Globalización en pausa.

May 25, 2020 Comments off

 

 

“Achicó al mundo” es uno de los eufemismos empelados para describir el impacto de la globalización. Con ello se describe la creciente integración cultural y económica entre distintos puntos del planeta. En la misma vena algunos fueron más lejos y proclamaron que la “tierra es plana”. Con ello no aludían a la realidad geográfica, bien establecida por Cristóbal Colón y su reputado huevo, sino que al proceso de globalización que allana fronteras y uniforma los mercados. Son numerosos, sin embargo,  los que estiman  que el mundo es todavía redondo, con sus  divisiones entre Norte y Sur. Las brechas, que separan a distintas regiones en el acceso a la riqueza y los avances tecnológicos impiden proclamar que el planeta es una llanura por la que todos pueden transitar en relativa igualdad.  Dicho en términos coloquiales está lejos de ser una cancha pareja.

Ahora  el Covid 19  ha puesto en boga afirmar  que “la historia se ha acelerado”.  Una manera de decir que las tendencias en curso han ganado velocidad. En lo que toca a la globalización  se apreciaba  una disminución de su ritmo de avance frenético desde la década de los 80 del siglo pasado. Entonces la caída de la Unión Soviética, con el consecuente fin de la Guerra Fría, coincidió con el auge de los gobiernos neo liberales de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Ambos,  por la vía de privatizaciones y la desregulación, facilitaron la expansión de las empresas transnacionales que constituyeron el motor de la globalización. En1970 había 7 mil compañías en esta categoría. Al comenzar el segundo milenio pasaban de 53 mil con 450 mil empresas subsidiarias fuera de su país de origen. Ahora superan  las 250 mil con casi un millón de filiales. La expansión fue impulsada por la  liberación de trabas políticas, que permitieron relocalizar sus operaciones para sacar el mejor partido a países con mano de obra barata y bajo estándares de protección  laboral y medio ambiental. Asimismo enormes desarrollos tecnológicos en la computación, las telecomunicaciones y el transporte facilitaron  la puesta  a punto del método just in time (justo a tiempo), -ello permitió  un auge sin precedentes  del comercio con el masivo desplazamiento de mercancías. Los procesos productivos transnacionales con veloces cadenas de abastecedores  consiguen ahorros importantes sin tener que almacenar grandes volúmenes de mercancías y repuestos.   Se estima que más de dos tercios del comercio mundial se realiza entre empresas transnacionales con las estadounidenses a la cabeza seguidas de las chinas.

Inmigración un eslabón débil 

Hasta hace pocos años existía   la percepción generalizada  que la globalización fortalecía los estados más fuertes en detrimento de los menos desarrollados. Esta visión fue acuñada en la frase: “Hay estados globalizadores y hay estados globalizados”. Resulta paradojal entonces que sea entre los  globalizadores donde surge la mayor oposición al proceso de internacionalización de los procesos productivos.  También es llamativo que la globalización ha creado una situación contradictoria: mientras abre las fronteras al paso de mercancías, las presiones migratorias las cierran para muchos ciudadanos provenientes de regiones más pobres. Ahora, sin embargo, muchos inmigrantes vuelven a sus países de origen ante la caída del empleo y sus ingresos

Pese a las restricciones más de 200 millones de  individuos despachan  remesas  a sus familias. Son una inyección a la vena para mil millones de personas, es decir, uno de cada siete habitantes del mundo. El  Banco Mundial pronostica que las remesas de inmigrantes a nivel mundial caerán en un 20 por ciento, unos cien mil millones de dólares. Esto es  de 554 mil millones de dólares a 445 mil millones. Esta contracción representará un duro golpe para varias economías latinoamericanas. Para México las remesas constituyen su segunda  mayor fuente de divisas. El año pasado totalizaron un récor  de  36.048 millones de dólares,  En su conjunto América Latina recibió en 2019 103.000 millones de dólares. Las tres cuartas partes de las remesas provienen de Estados Unidos. Allí la comunidad migrante latina ,  que  habitualmente se emplea en el sector servicios o en la construcción, es una de las más vulnerables. Además está excluida de seguridad social y por lo tanto fuera de los paquetes de ayuda aprobados para capear la crisis

El virus que congela la globalización.

No hay nada más antiglobalización que el Covid 19.La pandemia en curso ha fortalecido a los enemigos de la globalización. Las políticas proteccionistas, como la proclamada por  “América primero”, del gobierno de Donald Trump, constituyeron una amenaza temprana a las cadenas de abastecimientos internacionales. La victoria del Brexit duro en Gran Bretaña enfiló en la misma dirección. Incluso entre los 27 países que integran la Unión Europea  han prevalecido las políticas de los diversos estados nacionales antes que una postura común en una serie de materias de importancia estratégica.  Incluso en América Latina el Mercosur, una de las escasas instancias  que coordina políticas económicas en el Cono Sur, ha quedado en una virtual suspensión.

En todas las latitudes se observa un  retorno a las soberanías nacionales.  La noción de autosuficiencia antes difusa, vuelve a la palestra con la búsqueda de mayor seguridad sanitaria. Por ejemplo, el sector farmacéutico de  Alemania, al igual que Francia, depende en un 80 por ciento del exterior –y en un 40 por ciento de China– para el suministro de ciertos principios activos de medicamentos.  Asimismo, la seguridad alimentaria y energética figura alto en las agendas estatales.

El Covid-19 es bencina al fuego para quienes atizan las llamas del nacional populismo. Para ganar credibilidad esta corriente requiere de un enemigo percibido por la población. China les ha venido como anillo al dedo. Beijing ya era acusado de prácticas comerciales desleales.  Se le culpaba de robo de propiedad intelectual  y manipular el valor de su moneda. De  destruir vastos sectores industriales y causar la ruina de empresas mediante la relocalización que devastaba económicamente regiones enteras. Ahora se suma la pandemia, “el virus chino” en palabras de Trump.  Como si esto no bastara las Naciones Unidas, vista desde hace mucho con profunda suspicacia por la extrema derecha estadounidense,  a través de la Organización Mundial de la Salud (OMS), encomió el rol del Estado chino en la lucha contra el corona virus actual. Un blanco redondo para  la campaña electoral de Trump pues le permite aunar varias reivindicaciones de su electorado. Incluso numerosos  demócratas, partidarios de la globalización, coinciden con los republicanos en la sinofobia.. La decisión de desacoplar la economía estadounidense de la china tiene amplio  respaldo bipartidista.  En especial en los sectores de tecnología de punta como la 5G.  El trasfondo es la disputa por la hegemonía  económica mundial. Baste considerar lo que ha ocurrido desde la epidemia  del Sindrome Respiratorio Agudo Severo que asoló a China en 2003. Entonces  representaba cuatro por ciento de la producción mundial. Hoy alcanza al 16 por ciento. Esta cota llevó a China a ser el primer país exportador del mundo ¿Es posible una vuelta atrás en la actual división internacional del trabajo que ha convertido al país asiático en la principal usina del planeta?  La filosofía subyacente en la estructuración de las cadenas de valor mundiales ha sido  la de las ventajas comparativas.

En caso que…

 

Desde la óptica de las desventajas la distancia perdió gravitación frente a los beneficios de una mano de obra muchísimo más económica y altamente disciplinada. China y el sudeste asiático además ofrecieron inmensos mercados consumidores. En 2019 Generals Motors (GM) – cabe recordar el viejo decir que “lo que es bueno para GM es bueno para Estados Unidos”-  vendió más vehículos en China que en  casa.  Lo mismo vale para la alemana Volskswagen que tuvo más compradores para sus autos de alta gama en China que en Estados Unidos y la propia Alemania.

Con motivo de la reciente reunión anual de la OMS Xi Jinping, el Presidente chino, instó a “mantener estables  las cadenas industriales de abastecimiento global… si es que restauraremos  el crecimiento económico del mundo”. Beijing es el primer interesado en volver al status quo anterior. Pero el  país es menos dependiente de los mercados extranjeros pues  ha reducido su empleo de insumos importados. Por una parte ha incentivado la demanda doméstica a la par de producir un volumen creciente de artículos en el propio país. Como resultado  China es más autónoma  del mundo en tanto que muchas economías dependen en alto grado de China.

El liderazgo chino, En todo caso, se prepara para “un “conflicto prolongado”. Así lo postula el oficialista periódico Global Times que llama a enfrentar un desacople total entre ambos países en el sector de tecnologías de punta. En represalia propone calificar a  una serie de empresas estadounidenses como  “entidades no confiables” entre las que se contarían Boeing, Qualcomm, Apple y Cisco. Estas compañías podrían ver perjudicadas o vedadas sus ventas en China. Global Times advierte que “Estados Unidos está en una posición tecnológica más ventajosa. China deberá enfrentar tiempos duros”. Será un periodo difícil no solo para ambos rivales. Un refrán africano dice “Cuando dos elefantes se pelean quien más sufre es la hierba que pisan”. Ello advierte al resto de los países que deberán sacar sus ábacos y ver con que bando se alinearán. Washington tiene una ventaja de entrada pues en varios aspectos supera por mucho a China. Pero quienes conocen a China  saben que su memoria histórica nada tiene que envidiarles a los elefantes. Un ejemplo: a lo largo de sus relaciones con el país asiático Chile siempre ha recibido un trato deferente, bajo gobiernos democráticos o bajo dictadura, por haber sido uno de los primeros países de la región que reconoció la República Popular China y rompió  lazos con Taiwán bajo la Unidad Popular, en diciembre de 1970.

China  está haciendo enormes inversiones en la robotización y la inteligencia artificial que serán determinantes en las futuras cadenas de valor. Pese a ello en el futuro inmediato muchos países buscarán aminorar su dependencia de Beijing diversificando sus abastecedores.   La pugna chino-estadounidense y el auge de las fuerzas nacional populistas marcan un reflujo del aperturismo actual. Pero la globalización, como  la tendencia a la universalización y uniformidad  de los procesos productivos, retomará su curso. Muchos de los problemas que aquejan al mundo mal pueden resolverse en el marco de fronteras nacionales. El Covid 19 es un ejemplo evidente que el virus no puede ser controlado en el largo plazo en un solo país. Solo una amplia cooperación internacional podrá  superarlo.  Los debates en el seno de la OMS sobre el desarrollo de una vacuna disponible para todos son de la mayor relevancia. Jack Ma, el fundador del gigante comercial chino Alibaba, que ha estado donando material sanitario a numerosos países, incluido Estados Unidos, señaló: “No podremos derrotar al virus a menos que eliminemos las fronteras a los recursos, y compartamos las lecciones duramente aprendidas”.

Por el momento el virus ha colocado a más de la mitad de la humanidad en cuarentena. Los científicos discrepan en cuanto a la forma más eficaz de prevenir más contagios. Es una incógnita cuanto tiempo circulará  el mal, cuál es el grado de inmunidad que obtienen los que  lo padecieron. Que probabilidades existen que sobrevengan nuevas olas infecciosas y que este corona virus mute a versiones aún más letales. Es difícil pronosticar que nos espera en ausencia de información crítica. La realidad, en todo caso, es más fuerte que las especulaciones. Muchas de las grandes empresas automotrices y de otros rubros  tuvieron que cerrar sus puertas, el desfile de líneas aéreas que marchan a la quiebra está en pleno desarrollo. Las curvas de desempleo lejos de aplanarse se disparan.  No faltan los que anticipan que las cosas no volverán a ser como antes. Es probable que así sea. Lo que no es claro cuál será la dirección del cambio. El mundo vive la fase sanitaria del Covid 19. Ya se vislumbra su impacto económico y social. Está por verse  cómo afectará a la esfera política. En lo que toca a la globalización es probable que se pase del “just in time” a un  “just in case”, A un “en caso que” un nuevo  cisne negro altere las bien establecidas previsiones. Pocos disputan que la naturaleza ha pateado el tablero echando abajo estructuras que se tenían por sólidas. Todo lo anterior sin siquiera mencionar  a la madre de todas las batallas: el cambio climático.

 

 

 

Estado y Covid 19

April 22, 2020 Comments off

Entre periodistas es un decir que una noticia mata a la anterior.  Los titulares están dictados por las coyunturas. En Chile el Covid 19 congeló el enorme debate abierto por el estallido social que irrumpió en octubre del año pasado.  Lo mismo ha ocurrido con numerosas reivindicaciones en el resto del mundo. De hecho, 2019 fue calificado por algunos analistas como el “año de las protestas callejeras”.  Desde hace  varias décadas no ocurrían manifestaciones tan masivas en tal diversidad de países: Francia, España, Argelia, Hong Kong, Ecuador, Colombia, India,  Bolivia, Rusia, la República Checa, Irán, Irak, Venezuela, Rusia, Líbano,  Brasil, Sudán y  Malta. Los motivos y metas fueron tan distintas como las realidades de cada cual. No hubo un hilo conductor entre ellos. Pero si expresaban un reto a los gobiernos respectivos.

Para el  año en curso se anticipaban grandes conflictos que podían acabar en más de un cambio de régimen. Pero ya a comienzos de enero comenzó a circular el patógeno  que confinó en sus hogares a más de la mitad de la humanidad. Más de tres mil millones de personas bajo cuarentena por semanas y meses. Un cercenamiento  brutal de libertades básicas. Pero más allá de los estados de emergencia o de catástrofe, que rigen en muchos países, la gente acata el encierro por la más poderosa de las emociones: el miedo. Nunca tantas personas han enfrentado  una amenaza invisible que cada día cobra millares de vidas en las diversas latitudes. A diferencia de terremotos u otros desastres naturales que golpean y destruyen en lapsos cortos el virus puede circular por meses e incluso años. Es una crisis que envuelve al conjunto de las sociedades y en la cual nadie está a salvo. A diferencia de numerosas enfermedades en varios países el mal penetró en los sectores más pudientes Los gobiernos, en su gran mayoría, fueron tomados por sorpresa y en ausencia de una estrategia  y cooperación cada cual optó por su propio camino. Ante una amenaza global que requería una respuesta colectiva  los estados optaron por cerrar sus fronteras.  Además comenzaron una pugna por la adquisición  de respiradores y material sanitario. En América Latina se habría podido coordinar las adquisiciones pero Chile, Argentina y Brasil optaron por despachar sus respectivos aviones a China para obtener los insumos.

Hoy nadie tiene claro cómo y cuándo concluirá la pesadilla que atribula especialmente a los más desvalidos. En tiempos de cuarentena hay quienes hablan de una nueva división social: los que tienen jardín y los que no. Aún bajo la sombra del Covid 19 ya se vislumbra una nueva oleada de temor: una debacle económica con la quiebra de empresas y un desempleo rampante. El   laureado economista    estadounidense Joseph Stiglitz afirma  que en su país: “Las estimaciones apuntan que ya tenemos alrededor de 15 por ciento de desempleo, el más alto desde la Gran Depresión.. Y yo no me sorprendería si tuviéramos 20, 30 por ciento”. En  número de individuos cesantes algunos bancos anticipan 47 millones de cesantes para junio. Para América Latina el cuadro es oscuro pues según las estimaciones de la Cepal  la pandemia  podría condenar entre 14 y 22 millones de personas más a la  extrema pobreza.

Algunos miran más allá de la tormenta económica que se avecina y adivinan serias turbulencias sociales. Temen que las movilizaciones sociales del 2019 se multipliquen. Prevén desbordes violentos. Grupos impulsados por la estrechez económica,  en países que carecen  de estados de bienestar como Estados Unidos, podrían registrarse saqueos a gran escala. Esta inquietud explica, en parte, el drástico aumento de la adquisición de armas de fuego. El FBI recibió 2,4 millones de solicitudes para certificados que permiten compras de armas en marzo. En dicho mes las armerías registraron un incremento de 80 por ciento de sus ventas en relación a marzo del año pasado. Incluso en la tranquila Gran Bretaña la iglesia anglicana retiró los ornamentos  de valor de sus parroquias para almacenarlos en la Torre de Londres.  Es altamente probable que en una serie de países, entre los que sobresalen los que protagonizaron las grandes movilizaciones del año pasado, rebrote el malestar y la desobediencia civil.

Está por verse qué impacto tendrá el nuevo panorama  en el  debate sobre  el papel del Estado, la desigualdad,  el desamparo de mayorías ciudadanas y  el proceso de globalización.

Un cuchillo de dos filos.

En tiempos de grandes desastres la población vuelve sus ojos hacia el Estado. El impacto del Covid 19 ofrece una radiografía excepcional sobre el comportamiento de los países, sus modelos de gestión y como se proyectan sobre los sistemas de salud. Un asunto, que como ha quedado de manifiesto, es de vida o muerte para todos. Dos países pioneros en Occidente enfrentan la hora de la verdad. Durante décadas, desde los 80 del siglo pasado, encabezados por Ronald Reagan y Margaret Thatcher se vivió un proceso de desmembramiento del Estado, de desregulación y  privatizaciones masivas.  Fue el auge del neoliberalismo  Reagan sintetizó su política en una célebre frase: “El gobierno no es la solución a nuestro problema; el gobierno es el problema”. Dicho sea de paso, los estadounidense a menudo aluden al gobierno como sinónimo de Estado. A la par del desmantelamiento del Estado y el traspaso de muchas actividades al sector privado, la desregulación permitió la tercerización, con su consecuente precarización laboral y una expansión formidable del  proceso de globalización con  la relocalización de innumerables empresas. Ello dio pie al sistema “just in time” (justo a tiempo) , que consistió en cadenas abastecedoras ubicadas a lo largo del mundo, allí donde se encontraba la mano de obra más barata y los estados menos exigentes, para converger con partes y piezas  en las cadenas de montaje “justo a tiempo” .

Estados Unidos es el más afectado, en términos de contagios  y muertes, por el Covid 19.  El país disponía de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) para enfrentar pandemias como la actual. Pero el gobierno  de Donald Trump optó por recortarles el presupuesto. Como apunta la profesora Linda Bilmes, de la Harvard Kennedy School: “Trump ha propuesto recortes a la financiamiento de los CDC año tras año ( diez por ciento en 2018, 19 por ciento en 2019). A principios de este año, Trump pidió un recorte del 20 por ciento en el gasto en programas para combatir las enfermedades infecciosas y zoonóticas emergentes ( patógenos que de  animales pasan a los humanos). Además en 2018, eliminó la dirección global de seguridad de la salud y biodefensa del Consejo de Seguridad Nacional”.

También en Gran Bretaña el National Health Service (NHS, el Servicio Nacional de Salud) ha sufrido severos recortes por la política de austeridad aplicada desde 2010  por sucesivos gobiernos conservadores. Un ejemplo del retraso británico es que cuenta con  2,.8 doctores por cada mil  pacientes lo que representa 28 por ciento menos que el promedio de la Unión Europea que cuenta con 3,9 doctores por cada millar  En cuanto a camas de cuidado intensivo Londres contaba,  al inicio de la pandemia, con apenas el 20 por ciento de las camas a disposición de Berlín.

 

En contraste. los países con estados más fuertes han mostrado un mejor desempeño. Es el caso de Corea, Alemania, Taiwán, China y Singapur.  En ellos las autoridades aplicaron exámenes desde un comienzo para detectar los infectados. Para combatir un mal invisible es necesario saber dónde está para focalizar los esfuerzos. Los gobernantes dieron señales claras que la salud de la población primaba sobre la economía. No vacilaron en promover el distanciamiento social y en algunos casos  estrictos confinamientos.

Los homenajes rendidos, en varios países, al heroísmo y sacrificios de los trabajadores de la salud hablan de la aspiración por mejores sistemas nacionales. Crece la demanda por un mayor bienestar público antes  que el óptimo rendimiento económico de las empresas. Como se leía en un cartel: “La gente antes que los dividendos”.

Las cuarentenas han expuesto puntos débiles del proceso de globalización. Ha quedado a la vista que en tiempos de crisis ciertos insumos esenciales  no son satisfechos por el mercado. Los estados son  los responsables de cubrir las necesidades básicas de la población. Un hecho que acelerará el desacople en ciertos rubros entre las mayores economías. La altamente concentrada industria farmacéutica  tenderá a la diversificación así como ciertas tecnologías de punta del sector informático. En otras palabras se refuerzan los conceptos de soberanía sanitaria, energética, alimentaria, comunicacional, entre otros, que requieren un mayor rol del Estado.

Estado controlador.

El Estado tiene un rostro menos amable que también saldrá fortalecido: el control y la capacidad de  represión de la ciudadanía. El manejo de la pandemia abrió una puerta a los servicios de inteligencia para cubrir nuevas áreas. Junto con ellos las fuerzas armadas han sido desplegadas como un respaldo que, en algunos países, puede fortalecer el militarismo subyacente.    .

Además de los poderes transitorios de los estados de emergencia han debutado en forma masiva nuevas tecnologías de vigilancia. Sistemas que se empleaban en forma acotada en el rastreo de terroristas reciben un empleo generalizado para seguir a personas que padecen de Covid 19 o son sospechosas de sufrirlo.  Para ello se recurre a sofisticados sistemas de monitoreo. China dispone ya de un formidable banco de datos con los timbres de voz, medidas biométrricas para el reconocimiento facial que permiten a las cámaras detectar  incluso a portadores de mascarillas. En Irán se ofreció una aplicación (App) que se dijo permitía diagnosticar si se había contraído el virus. En realidad se trató de un dispositivo que permitía a las autoridades seguir a los portadores del App. Distintos gobiernos  se aventuran en nuevos métodos de control social remoto. Ahora los justifican como instrumentos para enfrentar la pandemia. Ello bien puede ser el caso. Pero como se suele decir una vez que el genio ha salido de la botella ¿quién lo va a meter de vuelta? El grueso de los gobiernos mantendrá las capacidades adquiridas pese a que representan una masiva invasión a la privacidad de las personas. Los gobiernos que acopian enormes bancos de datos sobre los ciudadanos señalan que lo hacen por la seguridad pública. A  fin de cuentas, como me lo señaló un alto funcionario de un ministerio del Interior “¿Cuál es el problema? El que nada hace, nada teme”. . Las denuncias de Edward Snowden, que trabajó para las principales agencias de espionaje estadunidenses, dejaron claro que no hay ámbitos privados si el “estado profundo”  busca antecedentes sobre algo o alguien.

El  post Covid 19 estará marcado por  un mejoramiento y masificación de sistemas de cruce de datos mediante big data, la aplicación de inteligencia artificial y programas de seguimiento biométricos. Será una gran arma en las manos de los abundantes gobiernos autoritarios. A la par será un obstáculo  para disidentes y militantes que busquen movilizar a la sociedad civil en pos de sus reivindicaciones

A menudo se presta más atención a las ideas mientras  se ignoran las emociones que suelen jugar un papel determinante. Niccolo  Machiavelo señaló que “Los hombres se conducen principalmente por dos impulsos; o por amor o por miedo” y entre ambos aconsejó al Príncipe que “más vale ser temido que querido”. El futuro ofrece un amplio espectro para distintos miedos: el temor a infectarse y contagiar a seres próximos, el desempleo y la inseguridad económica, la inquietud ante un panorama social violento.

En el plano político ¿Quiénes serán los ganadores de la crisis en ciernes? Serán aquellos que sepan administrar el miedo para llevar agua a su molino.  En la actualidad las corrientes nacional-populistas de extrema derecha están bien posicionadas para sacar provecho de la coyuntura. Su discurso soberanista, xenófobo, negacionista de la evidencia científica (tanto frente al cambio climático como el Covid 19), anti globalizador, anti internacionalista (que encapsula a Naciones Unidas y  otros) ganan gobiernos y audiencias.

Nada está escrito. También existen corrientes que buscan poner  el bienestar ciudadano en la mira de los objetivos económicos. Que postulan que merced a la globalización habrá mayor seguridad sanitaria. Que solo una sociedad civil sólida y protagónica garantiza la estabilidad social. Es un proceso que tendrá variadas respuestas en cada país

El ataque del corona virus

March 23, 2020 Comments off

es un decir que la victoria tiene muchos padres en tanto que las derrotas son   huérfanas. Con las epidemias aplica la misma lógica; son huérfanas  pues nadie quiere cargar con las muertes y el caos.  Pero abundan los que se atribuyen las curas.  Es lo que ocurre con el coronavirus, más precisamente el Covid-19. Por el momento no hay remedio ni vacuna  y todos rehúyen su paternidad. El Presidente Donald Trump habla de un “virus chino” que ataca a los Estados Unidos. Un enemigo invisible al que ha declarado la guerra.  En China, donde emergió la epidemia en noviembre del año pasado,  les ha valido sufrir agresiones  de “sinofobia” en la medida que son identificados con el mal. A comienzos de marzo Zhao Lijian, un vocero del ministerio de Relaciones Extranjeras, tuiteó que podría “ser el ejército de Estados Unidos” el que trajo el virus a China. Ello, según Zhao, ocurrió en la segunda mitad de octubre cuando unos trescientos uniformados estadunidenses participaron en los Séptimos  Juegos Militares Mundiales realizados en Wuhan, el epicentro del estallido de la actual pandemia. Al evento asistieron  más ocho mil atletas provenientes de  92 fuerzas armadas, incluidas las de Chile que se situaron en el puesto 48. Según la teoría que ha circulado profusamente en redes sociales chinas, incluida la popular Weibo, algunos de los uniformados  estadounidenses  traían consigo el virus.   En las versiones no se aporta  información concluyente que así fuese. Podría ser un caso más de “infodemia” como se ha llamado a la avalancha de informaciones falsas sobre la epidemia. Más, como ya es sabido, cada cual cree lo que quiere creer.  El Covid-19 es, en todo caso,  materia prima de excelencia  para todo tipo de especulaciones y teorías conspirativas. Causa pavor  y poco se sabe aún sobre las características de la pandemia que compromete a la casi totalidad de los países del mundo. Así, cada cual puede desarrollar la narrativa que mejor le acomode.

Un temor atávico.

El empeño por eludir el sambenito de la responsabilidad de la pandemia yace en el subconsciente colectivo. Allí perduran  las cicatrices de las pestes que han amenazado la existencia humana. La más siniestra fue la «Peste Negra» que recorrió medio planeta desde China hasta Europa cegando a alrededor de 75 millones de vidas. Entonces, para el 1350, el mundo era habitado por 370 millones de individuos. Los estragos aceleraron el fin del sistema feudal.

En tiempos más recientes  se han registrado  diversos tipos de  influenza  que pueden mutar rápido. Fue el caso del virus que mató a decenas de millones: la «Gripe Española», una influenza aviar, que apareció en 1917   pasando de aves a humanos. La primera ola  causó pocas fatalidades. Sin embargo, solo pocos meses más tarde reapareció el virus recargado, por así decirlo, y devastó Europa.  Se estima unos que 50 millones sucumbieron a sus fiebres y daños al sistema respiratorio. Los estudiosos que analizaron el comportamiento del virus concluyeron que en su primera versión no se adaptó bien al cuerpo humano. En la segunda ronda pudo superar con mayor facilidad las defensas y destruyó vidas en todos los estratos de la sociedad: niños, adultos sanos y robustos así como ancianos.

Desde entonces los epidemiólogos siguen con la mayor atención la evolución de los patógenos agresores  En la era de la globalización ningún país es una isla. John Oxford, un virólogo inglés, advierte que: “No importa donde empiece la pandemia pues estará ante nuestras puertas…Nadie puede decir que ese no es su problema”.

Estrategias.

El avance del Covid-19 ha revelado distintas estrategias para confrontarlo. En su paso ha mostrado las fortalezas y debilidades de los países afectados. En primer lugar está China que ha sufrido el mayor impacto. La debilidad de Beijing radicó en su negativa en reconocer el brote infeccioso desde el primer minuto. El 30 de diciembre el doctor Li Wenliang advirtió de un nuevo tipo de coronavirus. Las autoridades lo sancionaron por “hacer comentarios falsos …que alteraban seriamente el orden social “. Las autoridades de Wuhan dijeron que “no había evidencia que el virus se transmitía entre personas”. La burocracia no quería  saber de amenazas a la estabilidad. Al cabo de unas semanas, sin embargo  el gobierno debió admitir que Li estaba en lo cierto. Pero para el médico denunciante hubo poco consuelo pues murió del mal que detectó. China perdió precioso tiempo en la prevención del virus pues se estima que pudo prevenir más de 60 por ciento de las muertes.  El  gobierno hizo un tardío mea culpa pidiendo disculpas a la familia del doctor Li, además de castigar a los funcionarios que lo  cuestionaron.

Superado el traspié inicial China mostró su fortaleza que radica en una formidable capacidad de movilización sanitaria y la disciplina de la población. Una vez  aceptada la gravedad de la crisis las  autoridades focalizaron los recursos del país al combate de la epidemia. Para ello no se fijó en  costos y  paralizó buena parte de la actividad económica nacional. No escatimaron en exámenes gratuitos  para la detección del mal y habilitaron millares de camas para cuidados intensivos.

Corea del Sur ha sido hasta ahora uno dc los países que, con gran número de enfermos, ha conseguido franquear mejor el reto. La clave ha estado en la rápida aplicación de exámenes  para la temprana detección de los infectados. Esta es una condición determinante. Solo es posible combatir a un enemigo si se sabe dónde está y así dirigir el esfuerzo a los puntos críticos. Seúl aprovechó su gran  desarrollo tecnológico para cubrir grandes masas de personas susceptibles de ser contagiadas. El gobierno dispone de un avanzado sistema de big data que integra la información de cada ciudadano. Sus viajes, historial médico, trayectoria laboral  y educativa, en fin un registro completo que permite diagnosticar cuales son los sectores más expuestos.  Un banco de datos muy invasivo para  la privacidad de las personas pero que resultó efectivo para la coyuntura actual.

Un ejemplo de ello es que, a pesar de que Estados Unidos y Corea del Sur anunciaron el mismo día el primer caso de coronavirus en sus respectivos países (20 de enero), después de  un par de semanas Estados Unidos había examinado a 4.300 personas. Corea del Sur, en cambio, aplicó el test a 196.000.

El ministerio de Salud surcoreano, fijó  como objetivo contar con  una amplia red de diagnóstico y reducir la tasa de mortalidadSu ministro de salud   Park Neunghoo  señaló que: “Detectar el virus en sus etapas  tempranas es fundamental para poder identificar a las personas que lo tienen y de esa forma poder detener o demorar su expansión”,

China y Corea del Sur son ejemplos, con distintos sistemas políticos, de estados poderosos con fuertes sistemas de control social.   Muchos países asiáticos comparten una cultura confuciana que pone el interés colectivo sobre el individual así como la obediencia a la autoridad.  El cuadro contrasta con la situación de la Unión Europea en el cual los 27 países que la integran  no  han podido diseñar una respuesta conjunta. La solidaridad  entre sus miembros ha brillado por su ausencia.

 

Gran Bretaña, que está en pleno proceso Brexit,  abrazó la teoría de la “herd immunity” (inmunidad grupal). Ella parte de la base que la mayoría de los británicos se contagiará con el Covid-19. Entonces no es  cuestión de eludir lo inevitable sino que de administrar los tiempos de avance de la pandemia. Esto es asegurar que los volúmenes de infectados ocurra en  periodos extensos  para no avasallar al sistema público de salud.  Alemania adoptó una visión similar. La canciller Angela Merkel,  dijo que no era una cuestión de aislarse sino de encontrar la manera de no desbordar el sistema de salud. Merkel advirtió que hasta 70 por ciento de los alemanes, unos 56 millones de personas,  podrían contraer el virus. Por lo tanto la estrategia apuntó, en palabras de Merkel,  a “ganar tiempo”. El grueso de la población superaría el mal mientras  que los grupos de personas más vulnerables, como los mayores de 65 años, recibirían  una protección especial.  Tanto Londres como Berlín modificaron su enfoque original para adoptar drásticas  políticas de aislamiento y distanciamiento social, entendido éste último como una reducción del 75por ciento de las interacciones de un hogar con el mundo exterior: colegios, lugares de trabajo y otras actividades.

En Estados Unidos  al comienzo de la expansión del Covid-19  el  Presidente Donald Trump estaba más preocupado por el desempeño  de la bolsa de valores que la salud sus compatriotas. En una retahíla de tuiters  desestimó la amenaza de la pandemia, cuestionó el consejo de los científicos  y politizó el debate sobre cómo enfrentar la amenaza. Uno de sus mensajes: “Los Medios de las Fake News y sus socios, el Partido Demócrata, hacen  lo que pueden  dentro de su semi-considerable poder (solía ser mayor!) para inflamar la situación del CoronaVirus mucho más allá  de lo que los hechos permiten”. En opinión de Trump la incipiente epidemia no era más que una nueva versión de las gripes que cada año afectan al país. Incluso ya avanzado el contagio, con decenas de miles de infectados, Trump señaló a finales de marzo que la economía  era su  prioridad : “No podemos permitir que el remedio (la cuarentena) sea peor que la enfermedad”. En un escenario optimista en que solo  20 por ciento de los estadounidenses contraigan  el virus, con una tasa moderada  de letalidad de 0,5 por ciento, se registrarían 327 mil muertes. Nueve veces más que las ocasionadas por las influenzas habituales.

A la inversa de Corea del Sur en Estados Unidos se aplicó un sistema lento y defectuoso para los diagnósticos. El doctor Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas señalo que:  “El sistema (para confirmar nuevos casos) no está realmente orientado a lo que necesitamos en este momento, a lo que se está requiriendo. Eso es un fracaso. Admitámoslo”. Tras severas críticas se comenzó con exámenes gratuitos para detectar las infecciones

El sistema de salud estadounidense, el más caro el mundo, tiene a más de 27,5 millones personas  sin  acceso a seguros de salud. Ello augura  que muchos que  requieran tratamiento no acudan a los hospitales por  los elevados costos. La cuarta parte de la población laboralmente activa del país no tiene acceso a días de enfermedad remunerados. Desde que Trump asumió, en 2016, recortó  los fondos para la prevención de pandemias. Ello como parte de su política de desmantelamiento de la salud pública en beneficio de la atención privada.

El futuro

La historia enseña que los grandes desastres como las guerras y  pandemias impactan profundo en las sociedades. Es difícil anticipar que  consecuencias de largo plazo dejará el Covid-19. Será diferente hasta cierto punto en cada país pero desde ya se aprecia un debate sobre el papel del Estado. A medida que avanza el virus son los servicios de salud pública y los gobiernos los que deben afrontar la crisis. En España, Gran Bretaña y otros países el sector público ha tomado ha tomado control de la salud de  manos privadas. Boris Johnson, un arduo defensor del sector privado y la reducción del Estado, aparece en sus conferencias de prensa tras un atril en el que se lee: Pprotejamos el Servicio Nacional de Salud (Protect the NHS). Algo impensable hace algunos meses cuando se habló de desmantelarlo como parte de las exigencias de Washington para la firma de un acuerdo de libre comercio. A medida  que la pandemia golpee a las sociedades latinoamericanas la salud, y como es administrada, pasará a la cabeza de las agendas nacionales.

Todos los países sufrirán severos reveses económicos. Se anticipan tasas de desempleo que oscilan entre 20 y 30 por ciento. Vienen tiempos recios.  Ello abrirá el debate sobre como enfrentar el peso de la crisis. En Estados Unidos Elizabeth Warren, senadora y ex candidata presidencial, propone que los ejecutivos cuyas empresas vulneren la ley respondan de manera personal, que se incorpore a trabajadores a los directorios de las compañías, ambas demandas que hasta ayer tenían poca audiencia.

 

Algunas tendencias que venían en pleno desarrollo se agudizarán: el teletrabajo, el comercio electrónico, el aprendizaje a distancia, la telemedicina y otras formas de relacionamiento remoto. La creciente automatización reforzará la perdida de contactos personales en un gran rubro de actividades. La lista de empleos que afectados así como el declive de numerosas industrias es larga. Pero como se dice en la jerga periodística: es una noticia en desarrollo.

Estallidos sociales y sus causas.

January 5, 2020 Comments off

 

A lo largo y ancho del mundo millones han salido a las calles para manifestar su descontento. Desde Hong Kong a Francia, pasando por Chile, Argelia, Ecuador, Líbano, Venezuela, Irak, Colombia, Cataluña y Bolivia por citar los principales.  Las causas del malestar difieren de un país a otro pero hay resortes comunes presentes en todos.

Para que una masa humana pase a la acción contra un sistema son necesarios dos requisitos. El primero es que existan condiciones objetivas. Esto es, un nivel profundo de malestar bastante generalizado debido a carencias, inequidades o injusticias. Hay, sin embargo, largos períodos en que  las personas toleran  semejante estado de cosas. Para que grupos importantes se alcen en protesta es necesario también un estado de ánimo. Una motivación inmediata  que impulsa a tomar riesgos y desafiar a la autoridad y su aparato represivo. La chispa que detona y funde lo objetivo y lo subjetivo suelen ser las  emociones: la indignación, la rabia, la frustración entre otras.

En todos los países enumerados concurre un rechazo y desconfianza hacia el Estado. Sean los chalecos amarillos franceses, los hongkoneses desafiando a Beijing, los nacionalistas catalanes frente a Madrid, alzas desmedidas de combustibles en Ecuador, gobiernos ineptos y corruptos como el iraquí, el argelino o el libanés. O bien el cuestionamiento de la legitimidad de los gobernantes como en Venezuela y Bolivia.   En Chile es la rebelión contra las reglas del juego, plasmadas en la actual constitución.

La gente lucha con mayor ahínco por no perder lo que ya tiene antes que por lograr mejoras.  Así, las alzas de cierta  monta sean de combustibles, alimentos o transporte son más movilizadoras que las promesas de avances sociales.  Los ciclos económicos crean períodos de relativa bonanza y suele ser al fin de estos, en que crece una sensación de pérdida y a menudo de inseguridad, cuando las personas están más dispuestas  a exteriorizar su rechazo. Hoy, buena parte del mundo atraviesa cierta estrechez económica. En especial los países productores de materias primas con el fin del ciclo de altos precios. Ello explica en parte los sobresaltos de los países andinos. La baja de ingresos de los estados de la región restringe la amplitud de políticas sociales.

Surgen entonces tormentas perfectas en la que la  desigualdad se torna más insoportable. Ello agudiza las diferencias y la polarización que abren camino a conflictos con grados variables de violencia. Este proceso desestabiliza a los gobiernos y su capacidad de gestión. La represión desmedida suele sumarse al malestar.  La grieta crea una cortina de humo para la acción de delincuentes, narcotraficantes y elementos vandálicos. La imagen pública del país se deteriora y baja su crédito internacional junto con  las inversiones. Un círculo vicioso. Cuanto se ahorraría si se hicieran cambios en forma oportuna.

Pronósticos para el 2020.

December 26, 2019 Comments off

 

No hay una bola de cristal para saber que trae el año entrante. Pero, a juzgar por  el que termina es posible hacer algunas proyecciones. El 2019 fue pésimo. 165 millones de personas debieron ser socorridas por emergencias  medio ambientales que van de la sequía a las inundaciones o tormentas catastróficas. Ya con una perspectiva nada optimista los responsables de la Organización Naciones Unidas  (ONU) habían anticipado unos 145 millones de damnificados para el año que concluye. Se quedaron cortos.

Mark Lowcock, Secretario General Adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, estima que el 2020 podría ser peor aún. Entre los puntos más críticos  destaca la situación siria, la crisis económica en Venezuela y África oriental, con unos países afectados por sequías y otros por inundaciones. Pero con una situación climática incierta surgirán  muchos imprevistos.

Los años más calurosos desde que hay registros son los últimos 19. Los cinco últimos han batido todos los récores de temperatura. Todo indica que la tendencia continuará  con fuertes ondas de calor y eventos climáticos extremos en distintos puntos del planeta.  Los que han sufrido sequías seguirán experimentando la ausencia de lluvias. En las regiones árticas seguirá derritiéndose el permafrost (permahielos) al igual que los glaciares. Las tormentas tropicales y huracanes seguirán golpeando las zonas de mares de aguas cálidas. En octubre de este año los océanos llegaron a su máxima cota desde 1993, cuando comenzaron las  mediciones satelitales. Las temperaturas oceánicas han subido como nunca antes y la capa de hielo que cubre la Antártica occidental  y Groenlandia adelgaza más rápido de lo previsto.

Los científicos del Panel  Intergubernamental de Cambio Climático  PICC no tienen duda alguna. La causa son los gases de efecto invernadero. En los últimos tres millones años jamás la atmósfera había contenido semejante concentración  de gases, con el CO2 como el más importante de ellos. A lo largo de los últimos cuatro milenios las parte por millón (ppm), como se miden los gases en la atmósfera,  nunca superó las 280 ppm . Pero la quema de combustibles fósiles con  el carbón en primer lugar y el petróleo elevaron en forma constante las ppm . Organizaciones ambientalistas fijaron como meta no pasar de las 350 ppm. Pero la línea roja fue cruzada con creces: en 2013 superaba las 400 ppm y este año fue quebrado el récor con 415,7 ppm.

Chile, por su parte, seguirá sufriendo los rigores del calentamiento global.  Subirá el mercurio en los termómetros y la zona central verá agravada la escasez de agua. El panorama económico se avizora complejo tanto en el mundo como en el país. En el ámbito social, en tanto,  también son esperables altas temperaturas.

 

Trump ganó un lugar en la historia.

December 19, 2019 Comments off

 

El gobierno de Donald Trump pasará al olvido como muchos otros en Estados Unidos. Será recordado, sin embargo, por ser uno de los tres mandatarios acusados constitucionalmente. La imputación, aprobada el miércoles por la Cámara de Representantes, dividió a los parlamentarios sobre estrictas líneas partidistas. Los opositores del partido demócrata en masa, con dos  excepciones,  votaron por el impeachment. El partido del presidente, los republicanos, cerraron filas sin una sola  deserción contra la acusación.

Los cargos para buscar la remoción del jefe de estado fueron dos. Una, buscar que Ucrania investigase negociados del candidato demócrata Joe Biden. Trump condicionó  el pago  de 400 millones de dólares en ayuda militar a la entrega de antecedentes que permitieran atacar a Biden. Una conspiración con otro  país, con fondos públicos, para influir en la política doméstica. La segunda causal  fue la obstrucción a la investigación parlamentaria; no entregó la documentación solicitada y no permitió a varios de sus colaboradores brindar testimonios.

En el curso de la investigación afloraron numerosas irregularidades en el manejo de la política exterior de Trump. En particular los negociados de Rudy  Giuliani,  ex alcalde de Nueva York y abogado  personal del presidente que, entre otras cosas, logró la remoción de la embajadora estadounidense ante Ucrania porque interfería con sus operaciones por canales paralelos. Los manejos turbios de Trump han exasperado a los demócratas que esperaban que dos años investigaciones de Robert Mueller, ex director del FBI, permitieran     establecer bases para su remoción. Mueller frustró estos anhelos al concluir que no hubo colusión entre la campaña presidencial de Trump y Moscú para perjudicar a  Hillary Clinton, la candidata demócrata

Trump tiene, pese a todo, razones para estar satisfecho. Su partido está unido contra viento y marea en su defensa. Además puede estar tranquilo pues la acusación pasa ahora al senado que actúa como el jurado antes las imputaciones de los congresistas. Allí los republicanos tienen mayoría y se requiere de dos tercios de los senadores para aprobar la remoción del presidente. Ello no ocurrirá.  En forma característica Trump tuiteó : “Pueden creerlo que yo seré acusado por la izquierda radical , los vagos demócratas, Y YO NO HICE NADA MALO”.

El proceso del impeachment muestra un grado agudo de polarización política. Pase a una secuencia de escándalos los partidarios del presidente se mantienen leales. El buen desempeño de la economía, la robusta creación de empleo y la línea dura frente a China y otros competidores gravitan más que lo que muchos perciben como las típicas rencillas políticas. El futuro de la conducción política en Estados Unidos es incierto.

Europa tras un Pacto Verde.

December 12, 2019 Comments off

 

 

El viejo continente quiere liderar el mundo en la lucha contra la contaminación y el calentamiento global. Mientras sesiona la conferencia de Naciones Unidas sobre el Clima, la COP 25, en Madrid,  fue presentado el plan maestro de la Unión Europea (UE) para frenar la degradación ambiental.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea , expuso las  metas  de lo que llamó el “Pacto Verde” ( Green Deal para los anglosajones), que busca convertir a la UE en un continente climáticamente neutro de aquí al 2050. Esto es que las emisiones de CO2  y otros gases de efecto invernadero (GEI) sean reducidos y compensados con, por ejemplo, la reforestación. Es una meta ambiciosa que exige medidas radicales en una variedad de campos que abarcan el transporte, la energía, la agricultura, procesos extractivos e industriales,  los hábitos de consumo ciudadanos, entre otros. Es decir, afecta al conjunto de las economías y el estilo de vida de las personas.

En el rubro del transporte, por tomar un área,  será necesario revisar las normas de emisiones de vehículos de los 28 países miembros. Ya se esbozan planes para la expansión de las redes ferroviarias del continente y  disminuir el vuelo de aviones. La electro movilidad pasa a primera línea  y para ello se anticipa la instalación de un millón de puntos de recarga de baterías para automóviles.

La Comisión propone que al menos 25 por ciento del presupuesto de la UE esté destinado a la transición ecológica. Según los cálculos  serán necesarios unos 300 mil millones de euros  para alcanzar el objetivo fijado al 2050. Desde  2021 40 por ciento del presupuesto destinado a la política agrícola común  y 30 por ciento de los subsidios a las pesquerías irá a la reducción de las emisiones de los GEI. A nivel internacional todo nuevo acuerdo comercial estará condicionado a que los países cumplan con lo estipulado en el Acuerdo de París, firmado en 2015. Los productos destinados a la UE deberán cumplir  con las mismas exigencias que sus productores. La propuesta debería tener una buena acogida entre los  eurodiputados que declararon, en noviembre, la “emergencia climática” en Europa.

Von der Leyen afirmó que el  Pacto Verde “no es solo una necesidad, será un motor de nuevas oportunidades económicas”. A la par advirtió  que las propuestas transformarán el estilo de vida, de consumo y de trabajo, pero velando por los que se vean más afectados por los cambios. Von der Leyen habló de una “transición justa” y para ello espera disponer de hasta cien mil millones de euros entre 2021 y 2027. El fondo estará destinado a ayudar a los países más dependientes del carbón de Europa oriental, con Polonia a la cabeza. Está por ver si el  Pacto Verde es una declaración de intenciones o será una efectiva hoja de ruta para la mejora del medio ambiente.