serie de mails  difundidos por WikiLeaks en los que ella aparecía defendiendo intereses de la gran banca, Wall Street como la llaman los estadounidenses. Según los partidarios de Clinton  agentes rusos entregaron el material a WikiLeaks. Incluso la candidata Clinton llegó a acusar a Trump de ser “una marioneta de Rusia”.

Las cosas empeoraron para Clinton cuando Comey, a once días de la elección, dijo que reabriría la investigación sobre el peligro que podían representar los correos filtrados. El FBI no solo está a cargo de investigar los crímenes cometidos a nivel nacional, federal, sino que también es responsable de la contrainteligencia, es decir de la detección de espías y colaboradores con potencias hostiles. En su momento Trump aplaudió a Comey por su coraje. Recién hace algunos días Clinton señaló a Comey como un factor clave en su derrota.

Comey, a su vez,  ordenó una investigación sobre los lazos de Trump y varios de sus más cercanos colaboradores con operativos rusos.  Uno de los indagados es el teniente general ( r) Michael Flynn, que tuvo que renunciar a su cargo, de consejero de seguridad nacional, luego que se estableció que recibió dineros rusos y faltó a la verdad cuando fue interrogado sobre ello.

Tanto Trump como Moscú señalan que las sospechas carecen de todo fundamento. Pero el inesperado despido de Comey, que se enteró de su abrupta cesación del cargo cuando se dirigía a miembros del FBI en Los Angeles, ha azuzado  las sospechas sobre el rol de Trump  en las manipulaciones informativas.  Ha trascendido que Comey venía de solicitar un notable incremento de personal y recursos para ampliar la indagatoria.

La oposición exige ahora el nombramiento de un fiscal independiente para que continúe la investigación truncada con la salida de Comey que se había convertido en un personaje impopular. Su desempeño era cuestionado por los demócratas encabezados por Clinton y recientemente por los republicanos. En otras palabras tenía pocos amigos políticos en Washington. En todo caso  improbable que Trump y los republicanos, que controlan ambas cámaras del parlamento, acojan la demanda del partido demócrata.

La relación de Trump con el inmenso y poderoso mundo de los servicios de inteligencia estadounidenses está severamente dañada. A no dudarlo vendrán nuevos enfrentamientos en el esfuerzo por aclarar los alcances de la “conexión rusa”. Un tema que está en el centro de la lucha de poder en Washington