Así viene el 2023.

January 12, 2023 Comments off

El año que despunta anticipa retos inquietantes en el campo internacional. Son muchos los países que, fragilizados por la disrupción  de las cadenas de abastecimiento causada por el Covid-19, enfrentan procesos recesivos.  Ello, sumado a situaciones de precariedad económica anteriores, fomenta una creciente inestabilidad política que alimenta  una diversidad de situaciones sociales de alta explosividad. Entre ellas destacan los movimientos migratorios y el auge de corrientes políticas contrarias a los sistemas democráticos.

 Un método ancestral para ponerse a cubierto de las incertidumbres fue el utilizado por los oráculos griegos. Este consistía en la ambigüedad de la redacción del vaticinio. Según la puntuación variaba el sentido de lo que esperaba a quien consultaba. Así, cada cual podía hacer su propia lectura según su inclinación. Esta técnica revela que desde antiguo pronosticar que espera a los mortales es un cometido azaroso.

Una de las preguntas urgentes es cómo evolucionará la guerra ruso-ucraniana que, contra todas las expectativas iniciales, ya cumplirá un  año de duros combates que han cobrado la vida de decenas miles de vidas. ¿Se avizora un fin a los enfrentamientos que no han hecho más que escalar en letalidad con el correr del tiempo? El vaticinio ha de ser que no se vislumbra un cese de las hostilidades. Ni siquiera una tregua para explorar las posibilidades de un acuerdo de paz. Ni Moscú ni Kiev están dispuestos a   congelar las hostilidades en las circunstancias actuales. Rusia aún confía en que su supremacía bélica terminará doblegando a sus adversarios. Ucrania, por su parte, recibe un siempre creciente flujo de armas y respaldo económico de las potencias occidentales.  Vlodymyr Zelensky, incluso rechazó un cese del fuego por 36 horas propuesto por Vladimir Putin con motivo de la celebración de la navidad ortodoxa el 7 de enero. Se consolida así la perspectiva de una larga guerra de desgaste mutuo con un resultado incierto.  Occidente provee la ayuda suficiente a Ucrania para evitar su derrota pero no para permitirle una victoria. Con ello logra neutralizar y debilitar a Rusia, un adversario estratégico. Esta es la premisa que anticipa una lucha sin salida a la vista.

La guerra ruso ucraniana repercute en todos los rincones del planeta. No solo porque sus dos protagonistas son productores claves de granos y otros insumos agrícolas. Cada conflicto envía señales sobre las capacidades y debilidades de sus participantes. No es habitual que un país anticipe que está dispuesto a iniciar una guerra. China,  sin embargo, ha  declarado desde hace décadas que recurrirá a la fuerza militar para impedir la independencia de Taiwán. Esta isla. que fue parte de China continental. se autonomizó tras el triunfo de la revolución comunista en 1949. Desde entonces Taipéi coincidió con Beijing que había una sola China. Cada cual se reclamaba la auténtica. Actualmente en Taipéi prospera una fuerte corriente que busca la independencia formal de la isla.  

Ante semejante posibilidad Beijing podría bloquear o directamente invadir Taiwán. Ello obligaría a Estados Unidos a interceder para proteger, como lo ha hecho hasta ahora, a la isla que por sí sola es improbable que pudiera repeler el ataque.  Para no dejar dudas sobre sus intenciones Xi Jinping, con motivo en agosto del año pasado de la visita de  Nancy Pelosi , la presidenta del Congreso estadounidense, despachó decenas de aviones de combate hasta la frontera entre ambos países.  La consecuencia de un enfrentamiento en el estrecho de Taiwán sería de consecuencias imprevisibles. Ello, a tal punto. que ambas partes confían que la otra considerará que el riesgo es demasiado alto y se abstendrá de cumplir con sus amenazas.  Una consideración racional que bien no puede coincidir con los cálculos político estratégicos de los involucrados.

Siempre en Asia subsiste la tensión entre las dos Coreas. Pion Yang  y Seúl siguen enfrentados y cada tanto crece la tensión  entre Corea del Sur, que cuenta con pleno respaldo de Estados Unidos,  y la del Norte que ha continuado perfeccionando sus programas nucleares y coheteriles.

Otra latitud donde abundan los conflictos es el Medio Oriente. En particular cabe temer una agudización de las fricciones israelo-palestinas. Dado el discurso ultra nacionalista del nuevo gobierno  de Benjamín Netanyahu es previsible un escalamiento de hostilidad que, como en el pasado, puede derivar a la Franja de Gaza y al sur de Libano controlado por la organización chiíta Hezbolá . La situación más crítica, en todo caso, puede tener lugar entre Irán e Israel que desde hace muchos años libran un sordo y soterrado conflicto. Israel ha denunciado que Teherán está empeñado en la producción de un arma nuclear. Israel, por su parte, ya dispone de ella y de los medios para colocarla en un blanco.

COVID 19

La pandemia del Covid que irrumpió precisamente hace tres años, a finales de enero de 2019, ha restado más 6,7 millones vidas a lo largo del planeta. Cada gobierno debió desarrollar su propia estrategia para enfrentar el reto sanitario.  Algunos países como India, Estados Unidos y Brasil optaron por minimizar los riesgos. El resultado fue un altísimo número de muertes. China, en cambio, adoptó el enfoque de “ Covid cero”  que por años mantuvo las pérdidas humanas  en cotas mínimas. Ello fue logrado cerrando el país a visitantes y aislando, por largos períodos, a ciudades y provincias a medida que se detectaban brotes infecciosos. El costo económico de las drásticas cuarentenas fue formidable.

El aislamiento drástico y prolongado del grueso de la población se tornó intolerable.  Apenas concluido el XX Congreso del Partido Comunista de China (PCCh), en octubre del año pasado, estallaron protestas sin precedentes en un país gobernado con mano de hierro.   La señal del masivo malestar, en diversos puntos del país, alarmó a la jerarquía política que temió que el conjunto del sistema político podría estar en juego.  

Un rasero por el cual son evaluados gobiernos, a lo largo del mundo, es su éxito o fracaso para enfrentar el embate del Covid. La respuesta tradicional de países como China e India, con vastas superficies y numerosa población, ha sido cerrar las fronteras y cuando ha sido posible vacunar a la población. La estrategia china de “Covid cero” implicó un arduo debate sobre los enormes costos económicos y sociales de aislar grandes masas de personas. El lema del PCCh para las circunstancias fue: “El pueblo primero, la vida primero”. Al momento del XX Congreso Beijín reconocía alrededor de 15 mil muertes a causa de la pandemia.

La hora de la verdad para China está próxima. El 22 de enero celebrará el año nuevo de acuerdo a su calendario. Es por lejos la mayor festividad nacional. Cientos de millones de personas vuelven a sus hogares. Muchos son jóvenes que han dejado sus hijos al cuidado de los abuelos.   Es el mayor  movimiento festivo de personas  en el planeta. Esta vez será sin restricciones, sin exámenes de control y sin cuarentenas. Algunas proyecciones ominosas creen que podrían registrarse entre un millón y 1,7 millones de muertes a causa del Covid entre enero y abril. 

Un tercio de la población mayor de 60 años ha recibido tres dosis de las vacunas producidas en el país. Pero entre los mayores de 80 más de la mitad no ha recibido su tercera dosis. Es prematuro juzgar la eficacia o fracaso del enfoque de Beijing. El gobierno chino carece de la legitimidad que otorgan las urnas. A cambio busca exhibir resultados positivos. En el caso del Covid  el Presidente Xi proclamó: “La pandemia muestra, una vez más, la superioridad del sistema socialista con características chinas”.  El tiempo dará su veredicto.

Economía

Dada la condición de China como una de las principales locomotoras de la actividad económica mundial su recuperación es algo que atañe a todos los países. Los pronósticos más optimistas señalan que China podría alcanzar un crecimiento anual de su producto interno bruto (PIB) del cinco por ciento. Las estimaciones del crecimiento del PIB para el recién concluido 2022 son insólitamente bajas en relación a décadas anteriores: un mero 2,8 por ciento. La desaceleración económica resultante de la estrategia “Covid cero” contribuyó al viraje a la actual política de cuidarse y convivir con el Covid, como lo hace el grueso de los países. Beijing ya ha preparado inversiones en infraestructura y estímulos para el consumo ciudadano.

Kristalina Georgieva, la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), avizora un panorama complejo: en 2023  más de un tercio de los países estarán en recesión mientras que otros experimentarán  avances mínimos. El pesimismo del FMI se basa en que prácticamente todos los indicadores son preocupantes. En primer lugar, se registra una inflación que afecta al grueso de los países. Desde una perspectiva social se encienden luces rojas: los precios aumentan a un ritmo muy superior que los ingresos. La consecuencia natural es la reducción del poder adquisitivo. Para la mayoría de los ciudadanos ello obliga a apretarse el cinturón. Nuevas restricciones tras años de las limitaciones causadas por la pandemia podrían ser combustibles para una creciente conflictividad social. Muchos países aumentaron su deuda sacando provecho de las bajas tasas de interés y ahora enfrentan la subida de éstas.  Llega a su fin un largo período de inflación moderada y estabilidad económica. Una recesión mayúscula se perfila en varias latitudes. El Covid no ha terminado. Científicos advierten que pueden surgir nuevas variantes. Pero, como es lógico, la atención de las autoridades apunta a la mayor amenaza. El peligro radica en que se ignoran los peligros subyacentes como el cambio climático. El año pasado masivas inundaciones en Pakistán afectaron con severidad a 33 millones de personas. Nuevos desastres consecuencia del calentamiento global afectarán distintas regiones y como se ha observado cada vez con mayor frecuencia e intensidad. Los gobiernos se verán enfrentados a difíciles opciones entre un mercado energético inestable en que la tentación de consumir petróleo, postergando la transición energética, estará siempre presente. Asimismo, la inflación aumentará la gravitación de las deudas nacionales. Para los ciudadanos el aumento de los precios de los alimentos será especialmente gravoso.  Un cuadro preocupante para muchos países que ya tienen dificultades de diversos indoles. Además, debe sumarse a los eventuales cisnes negros, como se denomina a las calamidades mayores que aparecen sorpresivamente.

Fin

Categories: Uncategorized

Ocho mil millones de humanos

December 5, 2022 Comments off

Damián, nació el  15 de noviembre, y  la Organización de Naciones Unidas (ONU)  lo designó  como el  habitante ocho mil millones del planeta. Su parto tuvo lugar en Santo Domingo, en la República Dominicana Fue un alumbramiento largamente anunciado. O seguido, si   se prefiere, con gran atención por una diversidad de organizaciones preocupadas por el desarrollo demográfico. El poblamiento de los países, los equilibrios demográficos, las corrientes migratorias, las demandas alimentarias, sanitarias y laborales planteados por la expansión poblacional, con sus consecuencias en los balances de poder, es uno de los temas que concita el vivo interés de autoridades a lo largo y ancho del planeta.

La llegada al mundo de Damián es un hito como lo son los milenios. Como tal es un momento oportuno para establecer tendencias y balances. En este caso hay motivos para de festejos y también razones para preocuparse. Entre los que celebran destaca el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) que proclamó su optimismo con el lema “8 Mil Millones Más Fuertes”.  Una forma menos alegre de aludir a la situación sería “Ocho mil millones de bocas que alimentar”.  En esta vereda están los discípulos del clérigo inglés Thomas Malthus (1766-1834) que postuló que la población aumentaba a una tasa más veloz que la capacidad de la tierra para alimentar a sus moradores. En consecuencia, a la humanidad le aguardaban grandes hambrunas. Los avances tecnológicos, la mejora de semillas y abonos probaron erróneos sus vaticinios agoreros. Pese a ello su escuela de pensamiento siguió presente aunque con variaciones.   Entre sus discípulos destacan numerosos científicos y políticos que animaron el Club de Roma. que vaticinó severas crisis alimentarias. Pero, una vez más, una tendencia sostenida de avances en la producción alimentaria ha dejado en el olvido las alarmantes predicciones. Está el viejo chiste en el que se encuentran un optimista y un pesimista que discuten sobre el futuro nutricional que le aguarda a la humanidad. El optimista señala que si las cosas siguen así terminaremos comiendo excrementos. A lo que el pesimista replica: eso, si es que los excrementos alcanzan para todos.

A lo largo de la historia humana enfermedades y grandes desgracias naturales contribuyeron a mermar la especie humana. En 1350 la “Peste Negra” recorrió medio planeta desde China a Europa. Entonces el hemisferio norte albergaba 350 millones de personas de las cuales sucumbieron  65 millones. En su momento muchos creyeron que había llegado la hora final para la humanidad.  Toda comparación con el presente es imperfecta. Pero las estimaciones sobre las muertes causadas por la pandemia del Covid-19 oscilan  entre 16 y 28 millones  de personas. Ello equivale apenas a un quinto de las muertes totales del período del embate de la enfermedad.

La variable demográfica.

El mundo está en su punto alto en cuanto a la velocidad de poblamiento. Tomó apenas once años para que la población sumara el último millar de millones Pero los próximos mil millones de seres humanos, que llevará la cifra total a los nueve mil millones, está proyectada por la ONU para los próximos quince años. En lo que toca al siguiente millar de millones que totalizarán diez mil millones de personas, tendría lugar, según los cálculos de los demógrafos en el 2080.

Las cifras sobre la reciente aceleración del poblamiento planetario hablan por sí solas: en 1804 fue alcanzado el récord de mil millones de personas. Para 1927 había duplicado con dos mil millones de habitantes. Se duplicó una vez más y para 1974 v llegó a los cuatro mil millones. Desde entonces hasta este 2022 volvió a doblar alcanzando los mentados ocho mil millones de individuos.  

Un aporte significativo al incremento reciente proviene de países africanos. Nigeria se encuentra entre las ocho naciones que, según la ONU, representarán más de la mitad del crecimiento poblacional  entre ahora y el 2050, junto a otros países de ese continente como Congo, Etiopía y Tanzania. Durante las próximas tres décadas, se espera que la población de Nigeria aumente aún más: de 216 millones este 2022 a 375 millones, lo que hará de ese país de África occidental el cuarto del planeta con mayor cantidad de residentes después de India, China y Estados Unidos.

Esta tendencia al alza amenaza con dejar aún más atrás a millones de personas de estos  países en vías de desarrollo, pues los gobiernos ya luchan por proporcionar suficientes educación y empleos para un número cada vez mayor jóvenes. “Se proyecta que la población en muchos países del África subsahariana se duplique entre 2022 y 2050, lo que ejercerá una presión adicional sobre los recursos ya limitados y desafiará las políticas destinadas a reducir la pobreza y las desigualdades”, asegura un reciente informe de la ONU.

El rápido crecimiento de la población significa que más personas compiten por los escasos recursos hídricos y los alimentos. A medida que el cambio climático afecta cada vez más la producción de cultivos en muchas partes del mundo, más familias sufren hambrunas. Un claro ejemplo de retroalimentación positiva en que las amenazas se potencian unas a otras.  En las palabras de   Srinath Reddy, presidente de la Fundación de Salud Pública de India: “Existe una mayor presión sobre el medio ambiente, lo que aumenta los desafíos para la seguridad alimentaria que también se ve agravada por el cambio climático”,

Otros países que completan la lista con las poblaciones de más rápido crecimiento son Egipto, Pakistán, Filipinas e India, que va en camino de superar a China como la nación más poblada del mundo el próximo año. Beijing mantendría la delantera de no haber aplicado la política de “un solo hijo” que inició en 1980 y mantuvo vigente por más 30 años, para luego flexibilizarla. Ella evitó una expansión poblacional estimada en 500 millones de individuos.

Fertilidad

 La fecundidad es el factor determinante del tamaño futuro del poblamiento mundial. La tasa de fertilidad promedio mundial de aproximadamente 2,3 nacimientos por mujer en 2020 es menos de la mitad de las tasas de fertilidad promedio durante las décadas de 1950 y 1960. La proyección de población de la ONU estima que las tasas de fertilidad seguirán disminuyendo. Para fines del siglo, se espera que la tasa total de fecundidad baje a un promedio mundial de 1,8 nacimientos por mujer, que es un tercio de la tasa de principios de la década de 1960. Numerosos estudios muestran una clara correlación entre la incorporación de la mujer al mercado de trabajo y la baja de la tasa de natalidad.  También se aprecia una línea decreciente de la natalidad que va desde los sectores más acomodados a los más pobres A. Hay una marcada diferencia entre las mujeres de altos y bajos ingresos. En países en que el ingreso per cápita es inferior a los mil dólares las mujeres tienen tres y más hijos. En países con ingresos per cápita superiores a los diez mil dólares las mujeres no suelen dar a luz más de dos hijos a lo largo de sus vidas.

La tendencia actual muestra que en dos tercios del mundo la tendencia es al estancamiento o al descenso de la población Con la mayor longevidad en numerosas sociedades se aprecia una   tasa de fertilidad incluso inferior a los niveles de reemplazo. En varios países ricos la ONU prevé que la tasa de natalidad caerá por debajo del uno por ciento o más, entre el presente y el 2050. Algo claramente visible en las estadísticas de envejecimiento. Ello trae aparejado un gran reto: proporcionalmente hay cada vez menos individuos en edad laboral que aporten recursos para sostener a   la creciente proporción de personas mayores.

La buena noticia es que no hay indicios de un colapso demográfico. De continuar las tendencias actuales, con la moderación de los nacimientos para el 2100 se anticipan 10.400 millones de habitantes Dados los formidables avances en distintos campos de la medicina y la producción de alimentos no hay motivos para temer a una crisis provocada por la sobrepoblación

El crecimiento demográfico incide de manera directa sobre el medio ambiente y los territorios. Un cálculo sobre la biocapacidad de los países para sustentar a sus poblaciones es realizada cada año por la  Red Global de la Huella Ecológica( (RGHE). Para ello utilizan el concepto de sobregiro ecológico que indica la fecha en que la demanda de la humanidad por recursos y servicios de la naturaleza (huella ecológica) sobrepasa lo que la Tierra puede regenerar durante un año (biocapacidad).

En el caso del sobregiro  por país, se refiere al día en que ocurriría este exceso de huella versus biocapacidad, si toda la población del mundo tuviera un estilo de vida y consumo como el de los habitantes de determinado país.

El lunes 18 de mayo Chile se convirtió en el primer país latinoamericano en entrar en sobregiro ecológico durante 2020, según los datos de la RGHE. Esto quiere decir que si todo el mundo asumiera el estilo de vida y de consumo de los habitantes del país, los recursos naturales que están disponibles como planeta en forma sostenible para todo el año, se agotarían el 18 de mayo.

Esto implica que la huella ecológica de Chile ha superado el promedio de la biocapacidad global, entendiendo ésta como la capacidad biológica de los ecosistemas para regenerar recursos en forma renovable y absorber los diferentes desechos generados por los seres humanos.

Al respecto Chile tuvo durante muchos años un balance positivo  pero en los últimos años, el Día del Sobregiro Ecológico se cumplió el 24 de mayo (2017); el 2 de junio (2018), el 19 de mayo (2019) y,  el 18 de mayo (2020). En el 2022 registró   un déficit de 29 por ciento. Es decir sus niveles de consumo de insumos naturales exceden en casi un tercio a su biocapacidad para reponerlos. El mundo en su conjunto excede en 1,7 veces su biocapacidad.  Es claro que la cantidad de población   gravita en los volúmenes de consumo. Pero mucho más inciden los patrones culturales y los modelos económicos de las diversas sociedades.

No hay una bala de plata para enfrentar la serie de desafíos concatenados. La respuesta está en una moderación del consumo per cápita, algunos hablan de la necesidad de un decrecimiento económico, derechamente reducir los volúmenes de ciertas actividades económicas, en especial en los países desarrollado. Una distribución más ecuánime de las considerables riquezas acumuladas. Un mejor empleo de las tecnologías disponibles y, también, una moderación del crecimiento demográfico

FIN

Categories: Uncategorized

La estrategia de Seguridad Nacional de Biden.

October 24, 2022 Comments off

El mayor conflicto actual es el que opone a las “autocracias (aludiendo a China y Rusia) a las democracias” lideradas por Estados Unidos sentenció Joe Biden. Advirtió además que su país enfrenta “una década decisiva” en su rivalidad con China. Precisó que Beijing cumple con dos requisitos fundamentales para considerarlo como un peligro para la hegemonía estadounidense: China tiene la capacidad y la intención de reconfigurar el orden internacional.

 “Rusia y la República Popular China (RPCh) presentan desafíos diferentes” señaló el presidente estadounidense. Rusia plantea una amenaza inmediata para el sistema internacional abierto y libre, violando sin consideraciones  las leyes básicas del orden internacional,  como lo muestra  la brutal guerra   de agresión contra Ucrania”.

 Ese es el diagnóstico recién publicado por el gobierno del Presidente  Biden. En el informe  “Estrategia de Seguridad Nacional”, ESN, (National Security Strategy) Washington  postula que su mayor reto será superar (“outcompeting” ) a China y restringir a Rusia.  El documento reconoce que en lo que toca al sistema democrático estadounidense la situación deja que desear. Al respecto la Casa Blanca anticipa que focalizará sus esfuerzos en restaurar las  deficiencias de una “democracia dañada”.

El documento, de 48 páginas, pone en la mira en China a la que acusa de creciente autoritarismo y de desarrollar “una política exterior revisionista”. Una alusión a las reivindicaciones históricas de la RPCh de soberanía sobre la isla de Taiwán, donde su actual gobierno aspira a una separación definitiva de China continental. Hasta ahora Beijing y Taipéi han proclamado que buscan la unificación con ambos reclamando la auténtica representación del país. Desde 1971 Naciones Unidas aceptó el principio de una sola China. Taipéi pese a perder la representación aceptó la decisión reclamando que liberaría la porción gobernada por los comunistas,. Es un tema que mantiene una alta conflictividad y que en los últimos meses Estados Unidos reavivó con la visita de Nancy Pelosi, presidenta de  la Cámara Baja a Taiwán. Biden ha provocado la ira de Beijing declarando en más de una ocasión que Washington intervendrá militarmente si China lanza una invasión contra la isla. Beijing, por su parte, amenaza con una intervención bélica si Taiwán proclamase su independencia formal.

Débil gravitación latinoamericana.

Latinoamérica recibió el tradicional trato retórico deferente pero poco sustantivo. El texto de la actual ESN evoca la reciente Cumbre de las Américas realizada en junio de este año en Los Ángeles, California. Los titulares más destacados sobre dicho encuentro fueron sobre los presidentes ausentes, encabezados por el mexicano Andrés Manuel López Obrador. En la ESN se destaca de manera especial el rol de la región en el desarrollo de energías limpias que contribuyan a la creación de empleos. “Enfrentar la crisis del cambio climático aprovechando el dinamismo de la región jugará un papel central en nuestro enfoque” En este plano el documento propone alcanzar la meta colectiva que asegure que un 70 por ciento de la capacidad eléctrica provenga de energías renovables para el 2030.   

En el plano político se señala que “Estados Unidos obtiene seguridad y beneficios económicos de la estabilidad  democrática de la región y sus instituciones , así como nuestros valores compartidos  son la base para la resolución pacífica de las disputas”. En una recordatorio de la Doctrina Monroe se puntualiza que juntos protegeremos : “ contra interferencias externas  o coerción, incluidas las de RPCh, Rusia o Irán”. En la región reiteran que apoyarán “la autodeterminación democrática para los pueblos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, o cualquier país donde la voluntad popular es suprimida. En Haití, que sufre de una extendida crisis humanitaria, política y económica movilizaremos a la comunidad internacional para contribuir a restaurar la seguridad y reconstruir las instituciones que aseguren la gobernabilidad”. Un párrafo clave sobre la agenda de Washington alude a las amenazas no convencionales. Ella evoca      la vieja doctrina de seguridad nacional criollas que imperaron en el bajo las dictaduras militares en las décadas de los 60 y 70. En la ESN se lee: “Asistiremos también  a nuestros socios a enfrentar amenazas de seguridad. Estos desafíos pueden ser internos -incluyendo bandas locales, o transnacionales, organizaciones que trafican drogas  y seres humanos  u otras operaciones ilegales- o actores malignos externos que buscan obtener cabezas de playa para conseguir inteligencia y presencia militar”. Cabe, en todo caso, precisar que se invoca la cooperación con las policías y que no hay referencias a las fuerzas armadas.    

Un tema que merece atención especial es el cambio climático ya que lo que ocurre en la región condiciona el clima de cada rincón de la tierra.  Desde esa perspectiva la masiva deforestación que tiene lugar en la región brasileña  del Amazonas despierta inquietud.  Las estadísticas de las políticas del gobierno de Jair Bolsonaro son elocuentes: la destrucción de la selva aumentó en 93 por ciento en los primeros nueve meses desde que llegó al gobierno, en 2019. En enero del 2022 fueron talados 430 kilómetros cuadrados, cuatro veces más que en el mismo mes en 2021. En febrero casi 200 kilómetros cuadrados destruidos que representaron un aumento de 62 por ciento en relación al año anterior

.

Uno de los temas álgidos del hemisferio es la migración. Estados Unidos está en el extremo receptor de una masiva e intermitente ola migratoria de latinos y caribeños, con los haitianos a la cabeza. Biden señaló a la Cumbre que “la migración segura y ordenada es buena para todas nuestras economías”, pero las formas “ilegales” son inaceptables. Ello en un momento en el que aumentan los flujos de indocumentados que aspiran, con desesperación creciente, a ingresar a  Estados Unidos. “Haremos respetar nuestras fronteras a través de acciones innovadoras y coordinadas con nuestros socios regionales”, adelantó Biden.

Doctrinas, de Monroe a Biden.

Cada gobierno estadounidense tiene la obligación de publicar un documento que exponga su ESN. Allí están expuestos los lineamientos de política internacional y seguridad del presidente de turno, por lo que pasa a llevar su   apellido y es elevada a la categoría de doctrina.  Su propósito es servir de guía, puntualizando las intenciones del gobierno tanto para aliados como para los adversarios. Pero más que un plan de acción es una expresión de como Washington aspira que evolucione el escenario internacional. Uno de los primeros ejemplos en el Hemisferio Occidental es la Doctrina Monroe que todavía orienta la política hacia América Latina: impedir la interferencia de cualquier estado extrarregional en el hemisferio. Podría sintetizarse como “América para los americanos”: En 1823, la doctrina Monroe definió el interés estratégico por preservar a América Latina segura y amistosa para los Estados Unidos. Desde entonces la mentada doctrina ha sido la piedra angular de la política de Estados Unidos hacia la región. Fue evocada activamente bajo el gobierno de Donald Trump.

Las Doctrinas Truman y Eisenhower sentaron las bases de la Guerra Fría a través de una política de contención que consistió en trazar las fronteras del glacis soviético y chino. Washington comprometió su prestigio afirmando que combatiría a quienes transgrediesen esos límites. Cumplió con su amenaza en 1950, al intervenir cuando los norcoreanos, con respaldo chino, invadieron la parte meridional de la península.

La Doctrina Nixon, también llamada doctrina Guam, postuló, luego de la derrota en Vietnam, que ante las amenazas subversivas el país agredido debe asumir el costo humano de resistir a los insurgentes. Estados Unidos respaldaría con el traspaso de poder de fuego. Se aprecia una similitud con la postura actual frente Ucrania. Claro, siempre de manera proporcional a los intereses de Washington en el país o la región.

La Doctrina Carter: proclamó que Estados Unidos estaba dispuesto a emplear la fuerza militar para proteger sus intereses en el Golfo Pérsico. Léase el libre acceso a las formidales reservas petroleras de la región Desde entonces Washington ha logrado grandes avances en la reducción de su dependencia energética del Medio Oriente. Específicamente de Arabia Saudita que ha dejado de ser un abastecedor indispensable para su economía. 

La Doctrina Reagan planteó el rollback, es decir, el apoyo a todos los movimientos anticomunistas capaces de deponer a gobiernos respaldados por Unión Soviética. Esta política fue aplicada con éxito variable en África, donde Angola y Mozambique vivieron prolongadas guerras civiles.

Doctrina Clinton: El Presidente Bill Clinton promovió la expansión de una comunidad de estados pacíficos regidos por sistemas democráticos y liberales. Intervino en forma exitosa, sin derramamiento de sangre, en Haití, que se encontraba bajo el poder de los militares que fueron depuestos por tropas de Estados Unidos en 1994 para devolver el gobierno a las manos del presidente Jean-Bertrand Aristide, democráticamente electo.

 Doctrina Bush postulada por el gobierno de George W. Bush quedó marcado por los ataques terroristas del 11-S-2001. La respuesta fue una declaración de guerra sin fronteras ni plazos en que se subrayó la legitimidad de “la guerra preventiva”. Esto es, la posibilidad de atacar un país bajo la sospecha de que alienta aviesas intenciones como, por ejemplo, desarrollar armas de destrucción masiva que podrían ser transferidas a organizaciones terroristas. Sobre estas premisas, que probaron ser erróneas, fue invadido Irak.

Doctrina Obama: el énfasis de su gobierno apuntó a la desnuclearización. Una de sus metas centrales fue la disminución drástica de las armas atómicas. Obama pregonó el “poder blendo” de la diplomacia, la gravitación de los valores políticos y la cultura. Ello no le impidió el recurso a la fuerza a través del empleo intenso  de drones y asesinatos selectivos.

Doctrina Trump revirtió las políticas de su predecesor y canceló en buena medida la estrategias de un contraterrorismo discreto para revivir la confrontación entre las grandes potencias. Especialmente de cara a china  con la cual entró en un conflicto cada vez más agudo. Sin embargo, Trump no fue consecuente con las políticas expuestas en su doctrina. Allí señaló la importancia de fortalecer la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).  En su gobierno fue particularmente notorio el divorcio entre sus convicciones personales y quienes elaboraron su estrategia.  

Doctina Biden: La mayor innovación del documento del presidente actual es que aborda la situación doméstica. En particular la frágil situación del sistema democrático estadounidense que estuvo amenazado en el intento por desconocer los resultados de la última elección presidencial. Al respecto, Biden señala: “Como americanos, todos debemos estar de acuerdo con el veredicto del pueblo, expresado a través de las urnas, que debe ser respetado y protegido”. Agrega además a su agenda la importancia de combatir   el “terrorismo doméstico”, sin duda preocupado por la proliferación de grupos de ultraderecha como los que participaron en el copamiento del Capitolio, el 6 de enero del 2021, para impedir la confirmación de su victoria electoral.  También advierte que “América no aceptará interferencias foráneas en nuestras elecciones”. Un principio valido no solo para Estados Unidos sino que para el resto del mundo.

FIN

La estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU.

El mayor conflicto actual es el que opone a las “autocracias (aludiendo a China y Rusia) a las democracias” lideradas por Estados Unidos sentenció Joe Biden. Advirtió además que su país enfrenta “una década decisiva” en su rivalidad con China. Precisó que Beijing cumple con dos requisitos fundamentales para considerarlo como un peligro para la hegemonía estadounidense: China tiene la capacidad y la intención de reconfigurar el orden internacional.

 “Rusia y la República Popular China (RPCh) presentan desafíos diferentes” señaló el presidente estadounidense. Rusia plantea una amenaza inmediata para el sistema internacional abierto y libre, violando sin consideraciones  las leyes básicas del orden internacional,  como lo muestra  la brutal guerra   de agresión contra Ucrania”.

 Ese es el diagnóstico recién publicado por el gobierno del Presidente  Biden. En el informe  “Estrategia de Seguridad Nacional”, ESN, (National Security Strategy) Washington  postula que su mayor reto será superar (“outcompeting” ) a China y restringir a Rusia.  El documento reconoce que en lo que toca al sistema democrático estadounidense la situación deja que desear. Al respecto la Casa Blanca anticipa que focalizará sus esfuerzos en restaurar las  deficiencias de una “democracia dañada”.

El documento, de 48 páginas, pone en la mira en China a la que acusa de creciente autoritarismo y de desarrollar “una política exterior revisionista”. Una alusión a las reivindicaciones históricas de la RPCh de soberanía sobre la isla de Taiwán, donde su actual gobierno aspira a una separación definitiva de China continental. Hasta ahora Beijing y Taipéi han proclamado que buscan la unificación con ambos reclamando la auténtica representación del país. Desde 1971 Naciones Unidas aceptó el principio de una sola China. Taipéi pese a perder la representación aceptó la decisión reclamando que liberaría la porción gobernada por los comunistas,. Es un tema que mantiene una alta conflictividad y que en los últimos meses Estados Unidos reavivó con la visita de Nancy Pelosi, presidenta de  la Cámara Baja a Taiwán. Biden ha provocado la ira de Beijing declarando en más de una ocasión que Washington intervendrá militarmente si China lanza una invasión contra la isla. Beijing, por su parte, amenaza con una intervención bélica si Taiwán proclamase su independencia formal.

Débil gravitación latinoamericana.

Latinoamérica recibió el tradicional trato retórico deferente pero poco sustantivo. El texto de la actual ESN evoca la reciente Cumbre de las Américas realizada en junio de este año en Los Ángeles, California. Los titulares más destacados sobre dicho encuentro fueron sobre los presidentes ausentes, encabezados por el mexicano Andrés Manuel López Obrador. En la ESN se destaca de manera especial el rol de la región en el desarrollo de energías limpias que contribuyan a la creación de empleos. “Enfrentar la crisis del cambio climático aprovechando el dinamismo de la región jugará un papel central en nuestro enfoque” En este plano el documento propone alcanzar la meta colectiva que asegure que un 70 por ciento de la capacidad eléctrica provenga de energías renovables para el 2030.   

En el plano político se señala que “Estados Unidos obtiene seguridad y beneficios económicos de la estabilidad  democrática de la región y sus instituciones , así como nuestros valores compartidos  son la base para la resolución pacífica de las disputas”. En una recordatorio de la Doctrina Monroe se puntualiza que juntos protegeremos : “ contra interferencias externas  o coerción, incluidas las de RPCh, Rusia o Irán”. En la región reiteran que apoyarán “la autodeterminación democrática para los pueblos de Venezuela, Cuba, Nicaragua, o cualquier país donde la voluntad popular es suprimida. En Haití, que sufre de una extendida crisis humanitaria, política y económica movilizaremos a la comunidad internacional para contribuir a restaurar la seguridad y reconstruir las instituciones que aseguren la gobernabilidad”. Un párrafo clave sobre la agenda de Washington alude a las amenazas no convencionales. Ella evoca      la vieja doctrina de seguridad nacional criollas que imperaron en el bajo las dictaduras militares en las décadas de los 60 y 70. En la ESN se lee: “Asistiremos también  a nuestros socios a enfrentar amenazas de seguridad. Estos desafíos pueden ser internos -incluyendo bandas locales, o transnacionales, organizaciones que trafican drogas  y seres humanos  u otras operaciones ilegales- o actores malignos externos que buscan obtener cabezas de playa para conseguir inteligencia y presencia militar”. Cabe, en todo caso, precisar que se invoca la cooperación con las policías y que no hay referencias a las fuerzas armadas.    

Un tema que merece atención especial es el cambio climático ya que lo que ocurre en la región condiciona el clima de cada rincón de la tierra.  Desde esa perspectiva la masiva deforestación que tiene lugar en la región brasileña  del Amazonas despierta inquietud.  Las estadísticas de las políticas del gobierno de Jair Bolsonaro son elocuentes: la destrucción de la selva aumentó en 93 por ciento en los primeros nueve meses desde que llegó al gobierno, en 2019. En enero del 2022 fueron talados 430 kilómetros cuadrados, cuatro veces más que en el mismo mes en 2021. En febrero casi 200 kilómetros cuadrados destruidos que representaron un aumento de 62 por ciento en relación al año anterior

.

Uno de los temas álgidos del hemisferio es la migración. Estados Unidos está en el extremo receptor de una masiva e intermitente ola migratoria de latinos y caribeños, con los haitianos a la cabeza. Biden señaló a la Cumbre que “la migración segura y ordenada es buena para todas nuestras economías”, pero las formas “ilegales” son inaceptables. Ello en un momento en el que aumentan los flujos de indocumentados que aspiran, con desesperación creciente, a ingresar a  Estados Unidos. “Haremos respetar nuestras fronteras a través de acciones innovadoras y coordinadas con nuestros socios regionales”, adelantó Biden.

Doctrinas, de Monroe a Biden.

Cada gobierno estadounidense tiene la obligación de publicar un documento que exponga su ESN. Allí están expuestos los lineamientos de política internacional y seguridad del presidente de turno, por lo que pasa a llevar su   apellido y es elevada a la categoría de doctrina.  Su propósito es servir de guía, puntualizando las intenciones del gobierno tanto para aliados como para los adversarios. Pero más que un plan de acción es una expresión de como Washington aspira que evolucione el escenario internacional. Uno de los primeros ejemplos en el Hemisferio Occidental es la Doctrina Monroe que todavía orienta la política hacia América Latina: impedir la interferencia de cualquier estado extrarregional en el hemisferio. Podría sintetizarse como “América para los americanos”: En 1823, la doctrina Monroe definió el interés estratégico por preservar a América Latina segura y amistosa para los Estados Unidos. Desde entonces la mentada doctrina ha sido la piedra angular de la política de Estados Unidos hacia la región. Fue evocada activamente bajo el gobierno de Donald Trump.

Las Doctrinas Truman y Eisenhower sentaron las bases de la Guerra Fría a través de una política de contención que consistió en trazar las fronteras del glacis soviético y chino. Washington comprometió su prestigio afirmando que combatiría a quienes transgrediesen esos límites. Cumplió con su amenaza en 1950, al intervenir cuando los norcoreanos, con respaldo chino, invadieron la parte meridional de la península.

La Doctrina Nixon, también llamada doctrina Guam, postuló, luego de la derrota en Vietnam, que ante las amenazas subversivas el país agredido debe asumir el costo humano de resistir a los insurgentes. Estados Unidos respaldaría con el traspaso de poder de fuego. Se aprecia una similitud con la postura actual frente Ucrania. Claro, siempre de manera proporcional a los intereses de Washington en el país o la región.

La Doctrina Carter: proclamó que Estados Unidos estaba dispuesto a emplear la fuerza militar para proteger sus intereses en el Golfo Pérsico. Léase el libre acceso a las formidales reservas petroleras de la región Desde entonces Washington ha logrado grandes avances en la reducción de su dependencia energética del Medio Oriente. Específicamente de Arabia Saudita que ha dejado de ser un abastecedor indispensable para su economía. 

La Doctrina Reagan planteó el rollback, es decir, el apoyo a todos los movimientos anticomunistas capaces de deponer a gobiernos respaldados por Unión Soviética. Esta política fue aplicada con éxito variable en África, donde Angola y Mozambique vivieron prolongadas guerras civiles.

Doctrina Clinton: El Presidente Bill Clinton promovió la expansión de una comunidad de estados pacíficos regidos por sistemas democráticos y liberales. Intervino en forma exitosa, sin derramamiento de sangre, en Haití, que se encontraba bajo el poder de los militares que fueron depuestos por tropas de Estados Unidos en 1994 para devolver el gobierno a las manos del presidente Jean-Bertrand Aristide, democráticamente electo.

 Doctrina Bush postulada por el gobierno de George W. Bush quedó marcado por los ataques terroristas del 11-S-2001. La respuesta fue una declaración de guerra sin fronteras ni plazos en que se subrayó la legitimidad de “la guerra preventiva”. Esto es, la posibilidad de atacar un país bajo la sospecha de que alienta aviesas intenciones como, por ejemplo, desarrollar armas de destrucción masiva que podrían ser transferidas a organizaciones terroristas. Sobre estas premisas, que probaron ser erróneas, fue invadido Irak.

Doctrina Obama: el énfasis de su gobierno apuntó a la desnuclearización. Una de sus metas centrales fue la disminución drástica de las armas atómicas. Obama pregonó el “poder blendo” de la diplomacia, la gravitación de los valores políticos y la cultura. Ello no le impidió el recurso a la fuerza a través del empleo intenso  de drones y asesinatos selectivos.

Doctrina Trump revirtió las políticas de su predecesor y canceló en buena medida la estrategias de un contraterrorismo discreto para revivir la confrontación entre las grandes potencias. Especialmente de cara a china  con la cual entró en un conflicto cada vez más agudo. Sin embargo, Trump no fue consecuente con las políticas expuestas en su doctrina. Allí señaló la importancia de fortalecer la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).  En su gobierno fue particularmente notorio el divorcio entre sus convicciones personales y quienes elaboraron su estrategia.  

Doctina Biden: La mayor innovación del documento del presidente actual es que aborda la situación doméstica. En particular la frágil situación del sistema democrático estadounidense que estuvo amenazado en el intento por desconocer los resultados de la última elección presidencial. Al respecto, Biden señala: “Como americanos, todos debemos estar de acuerdo con el veredicto del pueblo, expresado a través de las urnas, que debe ser respetado y protegido”. Agrega además a su agenda la importancia de combatir   el “terrorismo doméstico”, sin duda preocupado por la proliferación de grupos de ultraderecha como los que participaron en el copamiento del Capitolio, el 6 de enero del 2021, para impedir la confirmación de su victoria electoral.  También advierte que “América no aceptará interferencias foráneas en nuestras elecciones”. Un principio valido no solo para Estados Unidos sino que para el resto del mundo.

FIN

Categories: Uncategorized

Los comunistas chinos ajustan la línea

September 30, 2022 Comments off

Octubre 22

El próximo congreso del Partido Comunista de China (PCCh), el 20 avo, fijará el rumbo de Beijing para los años venideros. Cada quinquenio el PCCh realiza un congreso nacional para elegir sus dirigentes y fijar el derrotero político que guiará al conjunto del país. Es una responsabilidad que los 96 millones de militantes comunistas entregan a 2.300 delegados escogidos para asegurar la continuidad de la hegemonía partidaria. En el evento los y las electas designarán al liderazgo que determinará las políticas que marcará las vidas de 1.425 millones de sus compatriotas. Y dada la gravitación de China en el mundo todas las latitudes acusarán su impacto.  Por ello los ojos de muchos, a lo largo del mundo, estarán atentos al evento que comienza el 16 de octubre, especial atención recibirán n quienes integrarán el poderoso buró político y que acompañarán al próximo secretario general. En cuanto a quien será el timonel supremo, como gustan decir los chinos, no hay mayor misterio. La continuidad se da por descontada. Será Xi Jinping​, 69 años, que ya ejerce como secretario general del Comité Central del PCCh, también es el presidente de la República Popular China. Además, preside la gravitante Comisión Militar Central​ que tiene la tutela de las fuerzas armadas. Además, ha estado muy atento en asegurar el control de otro pilar clave del poder: la poderosísima Comisión de Propaganda que suma cientos de miles de miembros responsables de alinear a la población tras las metas fijadas. Como lo señaló uno de sus miembros: el que controla la comisión tiene la elección de la jefatura partidarias asegurada.

A estas alturas la figura de Xi, independiente de sus logros o fallos, solo puede compararse en la precepción popular a la del “gran timonel” Mao Tse Tung . Llamar a Xi en los documentos partidarios “el piloto al timón” es un esfuerzo más por elevarlo al más alto nivel  El conclave que se realizará, a puertas cerradas, en el Gran Salón del Pueblo situado en la histórica plaza de Tiananmen en el corazón de Beijing, suele durar una semana. A propósito, no está demás escuchar el consejo de Xi: “Para entender la China actual, uno debe aprender a entender al PCCh”.

Tigres y moscas.

Una especulación que suele recorrer las altas esferas es quien está al servicio de quien ¿Xi es el instrumento del Buró Político para aplicar sus políticas o es Xi quien tiene la batuta? Todo indica que la aguja apunta a que es Xi quien tiene la última palabra.

Uno de los logros atribuidos a la actual directiva es la larga campaña contra la corrupción, en particular en el seno del PCCh y la administración pública. Algo que fue llevado a cabo bajo la consigna de combatir con la misma decisión “a tigres y a moscas”. Tomado de un viejo proverbio que insta a no discriminar entre poderosos y débiles ni con los que se encuentran entre medio. Todos los estratos de la sociedad sufrían la gangrena del enriquecimiento ilícito. Algo que erosionaba severamente la legitimidad de las autoridades, al punto que Xi advirtió que amenazaba al propio PCCh.

 Uno de los primeros tigres en caer, a comienzos del 2012, fue  Bo Xilai,  miembro del Buró Político y   secretario del partido de la ciudad  Chongqing, una de las mayores del país. Bo, un rival directo de Xi al liderazgo, fue acusado de estar envuelto en el oscuro asesinato de un hombre de negocios inglés que colaboraba con su esposa.  Incriminado por corrupción y lavado de dinero terminó tras las rejas, donde aún está. Junto a él cayeron varios altos dirigentes. El incidente despertó suspicacias sobre si la campaña anti corrupción era genuina o una mera cortina de humo ideada por Xi para despejarse el camino. Lo cierto es que la ofensiva contra las coimas y negociados continuó y llegó a alterar ciertas costumbres. Se apreció una notoria disminución de grandes banquetes y suntuosos regalos a cambio de favores de parte de las autoridades. La campaña con distintos niveles de intensidad sigue vigente. Es la más prolongada, amplia y dura desde los tiempos de Mao. Millares de militantes y funcionarios han sido destituidos y muchos encarcelados por acusaciones de corruptela. Algunos observadores estiman que la campaña está proyectada hasta el 2035, tras la meta de reestructurar China política y económicamente. Es un ejercicio sin fronteras. Cientos de empresarios han sido repatriados, incluso algunos contra su voluntad. El organismo encargado de perseguir a los transgresores, allí donde los encuentren, es la Comisión Nacional de Supervisión (CNS), una suerte de fiscalía que tiene pocas limitaciones. Casi siempre obtiene las confesiones que busca y desde ese punto la condena es un mero trámite administrativo. Organizaciones de derechos humanos apuntan que la CNS suele actuar, a menudo, violando el estado de derecho. De hecho, sus poderes para investigar son superiores a los de la policía. Pero tal es el malestar público con la corrupción que la población tiende ignorar la mano dura de la CNS.

Un rasero por el cual son evaluados gobiernos, a lo largo del mundo, es su éxito o fracaso para enfrentar el embate del Covid-19. La respuesta tradicional de países como China e India, con vastas superficies y numerosa población, ha sido cerrar las fronteras y cuando ha sido posible vacunar a la población. La estrategia china de “Covid cero” implicó un arduo debate sobre los enormes costos económicos y sociales de aislar grandes masas de personas. Política que sigue vigente donde aparecen portadores del virus. El lema del PCCh para las circunstancias es: “El pueblo primero, la vida primero”.

Es prematuro juzgar la eficacia del enfoque de Beijing. Pero según las estadísticas de la universidad estadounidense Johns Hopkins el total de muertes a causa de la pandemia en China alcanzaba a 15.338 personas, en India, con una población equivalente, 568.310 fallecidos y Estados Unidos, con menos de un cuarto de la población de los dos anteriores, se registraron 1.056.406 decesos. Un éxito en vidas pero con un enorme costo social y económico pues requirió confinar a cientos de millones de personas y la paralización de sectores de la economía.  El gobierno chino carece de la legitimidad que otorgan las urnas. A cambio busca exhibir resultados positivos. En el caso del Covid -19 Xi proclamó: “La pandemia muestra, una vez más, la superioridad del sistema socialista con características chinas”. 

Un éxito reivindicado en el período de Xi es la eliminación de la extrema pobreza. Una meta fijada por Comité Central del PCCh en octubre del 2015 para ser alcanzada hacia el 2020 Desde que asumió el cargo de secretario general del Partido en 2012, el líder chino dio prioridad a la erradicación de los sectores más postergados. Sin embargo, hay expertos que cuestionan las cifras por los criterios utilizados. En China la pobreza extrema se define por unos ingresos anuales menores a 620 dólares, lo que representa 1,69 dólares diarios versus 1,90 dólares al día fijados como cota por el Banco Mundial. Las autoridades chinas argumentan que el umbral del país, calculado en poder adquisitivo real, es de 2,2 dólares al día. En los últimos 30 años el régimen puede reivindicar que 745 millones de personas salieron de la condición de extrema pobreza en el país.

En otras esferas, sin embargo, el panorama es menos alentador. La economía ha perdido dinamismo y la tasa de crecimiento ha caído a un nivel modesto. El desempleo, en especial en la franja entre 16 y 24 años, aumenta en forma sostenida. En materia de viviendas se han registrado protestas ante algunos bancos. Deudores habitacionales se han negado a pagar dividendos porque sus propiedades no han sido debidamente terminadas.

La mitad del cielo.

La expresión estar metido en “un zapato chino” viene de la antigua y bárbara costumbre china de forzar a las niñas a usar zapatos más pequeños que sus pies.  Esta práctica causaba grandes dolores para conseguir el objetivo de atrofiarlos. Los deformados pies femeninos eran considerados eróticos por los hombres.  En la realidad dañar los pies era un método para mantener relativamente inmovilizadas a las mujeres que no podían caminar grandes distancias, y así huir de sus maridos o apoderados. Las cosas cambiaron en forma radical en 1949 con la llegada de los comunistas al poder. Una de las reformas radicales fue la emancipación de las mujeres. Pero pese a los formidables avances en su condición todavía tienen un largo camino que recorrer hasta alcanzar la paridad.  Mao Tse Tung proclamó la paridad de género con poéticas palabras “las mujeres sostienen la mitad del cielo”. La porfiada realidad es otra pues en el todo poderoso Buró Político hay apenas una mujer entre sus 25 integrantes. Es posible que las mujeres sostengan la mitad del cielo pero es claro que los hombres manejan de manera abrumadora los puestos claves del PCCh. En el Comité Central las mujeres, que constituyen 48,7 de la población, alcanzan a un mero 7,9 por ciento. Son 30 mujeres frente a 376 varones. Los 26 ministros del Consejo de Estado son todos hombres.

Desde una perspectiva más amplia el debate sobre donde conduce el credo   del “socialismo con características chinas” está vigente. Algunos de sus críticos apuntan con ironía que sería más ajustado a la realidad hablar de “capitalismo con características chinas”.  En lo que toca al PCCh no es un tema que le inquiete. Su mensaje antes que clasista es profundamente nacionalista.  Su meta es convertir a China en la nación más prospera del planeta. A juzgar por la experiencia de las últimas décadas consideran que están bien encaminados.

En términos de su producto interno bruto China debería superar a Estados Unidos alrededor del 2030. Existen diversas estimaciones según el método de cálculo. El discurso partidario subraya los logros en el mejoramiento de las condiciones de vida y el avance cuántico en el campo tecnológico, que han convertido al país en la segunda potencia mundial. 

Los líderes chinos señalan que su avance ha beneficiado a muchos países y esa es, justamente, la causa de muchas fricciones con occidente que acusa el golpe de la competencia y pérdida de influencia. China, una de las naciones más antiguas, tiene una profunda reserva histórica para alimentar su discurso de optimismo en un destino manifiesto. El PCCh ha logrado erigirse en el guardián del destino de la nación. En esta condición el partido utiliza todo el poder del estado para combatir el más leve asomo de separatismo. Sean las demandas independentistas en Taiwán o las reivindicaciones autonomistas en el Tibet, en o Xinjiang o Hong Kong.  

Beijing busca eludir el cerco que le tiende  Estados Unidos y sus aliados para debilitar su desarrollo e influencia internacional. La filosofía china expresada por el estratega Sun Tzu, ya cinco siglos antes de nuestra era, basa su enfoque en la debilidad del adversario antes que en la fuerza propia.    De allí su reflexión: “El arte supremo de la guerra consiste en someter al enemigo sin combatir”. El liderazgo chino actual estima que la profunda disfuncionalidad de la política estadounidense terminará neutralizando los esfuerzas de Washington. Los tigres son una alusión recurrente de la imaginería China. En los albores del régimen comunista Mao sentenció que el “imperialismo es un tigre de papel”. Hoy, sus continuadores parecen evocar otro proverbio ancestral que evoca el gran reemplazo: “Si no hay un tigre en la montaña los monos quedan a cargo”.

FIN

Categories: Uncategorized

La sequía del milenio.

August 30, 2022 Comments off

Septiembre 2022

Dos tercios de Europa está bajo emergencia por sequía. El área amenazada por la escasez hídrica cubre   47 por ciento del viejo continente. Una situación de una severidad no vivida en los últimos cinco siglos. Otro 17 por ciento está en estado de alerta en que la vegetación muestra señales de estrés. Una consecuencia es la baja en el rendimiento de cosechas. Según los pronósticos de la Unión Europea, tomando el promedio del rendimiento del último quinquenio, se verá una disminución de 16 por ciento en las cosechas de maíz, 15 por ciento en la soja y 12 por ciento en el girasol. Por su parte, los grandes incendios forestales han conocido un aumento exponencial en especial en España, Italia, Francia y Portugal.

Muchos de los grandes ríos navegables como el Rin, el Danubio, el Vístula y el Loira muestran bajas significativas en sus caudales. Al punto que en ciertos momentos y lugares la navegación de barcazas ha debido suspenderse. El transporte fluvial es mucho más barato que el empleo de carreteras para mover grandes volúmenes de materias primas.  Otro impacto económico mayúsculo de la sequía es en el sector energético ya afectado por la subida del precio del gas y el petróleo. Además, la caída de los cursos fluviales ha significado una merma de 20 por ciento de la producción hidroeléctrica.

Otro sector afectado es la producción núcleo eléctrica. Una de las virtudes que se vanagloria la industria nuclear es su independencia de factores climáticos. Llueva o truene las plantas atómicas operan las 24 horas del día.  Bueno, hasta cierto punto. Los reactores requieren refrigeración y la mayoría utilizan agua para ese propósito. Francia que cuenta con 56 reactores atómicos ha tenido casi la mitad ellos fuera de servicio, en un momento u otro, por la imposibilidad de verter el agua empleada para el enfriamiento de vuelta al flujo fluvial. La razón es que “Una vez que el nivel de agua de los ríos es muy bajo y su temperatura más alta que lo habitual se debe suspender su empleo en la refrigeración. Ello porque el agua sobrecalentada es dañina para los peces y otras creaturas acuáticas” señala la experta suiza Sonia Seneviratne.

La energía atómica representa en Francia cerca de un 70 por ciento de la producción eléctrica, más que en cualquier otro país del mundo. La producción nucleoeléctrica en la Unión Europea ha bajado en 12 por ciento en el curso del primer semestre. La hidroeléctrica, por su parte, cayó en 20 por ciento. En tanto las energías renovables como la solar aumentó en 23 por ciento y la eólica en 16 por ciento. Entre las energías convencionales el carbón creció en 11 por ciento y el gas en cuatro por ciento. Estas variaciones porcentuales son en relación al mismo período del 2021.

Cerca de un quinto de los reactores nucleares franceses deberían ser desconectados o, al menos, debería limitarse al mínimo su capacidad. Y es que los ríos, en los que desembocan las aguas para la refrigeración ya calentadas, también tienen ahora una temperatura más alta debido al calor reinante, y superan el límite establecido. El gobierno francés, sin embargo, suspendió el 11 de septiembre la norma que fijaba un límite, obligado por la paralización de más de la mitad de los reactores debido a trabajos de mantenimiento. 

El problema de la baja de los ríos afecta a todo el hemisferio norte. En China el emblemático Yangtsé junto a otros ríos experimentan una sequía que afecta tanto a la agricultura como a la producción hidroeléctrica.  La provincia de Sichuan está particularmente afectada pues 80 por ciento de su energía es hidroeléctrica

.

El Yangtsé es clave: cubre 19 provincias y proporciona agua a casi 600 millones de personas. Su cuenca es responsable por el 45 por cientode la producción económica del país. . Las autoridades señalan que la Cuenca del Yangtsé ha recibido la menor cantidad lluvia desde 1961.

La clave para China, en todo caso, esmantener sus cosechas a salvo. Si China experimenta problemas de seguridad alimentaria y tuviese que aumentar sus importaciones desde el extranjero añadiría una formidable presión sobre los precios a nivel mundial.

El oeste de Estados Unidos padece de una severa sequía que afecta la vida de unos 40 millones de estadounidense. Los lagos y reservorios de agua fresca en la cuenca del Colorado han descendido a 25 por ciento de su capacidad. La situación se ha tornado tan precaria que el gobierno federal ha dado un ultimátum, a los siete estados cruzados por el Colorado, exigiéndoles recortes de hasta 40 por ciento del consumo actual. Además, 51 ríos de la cuenca se han secado junto a 24 reservorios. En todo caso la sequía no ha sido una sorpresa. los científicos la habían anticipado
El ocaso de los bosques

 Las ondas de calor y sequías que afectan a parte importante del planeta muestran la vulnerabilidad de numerosas sociedades. Un indicador de la salud del medio ambiente es el estado de bosques y selvas.

Los incendios forestales arrasan crecientes superficies del planeta. Durante cada minuto, de 2021, las llamas consumieron una superficie equivalente a 16 canchas de fútbol. Esto, según el Global Forest Watch (GFW) que afirma que, en todo el mundo, la cantidad de árboles que han ardido casi ha duplicado su superficie en los últimos 20 años. La causa de esta progresión es, como no, el calentamiento global con temperaturas más altas y mayor sequedad que crean condiciones óptimas para los siniestros. ¿Cuál fue el país más afectado por las llamas en 2021 en que el fuego barrió más de nueve millones de hectáreas árboles?  Más de la mitad de la superficie carbonizada, cinco millones de hectáreas, estaban en Rusia. El país experimentó un aumento de 31 por ciento en las pérdidas por incendios en 2021 debido, en parte a las olas de calor prolongadas que, según los expertos, habrían sido prácticamente imposibles sin el calentamiento inducido por actividades humanas.

Los registros apuntan que 2021 fue el segundo año con mayores áreas boscosas devoradas por incendios. La superficie pérdida fue equivalente al tamaño de Portugal En las zonas siniestradas se distinguen entre los árboles perdidos por los incendios y los destruidos por la agricultura, la tala y otras quemas intencionales.

Según James MacCarthy, analista de GFW, la progresión de las llamas  “Es aproximadamente el doble de lo que era hace solo 20 años”. Los impactos de las pérdidas relacionadas con los incendios se sienten principalmente en los bosques de los países de las latitudes más altas como Canadá y Rusia.

En el primer semestre de 2021, la deforestación en la Amazonia brasileña aumentó en 17 por ciento en relación al primer semestre del 2020 La creciente área consumida por las llamas apunta al despeje de superficies para la ganadería. La inquietud por la pérdida de la Amazonía es porque ella representa alrededor de la mitad de los bosques tropicales de la tierra. Los bosques, en su conjunto, absorben entre un cuarto y un tercio de los gases de efecto invernadero emitidos por actividades humanas.  

El presidente Jair Bolsonaro ha cuestionado de manera consistente los datos alarmantes de deforestación de la Amazonía publicados por el  INPE (Instituto Nacional de Investigación Espacial, órgano que mide la deforestación de la Amazonía). “Una noticia de esas provoca un daño muy grande para Brasil” . En la opinión del gobernante: “Parece que divulgaron esos datos de mala fe para perjudicar el gobierno y desgastar la imagen de Brasil”.

Los bosques cubren casi un tercio de la superficie del planeta y son esenciales para la biodiversidad. Los bosques albergan 80 por ciento de las especies anfibias, 75 por ciento de las especies de aves y 68 por ciento de tipos de mamíferos. En ellos crecen 60 mil especies de árboles según el Programa del Medio Ambiente de las Naciones Unidas.  

El paradigma de Isla de Pascua 

Rapa Nui, en lengua vernácula, es señalada como una advertencia frente a la destrucción de los bosques.  La paradisíaca isla, en medio del océano Pacífico, contó con una rica variedad de árboles y plantas, y era habitada por más de cincuenta tipos de aves diferentes. Por el año 400, de la era común, arribó una canoa con un pequeño núcleo de polinésicos. De acuerdo con su tradición, cada clan construyó su ahu, altares o plataformas de piedra, donde adoraban a sus antepasados. Cada clan deseaba un moái de más peso y mayor estatura. Algunos llegaron a pesar noventa toneladas. Después de labrados, eran trasladados a sus respectivos ahus. Durante mucho tiempo fue un misterio cómo los pascuenses lograron mover semejantes moles, hasta que las investigaciones mostraron que lo hicieron colocando troncos y tirando de cuerdas hechas de hebra tejida. Era un trabajo titánico que requería de cientos de árboles para su traslado. Así fue deforestada la isla. Fue una destrucción en cadena. La ausencia de árboles dio paso a la erosión causada por la lluvia y el viento y a la desaparición de las aves que los polinizaban. La muerte del bosque fue el preludio de la muerte de los hombres. Hacia el año 1500, cuando Cristóbal Colón llegó al Caribe, fueron talados los últimos árboles. Ya no había troncos ni siquiera para construir canoas. Y sin ellas, los habitantes no podían pescar, cazar marsopas ni emigrar. La pobreza causó una serie de guerras civiles y en la isla de la abundancia apareció la esclavitud e incluso el canibalismo. De siete mil habitantes, la población se redujo a algunos cientos.

FIN

Categories: Uncategorized

Brasil: elecciones bajo amenaza

July 30, 2022 Comments off

Insólito: el presidente Jair Bolsonaro alerta que en su propio estado se urde un fraude electoral para escamotarle la victoria, en los comicios presidenciales previstos para el domingo 2 de octubre. El mandatario convocó a una reunión, el lunes 18 de julio, con “los embajadores de todo el mundo” acreditados en su país. El objetivo: denunciar que el sistema electoral es permeable a intervenciones para alterar los resultados de los comicios. La muy anticipada convocatoria omitió nada menos que a China y Argentina con el pretexto que no cuentan con embajadores, sino que solo con encargados de negocios. Una excusa poco consistente pues el encargado de negocios de Estados Unidos si fue invitado.  El embajador japonés, por su parte, se excusó de asistir señalando que tenía un compromiso previo. Tampoco concurrieron los embajadores de Gran Bretaña y Alemania. Abundaron las deserciones y de los 150 asistentes previstos, en definitiva, concurrió menos de un tercio.

Sin mencionar nombres, pero en una clara alusión al ex presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, el líder ultraderechista afirmó que los brasileños “no pueden olvidar el pasado”, porque “quien olvida su pasado está condenado a no tener futuro”. Invocando las páginas más ocurras de la doctrina de seguridad nacional, que imperó durante la dictadura militar (1964-1985 ) reflotó una de las premisas de la mentada  ideología maniquea y militarista: “Nuestro enemigo no es externo, es interno. No es una lucha de la izquierda contra la derecha. Es una lucha del bien contra el mal”, aseguró. Bolsonaro también criticó a las firmas encuestadoras que dan como vencedor de las presidenciales a Lula, y aseveró que “una encuesta mentirosa publicada mil veces no hará un presidente de la república”.

En la reunión celebrada en el Palacio de la Alvorada, lo largo de una hora, Bolsonaro denunció una presunta vulnerabilidad de las urnas electrónicas, así como la falta de transparencia de la justicia electoral

La embajada de Estados Unidos en Brasil, por su parte, no perdió tiempo y al día siguiente de los propósitos del mandatario aseguró de manera inequívoca que las elecciones brasileñas “sirven como modelo para el mundo”. En la declaración emitida por la oficina de prensa de la embajada estadounidense se puntualizó que “a lo largo del tiempo el sistema electoral e instituciones democráticas, (brasileñas) sirven como modelo para las naciones del hemisferio y del mundo”.

Esta no es la primera fricción entre Washington y Brasilia a propósito de la limpieza de los comicios. Ya hace más un año William Burns, el director de la CIA, instó a Bolsonaro que dejara de poner en duda e la confiabilidad del sistema de votación de su país Esto, luego de repetidas declaraciones denunciando presuntas vulnerabilidades de la maquinaria electoral. 

El presidente brasileño se mostró perplejo ante la falta de compresión del peligro que acechaba a sus aliados. Al respecto señaló que si la izquierda regresaba al gobierno en Brasil: “Toda Sudamérica se va a teñir de rojo y, en mi opinión, Estados Unidos se convertirá prácticamente en un país aislado”. Además, advirtió que “Si la izquierda vuelve al poder, a mi modo de ver, nunca dejará el poder y este país seguirá el mismo camino que Venezuela, Argentina, Chile, Colombia. Brasil será un vagón más de ese tren”.

Numerosos analistas brasileños desechan las amenazas como bravatas destinadas a enfervorizar a sus partidarios. Algunas propuestas lindan en la subversión como el llamado retórico a sus partidarios a armarse y proclamó que “un pueblo armado jamás será esclavizado”. Pero a la par que amenaza se victimiza: “Mi elección fue casi un milagro. No tenía nada a mi favor. Solo era un miembro aislado del Congreso”, comentó Bolsonaro. “Los medios nunca me dieron visibilidad ni espacio; al contrario, me atacaron todo el tiempo durante toda la campaña”.

La amenaza militar

Los uniformados brasileños juegan un rol ambiguo. Como en muchos países juran acatar el orden constitucional pero en  numerosas declaraciones ponen en duda este propósito A medida que las encuestas auguran la victoria del Partido de los Trabajadores, encabezado por Lula, aumentan los rumores de una intervención militar si se concreta este pronóstico.  Diversos altos mandos castrenses ponen en duda la solidez del sistema electoral,

Los episodios vividos en Washington, tras la última elección presidencial, en los que  Trump intentó desconocer su derrota, son evocados con frecuencia. Entonces, una masiva movilización de sus partidarios copó el Capitolio con el ánimo subversivo de ignorar el resultado de las urnas. En Estados Unidos los uniformados mostraron una sólida adhesión al sistema democrático. ¿Cuál será la reacción de los 335 mil miembros de las fuerzas armadas brasileñas y, más relevante aún, como actuarán sus altos mandos?  Una interrogante que será develada a medida que se aproximan los comicios.   

Los uniformados han emitido notas con quejas en que alegan que no son escuchados por el Tribunal Superior Electoral (TSE). Solicitaron también las actas correspondientes a los dos comicios previos: los del 2014 y 2018 que coinciden con las elecciones  cuestionadas por Bolsonaro. Hecho preocupante puesto que parecen erigirse en veedores electorales o como la autoridad suprema que vela por la pureza de los comicios. Al hacerlo siembran dudas sobre la validez de resultados anteriores y la eficacia y probidad del TSE. Las urnas electrónicas cuentan con la aprobación pública, aunque las críticas de Bolsonaro y sus aliados han mermado algo de su prestigio. Las encuestas del Instituto Datafolha, uno de los más respetados, señalan que la confianza en las urnas electrónicas bajó de 82 por ciento en marzo a 73 en el mes de mayo.

La recién proclamada candidatura de Bolsonaro lleva como compañero de lista a la vicepresidencia al general de Ejército ( R ) Walter Braga Netto, que fue ministro de Defensa. Sin embargo, la gravitación castrense en el seno del gobierno está determinada no solo por los numerosos miembros de las fuerzas armadas. También pesan ideologías como la mentada doctrina de seguridad nacional que legitima el empleo de los uniformados, destinados a la defensa nacional, a tareas de naturaleza política interna. Con ello corren el riesgo de una ideologización partidaria en la que suelen abusar del monopolio del poder fuego que les garantiza el conjunto de la sociedad. Otra consecuencia es el desarrollo de objetivos políticos propios por parte de las de instituciones militares que suele inducir a la búsqueda de mayor autonomía operativa. Es un camino que conduce al militarismo, entendido como la hegemonía que buscan ejercer las jefaturas castrenses, sin mandato alguno del resto de la sociedad.   En el caso de Brasil las fuerzas armadas se confunden a menudo con las corrientes de derecha que imperaron en el último período dictatorial. Un derrotero que reemergió con fuerza con el gobierno de Bolsonaro y como respuesta a numerosos escándalos y un cuestionamiento de estructuras anquilosadas y prácticas corruptas.

El encanto popular de la autodenominada cruzada contra la corrupción encabezada por el juez Sergio Moro fue breve. Después de poner tras las rejas a Lula el juez Moro logró gran popularidad y pasó o a desempeñarse como ministro de Justicia de Bolsonaro. Pero la alianza colapsó cuando Moro fue acusado de una serie de irregularidades en sus procedimientos judiciales.

Con todo, el “bolsonarismo” logró fraguar una corriente política ultraconservadora en el campo valórico. Esta tendencia agrupa a sectores de agricultores, ganaderos y madereros que se identifican con un discurso nacionalista contra las presiones extranjeras, y desde ese ángulo atacan de manera vehemente a las agrupaciones ambientalistas e indígenas que, con apoyos internacionales, luchan contra la deforestación. Los contrarios a la causa feminista y la diversidad sexual reconocen filas en el gobierno actual. Muchos de estos sectores coinciden con algunas iglesias evangélicas que han ganado numerosos adherentes en las últimas décadas. Para la extrema derecha el combate es el mismo que libraron durante la dictadura: acabar con los comunistas o como está en boga decir en los tiempos que corren, parafraseando a Antonio Gramsci, combatir al “marxismo cultural”. Para desmantelar los bastiones del enemigo invisible de las ideas el gobierno ha debilitado  o suprimido las agencias responsables  de estos temas. Ello mediante  profundas reducciones presupuestarias y a veces imponiéndoles jefaturas contrarias  a sus finalidades. La alianza resultante de los sectores enumerados ha brindado a Bolsonaro una base electoral que oscila entre 20 y 30 por ciento según las encuestas. Esta corriente es reforzada por el apoyo que le otorgan las instituciones militares y policiales. La participación de uniformados, en el gabinete y ministerios, ha contribuido a blindar al gobierno de Bolsonaro  de intentos de defenestrarlo  por la vía de una acusación constitucional, como ha ocurrido con mandatarios anteriores.

La foto del momento.

La última encuesta publicada a finales de julio Lula seguía adelante con 44 por ciento de apoyo de los encuestados frente al 35 por ciento de Bolsonaro, lo que da nueve puntos de diferencia, una disminución de dos puntos en relación a la consulta anterior. Uno de los flancos de Bolsonaro es el voto femenino. Para incrementar su arrastre entre las féminas proclamó en Sao Paulo que les convenía armarse: “Viajando solas por ahí, creo que un arma les ayudaría a defenderse, si aparece algún graciosillo”, reiterando su postura a favor del porte de armas de fuego por parte de la población civil.

Si ningún candidato obtiene más del 50 por ciento de los votos válidos en la primera vuelta, habrá un ballotage el domingo 30 de octubre. En esa ronda Lula vencería con 17 puntos de ventaja, con 53 por ciento de los votos frente al 36 por ciento de Bolsonaro. La encuesta fue realizada  entre el 22 y el 24 de julio por  Instituto de Investigaciones Sociales, Políticas y Económicas de Brasil (Ipespe). Otra encuesta vaticinó resultados casi idénticos 

La última palabra, en todo caso, deberían tenerla los150 millones de brasileños convocados a emitir sus votos.

Categories: Uncategorized

Una Cumbre de las Américas mocha.

June 22, 2022 Comments off

Junio 22

 “Joe Biden no ganó en la Cumbre de las Américas ni jugando de local”, fue el título futbolero del diario argentino Página 12. Así sintetizó el resultado del encuentro de presidentes hemisféricos realizado, en Los Ángeles, a comienzos de junio.  El calificativo de cumbre mocha es porque la cita quedó incompleta por la ausencia de seis países latinoamericanos. Washington hizo valer su prerrogativa de anfitrión para no extender invitaciones a Cuba, Nicaragua y Venezuela. La diplomacia estadounidense señaló que mingua de las tres naciones cumplía con un requisito esencial: contar con un gobierno democrático[R1] .

Las exclusiones se convirtieron, en definitiva, en la arista más publicitada del encuentro.  El presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) optó por no asistir a la cita en solidaridad con los excluidos. En su lugar envió a su canciller Marcelo Ebrard. Con su ausencia AMLO asestó un golpe mayor a la legitimidad de la Cumbre, así conceptuada por tratarse de un encuentro al nivel de jefes de estado. Por el mismo motivo también se restaron la recientemente electa presidenta de Honduras Xiomara Castro, el presidente Boliviano Luis Arce. El presidente guatemalteco Alejandro Giammatei faltó a la cita por un motivo diferente:  Washington sancionó a su gobierno por corrupción. En lo que respecta a México su ausencia le restituye algo del perdido rol de liderazgo regional. El retorno a su postura histórica, de contrapeso regional, rescatando una autonomía diplomática ante Washington, le otorga un protagonismo debilitado por décadas

Ante semejante panorama Washington redobló sus esfuerzos por evitar más deserciones. Para ello desplegó al ex senador demócrata Christopher Dodd, como asesor especial para la Cumbre, quien desplegó sus esfuerzos para convencer a Alberto Fernández, a Gabriel Boric y a Jair Bolsonaro para que concurrieran a Los Ángeles. La meta prioritaria para Dodd era asegurar la presencia del presidente brasileño que, consciente del poder que le otorgaba la ansiedad de los organizadores por su asistencia, exigió garantías. Entre otros temas planteó que no quería escuchar críticas por el deterioro ambiental de la Amazonía. Además, pidió  una reunión y fotos  junto a Biden. Una imagen útil de cara a las elecciones presidenciales del próximo octubre.

Mariposas y motosierras.

Las relaciones entre Biden y Bolsonaro han sido tensas desde que el primero era candidato a la Casa Blanca. Entonces adelantó que Brasil pagaría un precio si continuaba la destrucción masiva de la Amazonía.  Bolsonaro le replicó que respondería con “polvora”. Al parecer la presidencia de Trump  le garantizaba que no habría represalias. Tras la victoria de Biden Brasil tardó más un mes en reconocer al vencedor. En la reunión del G-20 en Roma, en octubre del año pasado, Biden apenas saludó a Bolsonaro.  Además de las discrepancias ideológicas la situación del Amazonas iba de mal en peor.

 El climatólogo estadounidense Edward Lorenz postuló, en 1972, que pequeñas perturbaciones atmosféricas pueden alterar el clima en proporciones enormes a gran distancia. Para graficar su teoría recurrió a una metáfora: «El aleteo de una mariposa en Brasil puede producir un tornado en Texas».  En rigor, no fueron unas mariposas, sino que millares de motosierras taladoras las que amenazan el balance ambiental.  La selva amazónica es determinante para el clima planetario .  El mayor bosque tropical perdió 17 por ciento de superficie desde 1990. Según algunas estimaciones, ya con la destrucción del 20 por ciento de su tamaño original, podría alcanzar el punto de inflexión o de no retorno, el momento en que se desencadena su destrucción masiva.

Lo que ocurre en la región condiciona el clima de cada rincón de la tierra.  Desde esa perspectiva muchos expertos, alarmados por el impacto para la supervivencia humana, cuestionan la soberanía brasileña sobre la formidable zona selvática. Las estadísticas de las políticas del gobierno de Bolsonaro son elocuentes: la destrucción de la selva aumentó en 93 por ciento en los primeros nueve meses desde que llegó al gobierno, en 2019. En enero del 2022 fueron talados 430 kilómetros cuadrados, más de cuatro veces más que en el mismo mes en 2021. En febrero casi 200 kilómetros cuadrados destruidos que representaron un aumento de 62 por ciento en relación al año anterior.

Las tensiones creadas por el deterioro ambiental amazónico alcanzaron al ámbito político. Entre Biden y Bolsonaro las relaciones son glaciares. Algo que saltó a la vista en la foto oficial que los muestra rígidos como esfinges en sus respectivos sillones. El “Trump del Caribe”, como los chinos motejaron a Bolsonaro, fue uno de los últimos gobernantes en reconocer el triunfo de Biden en su elección presidencial.  La afrenta no fue pasada por alto y en la reunión del G-20 en Roma, el año pasado, Biden ignoró la presencia de Bolsonaro,  

La necesidad tiene cara de hereje, pudo haber pensado Biden que acató rigurosamente el acuerdo labrado por Dodd.  Posó para las cámaras con Bolsonaro  y omitió referirse a la  urgencia de salvaguardar la Amazonía. Incluso, fue más allá de lo que se esperaba de él. Señaló  que Brasilia ha hecho un buen trabajo para proteger la selva y comprometió su apoyo para que el “resto del mundo ayude a financiar la protección de la zona. Todos nos beneficiamos de ello”, puntualizó.

Bolsonaro, por su parte, defendió su política medioambiental  y respondió a las acusaciones  que estimula la destrucción de vastas regiones selváticas alentado su colonización e inversiones de grandes empresas El mandatario retrucó que  Brasil “no necesita de la Amazonia para expandir el agronegocio”. Tras la reunión con Biden para que no hubiese dudas sobre quien necesita a quien declaró: “Esta reunión no iba a tener lugar. Yo no había planificado venir aquí. Pero él (Biden) me mandó un emisario especial (Dodd) y nos pusimos  de acuerdo en cuales serían los temas a tratar…Tenemos que profundizar nuestras relaciones…Con el pueblo americano tenemos valores comunes tales como la democracia y la libertad”. 

En Washington aumentan las voces que expresan su inquietud ante la posibilidad que Bolsonaro imite a Trump y dispute los resultados de los comicios venideros. Desde hace meses el presidente siembra dudas sobre la eficacia el sistema electoral que le dio la victoria. Incluso ha amenazado con cancelar las elecciones si el sistema no es modificado de acuerdo a sus criterios. 

En lo que toca a Washington. más allá de las relaciones bilaterales.  enfrenta una región aquejada por penurias económicas, la crisis climática y la polarización política. En este contexto es desafiante recuperar la debilitada hegemonía en una región considerada históricamente como su patio trasero. La Cumbre era la ocasión ideal para que Estados Unidos proyectase su liderazgo hemisférico con miras a ganar aliados para mantener vigente la antigua Doctrina Monroe. .

El lema de la Cumbre fue: “Construyendo un futuro sostenible, resiliente y equitativo”. El propósito de la Casa Blanca fue coordinar respuestas a las amenazas más urgentes como el impacto de la pandemia, la crisis climática, la migración y los llamados “problemas democráticos”. Pero de fondo, en el centro de las preocupaciones .estadounidenses está minimizar la influencia de China en la región. La potencia asiática es el principal socio comercial de casi todos los países latinoamericanos. Por supuesto, Washington  aspira además a un alineamiento claro y decisivo de la región frente a la invasión rusa a Ucrania.

El dilema migratorio.

Uno de los temas álgidos del hemisferio es la migración. Estados Unidos  está en el extremo receptor de una masiva e intermitente ola migratoria de latinos y caribeños, con los haitianos a la cabeza. Biden señaló a la Cumbre que “la migración segura y ordenada es buena para todas nuestras economías”, pero las formas “ilegales” son inaceptables. Ello en un momento en el que aumentan los flujos de indocumentados que aspiran, con desesperación creciente, a ingresar a  Estados Unidos. “Haremos respetar nuestras fronteras a través de acciones innovadoras y coordinadas con nuestros socios regionales”, adelantó Biden. Pese a que la migración era uno de los temas claves de la Cumbre, no estuvieron los presidentes de los países de origen de los principales flujos migratorios hacia Estados Unidos: Guatemala, Honduras, Cuba Venezuela y  El Salvador.

 Biden ha intentado suavizar algunas de las duras políticas de inmigración heredadas de Trump. Al inició de su mandato propuso medidas que habrían concedido la ciudadanía estadounidense a millones de indocumentados. Pero la propuesta no prosperó y quedó estancada en el Congreso.

El día final de la conferencia fue firmado por algunos países un vago pacto rotulado “Declaración de Los Ángeles sobre migración”. Su propósito es articular un “nuevo enfoque” en el que todas las naciones del continente asuman su “responsabilidad”. Es un llamado genérico para acoger a personas que huyen de la violencia y la persecución, y en busca de una mayor estabilidad económica. En lo que puede considerarse una gota en el océano Estados Unidos prometió ampliar hasta 20.000 su cuota de refugiados de las américas para 2023 y 2024, en este cupo los haitianos tendrán prioridad. El resto de los países prometieron, sin precisar números,  facilitar vías legales para recibir inmigrantes.

Si esta Cumbre de las Américas ha de ser juzgada por el número de mandatarios asistentes el balance es negativo. Fue el encuentro que mostró el mayor número de ausencias. Una señal que fortalece a quienes proponen un marco de encuentro con mayor autonomía regional.

fin


 [R1]

Categories: Uncategorized

El hambre que acecha al mundo

June 4, 2022 Comments off

Junio 2022

Una ecuación amenazante que evoca a los cuatro jinetes del apocalipsis: cambio climático + pandemia + guerra = hambruna. El fantasma de una hambruna que podría afectar a cientos de millones se perfila en el horizonte. La causa está en los tres primeros factores enunciados, Hay una cuarta constante que empuja la escasez de alimentos y es el persistente crecimiento demográfico: a finales de este año la especie humana ya sumará ocho mil millones de personas con un aumento anual de 81 millones de individuos, ello pese a una marcada desaceleración de la tasa de natalidad

l as señales que advierten sobre una crisis alimentaria se multiplican. Hacia finales de 2020, el objetivo mundial de «hambre cero» para el 2030  ya aparecía cada vez más remoto. Ello porque aumenta, en los últimos años, el número de personas en situación de inseguridad alimentaria. De hecho, se estima que cada día, desde hace algunos años, en promedio mueren a consecuencia del hambre unas veinte mil personas en el conjunto del planeta.  De vez en cuando aparecen reportajes sobre el hambre en Yemen, Sudán, Somalia o Afganistán u otro país remoto.

Unos 811 millones de individuos se duermen cada noche con hambre. Los que padecen de hambre aguda, que son quienes tienen una dieta inferior a las 1.800 calorías diarias, suman  cerca de 193  millones de personas distribuidas en 53 países.

La FAO,  la agencia de Naciones Unidas para los alimentos,  señala que hay tres causas inmediatas de las crisis alimentarias en que la desnutrición golpea con mayor fuerza: los desastres naturales o ambientales, los conflictos bélicos  y las crisis económicas.

La globalización ha contribuido a la inseguridad alimentaria. Al someter a una competencia económica a los productores del mundo ha llevado a la quiebra a millones de pequeños agricultores. El caso de la India es un ejemplo reciente de la dura pugna entre las grandes empresas agroindustriales y los emprendimientos agrícolas menores. En la búsqueda de ventajas comparativas algunas naciones se han tornado más vulnerables. Al volcarse a los monocultivos más rentables, como el algodón, se han postergado cultivos de primera necesidad debilitando sus sistemas de alimentación nacionales. En cambio, pasaron a ser un eslabón de una cadena que no está orientada a nutrir a los habitantes del país. Su meta es maximizar los ingresos de las grandes corporaciones transnacionales. La concentración de capital reduce a un puñado de media docena de grandes productores y cadenas de distribución que controlan buena parte de los mercados que nutren  a la  mayoría de la población del planeta. Así, en mercados altamente monopolizados se producen frecuentes desajustes entre la oferta y la demanda.

Las previsiones son sombrías y elevan el espectro de una hambruna de proporciones mayores. António Guterres, secretario general de  la Organización de Naciones Unidas  (ONU), advirtió que el conflicto en Ucrania amenazaba con condenar a “decenas de millones” al  hambre. Por su parte, David  Malpass, presidente del Banco Mundial señaló que las alzas récord del precio de los alimentos empujaran  a cientos de millones de personas a la pobreza y bajos niveles de nutrición. El Banco Mundial estima que el precio de los alimentos podría aumentar hasta en un formidable 37 por ciento a nivel global a causa de la invasión rusa a Ucrania. Como siempre los más golpeados serán los más pobres que verán, en el mejor de los casos, restringida su capacidad de consumo a la alimentación más básica.

Mohamed Maait, ministro de Hacienda de Egipto, fue más lejos y advirtió que a nivel global “podrían morir millones” a causa de la hambruna desencadenada por la guerra ruso-ucraniana. Además, se hizo eco de las advertencias de la ONU sobre las consecuencias de la hambruna que podrán perdurar por años. 

Egipto, con más de cien millones de habitantes, es el mayor importador de trigo del mundo y cuenta con un programa de subsidios al pan que nutre a setenta millones de personas.  Ello obliga al gobierno a invertir del orden de tres mil millones de dólares anuales.  

En el año 2011 los egipcios experimentaron fuertes aumentos del precio del trigo que provocaron formidables movilizaciones sociales que tumbaron al gobierno del presidente Hosni Mubarak. Fue parte de la rebelión bautizada como como la Primavera Árabe En Túnez, a finales del 2010, comenzó una revuelta que se extendió   a una velocidad insólita, alcanzando a Marruecos, Argelia, Libia, Egipto, Siria, Jordania, Bahréin, Omán y Yemen. Pese a que las movilizaciones populares lograron cambios de gobierno en Túnez, Egipto y Libia tempranamente quedó claro que las revueltas no consiguieron cambios profundos en las estructuras políticas.  Los levantamientos tuvieron un denominador común pues fueron gatilladas, en buena medida, por lo que la FAO  llamó  el “tsunami silencioso”. El alza sostenida de los precios de los alimentos de primera necesidad azotó a la población que vive en niveles de pobreza. Más de 40 por ciento egipcios gana menos de dos dólares diarios. Para ellos entre 60 a 80 por ciento del presupuesto familiar está destinado a los alimentos. El promedio para una familia estadounidense es de apenas 12,4 por ciento

Egipto tiene una larga historia que ya es evocada en tiempos bíblicos a través d las vicisitudes de José que interpretó los sueños del Faraón El monarca soñó con siete años de “vacas flacas” una imagen que se inmortalizo como sinónimo de tiempos escasez.  Las malas cosechas trigueras están asociadas a los años de vacas flacas.

Este año El Cairo ya ha tenido que cancelar sus dos últimas licitaciones de trigo porque el precio era sobre un 60 por ciento más alto de lo previsto. El pan no subvencionado ha subido un 50 por ciento. Las autoridades estiman que el aumento del precio del trigo añadirá unos mil millones de dólares a la factura de importaciones del país en el año fiscal en curso, que termina en junio.

Guerra en “!a panera del mundo

El conflicto ruso-ucraniano ha provocado una fuerte subida de los precios del petróleo y el gas. Para capear las alzas algunos países han incrementado su producción de biocombustibles pero ello ha repercutido en los precios del maíz, azúcar y otros. Los precios de los combustibles y los de muchos productos agrícolas están muy ligados. El gas es un ingrediente importante en la producción de fertilizantes que, por su parte, provienen en grandes cantidades de Ucrania y Rusia, y cuyos precios han aumentado hasta en un 300 por ciento  

Moscú  y Kiev sumados exportan un tercio de todo el trigo comercializado en el mundo. Su destino más importante son los países más necesitados de África y Asia, que son importadores netos, con  escasa  producción local.  Ambos países aportan 12 por ciento de las calorías alimenticias del mundo. Casi 40 por ciento  de las exportaciones ucranianas de trigo y maíz  están destinadas al Medio Oriente y África.

Hoy las exportaciones de granos almacenados en silos ucranianos están casi paralizadas pues es imprescindible remover las minas. Según Dmiri Peskov, vocero de la presidencia rusa, las minas navales instaladas por Kiev impiden el zarpe de los buques cerealeros.  En su opinión  el problema  radica en “el hecho es que los puertos ucranianos han sido fuertemente minados y la navegación es sumamente riesgosa”,

Aunque la escasez de trig aún no golpea de lleno a los mercados internacionales, la amenaza de lo que se avecina ya ha multiplicado los precios.   Otros productos agrícolas, como el maíz y el aceite de girasol, que África compra en grandes cantidades a Ucrania y Rusia podrían seguir la misma suerte alcista. Las dificultades de abastecimiento debido a la guerra afectarán duramente la dieta alimenticia de millones de africanos pobres. Circula el decir que rima en inglés “When people are hungry, they get angry”.  Ello remite explícitamente a los vaivenes en el precio y suministro del trigo: la revolución del pan. “Guatita llena corazón contento” dice el refrán. A la inversa: estómago vacío, pueblo descontento. 

América Latina

El hambre en América Latina y el Caribe viene en aumento desde el 2000, La región mostró un aumento del 30 por ciento en el número de personas que padecieron hambre entre 2019 y 2020, según un informe de la ONU. En 2021, y en el contexto de la pandemia de COVID-19, el número de personas que viven con hambre aumentó en 13,8 millones, alcanzando un total de 59,7 millones de personas. Cifras que revelan que la región enfrenta una situación seria en términos de su seguridad alimentaria. Diversos analistas señalan que la producción alimenticia latinoamericana alcanzaría para alimentar a toda su población. Sin embargo, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que la región atravesará una de las crisis más agudas de su historia en materia de inseguridad alimentaria. El PMA calcula que, a causa   de la guerra en Europa, unos 13,3 millones de personas podrían verse afectados.

Según la Oficina Regional de la FAO para la región con el  “conflicto está aumentando el precio de insumos claves para la producción de alimentos, como los combustibles y fertilizantes, el precio de estos últimos ha aumentado en  un 300 por ciento. Algo que golpea fuerte a Brasil y Argentina que, dependen fuertemente de fertilizantes baratos provenientes de Rusia y Bielorrusia.

En Brasil, el expresidente Luis Inácio Lula da Siva (2003-2010), que ahora postula por un nuevo mandato en las elecciones de octubre, lanzó el   exitoso Programa de Adquisición de Alimentos (PAA) para fomentar la producción agrícola ecológica a nivel local. El PAA demostró que es plenamente posible autoabastecerse y así erradicar el hambre.  No obstante, el actual gobierno de Jair  Bolsonaro ha combatido frontalmente el PAA   revirtiendo los logros alcanzados para garantizar  sistemas alimentarios locales sostenibles, resilientes e inclusivos.

América Latina es una de las regiones mas desiguales del mundo y ello se proyecta en el campo nutricional. La inseguridad alimentaria afecta al 41 por ciento de la población o lo que es lo mismo cuatro de cada diez personas en la región ––267 millones–– experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave en 2020, 60 millones más que en 2019, un aumento de nueve puntos porcentuales, el incremento más pronunciado en relación con las demás regiones del mundo.

Peor aún, en la región la prevalencia de la inseguridad alimentaria grave (personas que se han quedado sin alimentos o han pasado un día o más sin comer) alcanzó el 14 por ciento en 2020, un total de 92,8 millones de personas, un enorme aumento en comparación a 2014, cuando afectaba a 47,6 millones de personas. Además, existe disparidad de género. La inseguridad alimentaria no afectó por igual a hombres y mujeres: en 2020, el 41,8 por ciento de las mujeres de la región experimentaron inseguridad alimentaria moderada o grave, en comparación con el 32,2 por ciento de los hombres. Esta disparidad ha ido en aumento en los últimos 6 años y aumentó drásticamente, del 6,4 por ciento en 2019 al 9,6 por ciento en 2020.

En las sociedades desarrolladas el hambre es algo remoto aunque afecta a vastos bolsones. Pero en situaciones de desastres el temido fenómeno puede emerger en pocos días. En situaciones críticas es asombrosa la rapidez con que desaparece la comida, el agua potable y el combustible. La normalidad, que parece inamovible, se evapora en cuestión de horas y deja al descubierto cuan superficial puede ser el barniz del bienestar y el comportamiento civilizado. El hambre cambia las reglas del juego. Allí donde faltan los alimentos, tarde o temprano, estallarán desórdenes.  Con razón los gobiernos temen a los pueblos hambrientos.

Uno de los hitos trascendentales del desarrollo político occidental fue estimulado por una hambruna. La Revolución Francesa, en 1789, fue precedida por desastrosas cosechas que derivaron en una masiva hambruna. A María Antonieta, esposa de Luis XVI, se le atribuye haber dicho a sus súbditos: «No tienen pan, que coman torta». Una sentencia que ha perdurado en el tiempo como símbolo de la insensibilidad monárquica a los sufrimientos del pueblo.

A las luz de experiencias de hambrunas pretéritas y de las proyecciones que hablan que mas mil millones de personas que sufrirán privaciones. Cabe preguntarse sobre las explosiones sociales que aguardan al mundo.

Fin.

Categories: Uncategorized

La tentación del soberanismo

May 3, 2022 Comments off

La caridad comienza por casa. Es una reflexión clásica en tiempos de crisis. Desde hace mucho el mundo enfrenta, en forma incremental, el reto del calentamiento global con sus vastas repercusiones.  Hace un par de años irrumpió el Covid-19 alcanzando al conjunto del planeta. Ahora se suma la guerra localizada entre Rusia y Ucrania, un conflicto con consecuencias imprevisibles, Pero, desde ya, dada la condición de grandes productores trigueros de ambos países, se anticipan hambrunas en ciertas regiones, en particular en el Medio Oriente.

En un mundo en proceso de globalización una respuesta para proteger los intereses nacionales, o la “casa”, es el denominado soberanismo.   Es decir, hacer prevalecer las políticas que favorecen a un país por encima de las normas establecidas a nivel internacional. Es un enfoque tentador para los políticos de las grandes potencias y países con economías autárquicas. En el largo plazo, sin embargo, conspira contra una gobernabilidad internacional. Si cada capital antepone sus intereses nacionales será inalcanzable una gobernanza mundial razonable. Ella es una condición necesaria para enfrentar con eficacia los tres desafíos enunciados al inicio de este artículo.

Ante el mayor reto colectivo actual para la humanidad, que es el calentamiento globa, la respuesta del conjunto de los países se expresa a través de las Conferencia de las Partes, más conocidas como las  COP convocadas por la Organización de  Naciones Unidas (ONU). A estas alturas muy pocos discuten el impacto devastador del aumento de las temperaturas y sus consecuencias. Pese a ello, año tras año. en un triste ritual, una gran cantidad de países busca eludir una responsabilidad colectiva para la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero y limitar la deforestación, entre otros factores que alteran la vida planetaria.  

Desde la fundación de la ONU, tras la Segunda Guerra Mundial, primó entre las naciones occidentales hegemónicas la Teoría de la Modernización que, en pocas palabras, estipula que a medida que los países alcanzaban un mayor desarrollo se asimilarían, más y más, al patrón económico y social de las potencias capitalistas. Esta visión se vio reforzada por el vertiginoso proceso de globalización que arrancó con fuerza a finales del siglo pasado.  Algunos estimaron que se vivía un proceso de convergencia. Los enormes flujos comerciales, financieros y las transferencias tecnológicas con el reposicionamiento de decenas de millares de empresas. Desde los centros hegemónicos, a países periféricos, con China a la cabeza. A tal punto primaba la confianza que el cambio era estructural y permanente que algunos autores como el estadounidense Thomas Friedman llegaron a vaticinar que “La tierra es plana”.  La planicie no aludía a la realidad geográfica sino a que, desde cualquier punto, fuese desde el hemisferio Norte o Sur, o del Este u Oeste, era posible integrarse a la competencia económica internacional en relativa igualdad de condiciones.  

La desigualdad mata

En los hechos en vez de emparejarse la cancha crece el abismo entre los que tienen y los que no.  Más allá de ejemplos puntuales de éxitos refulgentes de algunos unicornios la sobria realidad de las grandes mayorías era otra: una acelerada y masiva concentración de la riqueza en pocas manos En su informe  Oxfam International, titulado “La desigualdad  mata” señala que los 10 individuos más ricos del mundo  “más que duplicaron  su riqueza colectiva  ( de 700 mil millones de dólares a 1.500 mil millones de dólares)  desde el inicio de la pandemia del Covid-19 En tanto que el 99 por ciento de la humanidad vio caer sus ingresos, más de 160 millones de personas se sumergieron bajo la línea de la pobreza…. La desigualdad global contribuyó a la muerte de veintiún mil personas diarias. A razón de una persona cada cuatro segundo”.

En las últimas décadas variadas políticas económicas globales han agudizado la desigualdad en casi el conjunto de los países. Los beneficiarios son un puñado grandes empresarios acompañados por núcleos de profesionales altamente calificados. Merced a sus fortunas    han conquistado posiciones claves para proyectar, desde universidades, la prensa y, por cierto, desde estructuras de poder político, una ideología y valores que justifican sus beneficios. Frente a una elite de super privilegiados han surgido numerosos movimientos contestarios como Ocupa Wall Street en Estados Unidos o los “chalecos amarillos” en Francia o los Indignados en España que protestaban contra el desempleo masivo y la corrupción. Estas movilizaciones, aunque lograron cierto impacto fueron de corta vida. 

Frene a las abundantes tormentas sociales los grandes centros de poder económico estimaron que estaban ante estallidos episódicos. Pero, a la larga, el grueso de los países se ordenaría tras el modelo de democracias occidentales y sus economías de libre mercado. Semejante pronóstico descansa sobre la creencia que la modernización de los países conlleva bienestar, orienta las aspiraciones de las personas hacia el consumo y el ocio. En cuanto a las sociedades teocráticas una mejor calidad de vida terminaría por abrir paso a una creciente secularización. Una mayor capacidad de consumo garantizaría una vida más digna y cómoda que llevaría al rechazo de ideologías preñadas de fanatismo 

Le desigualdad con su creciente masa de postergados e insatisfechos es el caldo de cultivo de poderosos movimientos contestarios de los modelos globalizadores. En Estados Unidos el presidente Donald Trump encapsuló el sentimiento antiglobalizador en la consigna “America first”. En India  Nerendra Modi lanzó  la campaña “Made in India”. En Brasil Jair Bolsonaro proclamó el lema “Brasil por encima de todo” con claras reminiscencias del Tercer Reich con su  “Deutschland über alles”. En tanto que en Gran Bretaña Boris Johnson venció en las elecciones con la promesa del Brexit: ”Let`s Take Back Control” (recuperemos el control). En Turquía   Recep Tayyip Erdogan proclamó una “Nueva Turquía”. Así, en realidades muy dispares, emergió una propuesta con gran convocatoria popular que tenía un rasgo común: el soberanismo.  

El discurso globalizante que prometía equiparar las regiones del mundo, emparejando la cancha, se cumplió en forma parcial Los mayores beneficiarios fueron China y los “tigres asiáticos”  (Corea del Sur, Taiwán, Singapur y Hong Kong (éste último fue durante décadas una salida clave para el comercio chino). Sin embargo, para el grueso de las naciones siguió vigente el esquema de naciones globalizadoras, que se llevan la parte del león, frente a naciones globalizadas que aportan materias primas y mano de obra a bajo costo.

Es importante tener presente que no solo de comercio e industria viven los humanos. La cultura, los valores, las creencias religiosas y las ideologías tienen dinámicas que no reflejan en forma directa a las variantes del llamado poder duro. Los temas identitarios han cobrado una fuerza creciente. La condición gregaria de los humanos busca la identificación colectiva.  Pero, a la par requiere establecer los rasgos particulares de agrupaciones menores.  La identidad individual existe en contraste con el colectivo. De este delicado balance surge un poderoso sentimiento de pertenencia colectiva que contribuye a enfrentar las incertidumbres del cambio social. Así el soberanismo, que subraya las fronteras y las particularidades nacionales, aporta una sensación de seguridad y de propósito colectivo. La existencia de amenazas, reales o imaginarias, contribuye a cementar la unidad de las sociedades. Las derivas autoritarias son justificadas para enfrentar las disidencias o elementos ajenos ( inmigrantes, determinadas  corrientes políticas,  los musulmanes u otras minorías religiosas). Trump justificó la construcción de un oneroso muro para contener la migración desde el sur de Rio Grande. En Francia sectores de la extrema derecha hablan del “gran reemplazo” aludiendo a la amenaza del “islamo- izquierdismo”  (el judeo-comunismo en tiempos de Hitler). El discurso identitario xenófobo tiende a una narrativa que ensalza el mito de la nacionalidad, su pureza, y valores superiores versus lo extraño, contaminado y elementos corruptores de las virtudes originales.

El desacople

Los promotores de la globalización postularon que el sistema democrático liberal occidental era una condición tan importante como la libre competencia para lograr el mayor éxito. De hecho proclamaron que la libertad económica era precursora, y condición necesaria para procesos de liberalización política.

En los hechos, el progreso económico en China y en India, entre otros estados, no han asegurado   mayores libertades a sus habitantes. La gente vive en países y no en empresas transnacionales. Su lealtad es con la nación y no con grandes corporaciones. Aunque a finales del siglo pasado las mega compañías parecían avasallar a los estados más débiles, Aunque estados y corporaciones transnacionales tienen dinámicas distintas en la mayoría de los casos sus intereses suelen coincidir. Fue Trump quien, en definitiva, inició una campaña para subordinar las grandes corporaciones exigiéndoles el fin de las relocalizaciones e instándolas a volver a Estados Unidos, con la consiguiente generación de empleos locales, A algunos de sus competidores les aplicó aranceles y a otros, como a la telefónica china Huawei, le negó el acceso a contratos estadounidenses e hizo lo que estuvo a su alcance para marginarlos de otros mercados. El gobierno de Joe Biden ha continuado con la política de “Buy American” de su predecesor.  

Hay quienes ya hablan de una nueva Guerra Fría. Está a la vista que hay un enfriamiento palpable en las relaciones entre los grandes bloques internacionales. La Unión Estropea es empujada a cerrar filas tras Estados Unidos. Rusia, agobiada por sanciones económicas, se vuelca hacia China para conseguir los insumos y mercados que Occidente le niega.

Washington, y sus aliados, optan por un lente ideológico para describir la guerra entre Rusia y Ucrania como un enfrentamiento entre dos polos. En las palabras de Biden; “Entre democracia y autocracia las democracias están a la altura del momento, y el mundo  escoge con claridad el bando de la paz y la seguridad”.

Desde la vereda de Moscú y Beijing, entre otros, lo que está en juego es el rechazo a un mundo hegemonizado por Occidente. Una salida al conflicto, más allá de lo que ocurra en los campos de batallas ucranianos, es la consolidación de un mundo bipolar con zonas de influencia relativamente exclusivas. En todo caso, más allá de las opciones políticas, la globalización y el comercio internacional mantendrán cierta   dinámica dictada por las necesidades de los diversos países aunque, con toda probabilidad, con una vitalidad disminuida.  Ello implica que los grandes poderes buscarán asentar su presencia sobre sus respectivas áreas de influencia.

En lo que toca a América Latina ello tiene consecuencias previsibles. Como parte del Hemisferio Occidental la región   es reivindica como su zona de influencia relativamente exclusiva por Estados Unidos. Ello expresado históricamente a través de la doctrina Monroe, acuñada  a través de la sentencia “América para los americanos” que data de 1823.  En su tiempo fue una advertencia a las potencias coloniales europeas.  Washington avisaba que consideraría como una agresión cualquier interferencia en lo que definió como su patio trasero. La doctrina fue evocada durante el gobierno de Trump

Son tiempos inciertos. Cómo se estructurará el mundo dependerá en alguna medida de la resolución del conflicto ruso-ucraniano y los diversos alineamientos tras uno u otro bando. La globalización, seguirá su camino, aunque sus pasos serán más cautos. Las interferencias provenientes de las posturas soberanistas son proporcionales al debilitamiento de los centros de poder hegemónicos. Es una tensión que cruzará los diversos proyectos políticos que compiten en la arena internacional .

Categories: Uncategorized

Una guerra que cambia el mundo.

March 28, 2022 Comments off

Raúl Sohr, Abril, 2022

La invasión rusa a Ucrania dejará huellas profundas. No solo sus principales protagonistas sufrirán las consecuencias del conflicto.  Para algunos ya se perfila una nueva Guerra Fría, con lo cual aluden a una división del mundo en la que cada país deberá alinearse con algún campo. Ya sea con el mundo occidental o con la esfera ruso-china. Es una línea divisoria que se proyecta desde las alianzas militares, con sus respectivas ventas de armamentos, a los bloques diplomáticos, a la adopción de nuevas tecnologías, como por ejemplo la G5 en el ámbito de las comunicaciones, hasta las relaciones comerciales. Esta disyuntiva estaba presente antes de la guerra entre Moscú y Kiev. Ahora, sin embargo, será más explícita y profunda. Una de las señales más drásticas del quiebre es la decisión de la Unión Europea y Estados Unidos de prescindir, de manera permanente, del petróleo y el gas ruso.

Estados Unidos adoptó tempranamente la decisión de no intervenir con tropas en caso que Rusia atacase Ucrania. A fin de cuentas, aún no cicatrizan las heridas de la caótica retirada de las tropas norteamericanas desde Afganistán.  Las encuestas, al inicio de la “operación militar especial” rusa, señalaban que más del 60 por ciento de los estadounidenses consultados eran contrarios al envío de efectivos a Ucrania.  El presidente Joe Biden advirtió, con razón, sobre el riesgo de iniciar una conflagración mundial. Una postura adoptada por el conjunto de los países miembros de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En cambio, Occidente amenazó con imponer “la madre de todas las sanciones”. Una política aplicada en forma incremental hasta convertir a Rusia en el país afectado por las más severas restricciones económicas a causa de su incursión militar.

Karl von Clausewitz, el decimonónico estratega militar alemán, legó la reflexión que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”. Hoy cabría parafrasear que “las sanciones son la continuación de la guerra por otros medios”. Ello porque la aversión pública a las guerras obliga a muchos gobiernos a buscar vías alternativas para disuadir a sus adversarios o enemigos.  El boicot económico y las sanciones se han convertido en un arma predilecta en el arsenal estadounidense. Desde el comienzo de este siglo Washington ha decuplicado la aplicación de restricciones económicas punitivas. En apenas dos décadas los países, instituciones, empresas e individuos sometidos a sanciones superan los diez mil. Claro que como en toda forma de conflicto las partes desarrollan nuevas medidas y contramedidas. Rusia, que ya estaba sujeta a restricciones, ha buscado burlarlas delegando operaciones financieras e industriales a través de los llamados oligarcas que, en muchos casos, no son que más que palos blancos del Kremlin. En el conflicto actual tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos los oligarcas han visto embargados numerosos yates, mansiones y otros bienes.

El blanco principal del bloqueo económico occidental, en todo caso, es la industria de los hidrocarburos que, en 2019, antes de la pandemia del Covid 19, aportó 188 mil millones de dólares a la economía rusa, monto que representó 56 por ciento del valor de las exportaciones del país. El impacto de esta política de largo plazo es un golpe al plexo para la economía rusa. No en vano el presidente Vladimir Putin la calificó como una “guerra económica” Para calibrar la gravitación del boicot propuesto baste con señalar que ha representado 39 por ciento de los ingresos estatales.  44 por ciento del total proveniente de las ventas de crudo y el 12 por ciento restante del gas.

Tras la denominada “Revolución Naranja” en Ucrania, en 2004, que depuso al régimen filo ruso, los estrategas del Kremlin buscaron eludir el territorio ucraniano para sus exportaciones oleo-gasíferas. Por ello se inició la construcción del gasoducto Nord Stream 2 que cruza el Mar Báltico desde Rusia hasta Alemania, que fue terminado a fines del año pasado, pero aún no ha recibido la aprobación operativa de las autoridades en Berlín. Algo que ahora parece muy distante si se atiende las declaraciones de  Olaf Scholtz, el canciller alemán. La preocupación germana es mayúscula ya que un tercio del consumo energético alemán deriva del petróleo y la tercera parte proviene de Rusia. En su afán por encontrar un abastecedor de reemplazo Alemania viene de firmar un importante contrato con Catar para la compra de gas.  

En lo que toca a Ucrania perderá, cualquiera sea el desenlace de la guerra, alrededor de dos mil millones de dólares anuales devengados del cobro por el tránsito del gas que era despachado a través de su territorio desde Rusia.

La huella de los hidrocarburos.

La preocupación por el futuro energético europeo es aguda. Rusia es un país altamente autárquico en muchos campos y en las circunstancias actuales tiene el beneficio de una industria bélica autónoma.  Pero Moscú enfrenta una probabilidad muy real de perder su gallina de los huevos de oro.  Sin los ingresos de los hidrocarburos el Kremlin tendrá severas dificultades para financiar su onerosa maquinaria bélica. En el mediano plazo se verá confrontado a la clásica disyuntiva entre cañones o mantequilla. O si se prefiere entre el bienestar de su pueblo, que suele estar acompañado por su respaldo, o la fortaleza militar de cara a sus enemigos. En Moscú debe estar fresca la memoria del desastroso impacto que tuvo la carrera armamentista con Estados Unidos, que en definitiva desangró la economía soviética.

Con la yugular energética rusa en la mira el gobierno de Biden multiplica sus esfuerzos por diversificar las fuentes de hidrocarburos. Ello para sus aliados y países que se verán perjudicados por la salida Rusia del mercado abastecedor. El primer país presionado para que aumente sus ventas es Arabia Saudita que ya accedió a incrementar su producción. Incluso Venezuela mereció la visita de una delegación de alto nivel a Caracas para indagar su disponibilidad al igual que el sancionado Irán. Entretanto, Washington ha puesto en el mercado parte de sus considerables reservas de crudo

Algunos expertos en el campo energético especulan con la posibilidad de un viraje ruso hacia China ante el cierre de los mercados occidentales. Pero en terreno existen restricciones técnicas. Construir una nueva infraestructura de oleo y gasoductos orientada al Este tomará al menos una década. En la actualidad está en operaciones un oleoducto para las exportaciones a China, pero es pequeño y está distante de los yacimientos que abastecían a Europa.  En Moscú, pese al acercamiento entre ambos gigantes asiáticos, existe una reticencia a entrar en una relación de dependencia ante un Beijing que no cesa de acrecentar su poderío. En lo que toca al Partido Comunista chino tiene un derrotero central:  asegurar el desarrollo económico y la estabilidad del país, esa es su meta inamovible. Ninguna alianza o afinidad política internacional llevará a Beijing a desviarse de ese objetivo.

Materia de otro artículo es el efecto que tendrá la guerra sobre las políticas ambientales. La Unión Europea busca reducir sus emisiones de CO2 en al menos 55 por ciento para el 2030 y ser carbono neutral para el 2050. Está por verse como quedará la matriz energética mundial una vez que concluya la guerra.