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Posts Tagged ‘Colombia’

El limbo colombiano

October 10, 2016 Comments off

La paradoja colombiana es que todos, sin excepción, se declaran partidarios de la paz. Una facción de los colombianos estimó, sin embargo, que los términos del Acuerdo de paz,  labrado entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) a lo largo de cuatro años,  ofrecía demasiados beneficios a los guerrilleros. El tema fue sometido a la ciudadanía y solo 38 por ciento del universo electoral asistió a las urnas. Los partidarios del No, contrarios al acuerdo, vencieron por un estrecho margen de  55.737 votos de casi 13 millones de sufragios depositados.  En definitiva el  19 por ciento del electorado, que representa a los sectores más conservadores, echó por tierra una paz que aparecía al alcance de la mano.

El problema con los plebiscitos es que a menudo los votantes no responden a la pregunta que se les formula.  Dada la impopularidad del Presidente  Juan Manuel Santos sus detractores buscaron convertir el plebiscito en lo que algunos llamaron un  ‘plebisantos’.  En Colombia los partidarios del No, encabezados por el ex Presidente Álvaro Uribe,  movilizaron con éxito a terratenientes opuestos a una reforma agraria y sumaron a los poderosos movimientos religiosos de derecha, tanto católicos como evangélicos. En su narrativa Uribe postuló que el Acuerdo traería “más impuestos,  expropiaciones de tierras, gasto público ineficiente, policía política al estilo castrista, un  deterioro de la economía y el agravamiento  de la crisis social, lo cual le permitiría la toma del poder para implantar definitivamente el fracasado Socialismo Siglo XXI, al estilo de la hermana Venezuela. Las Farc lo confiesan sin reservas”.

Así la consulta versó tanto sobre el futuro político de la sociedad colombiana como sobre el Acuerdo con las Farc. Frente a los insurgentes Uribe y una facción significativa de las fuerzas armadas son partidarios de infligirles  una derrota militar  definitiva. El punto  más debatido del acuerdo de paz es lo que se ha llamado la justicia transicional. En concreto los líderes guerrilleros, luego de admitir sus crímenes, cumplirían penas no superiores a ocho años en granjas abiertas. Uribe y sus partidarios lo consideran inaceptable. Pero cabe preguntarse si los jefes guerrilleros aceptarán un acuerdo que los condene a 30 años de prisión. A fin de cuenta disponen de una tropa aguerrida de seis mil efectivos. La Farc no puede derrotar a las fuerzas armadas nacionales. Pero si puede causarles daño y desangrar la economía nacional. Su mera existencia es un desincentivo a las inversiones en vastas zonas del país.

Durante décadas, de una forma u otra, la política colombiana ha girado en cómo concluir la guerra. Se han realizado una serie de negociaciones fallidas. A comienzos de los 80 la Farc creó un partido político, llamado la Unión Patriótica, que no prosperó pues más de dos mil de sus militantes  fueron asesinados.

El premio Nobel de la Paz otorgado al  Presidente Santos es un aliciente a los partidarios de concluir la guerra. Es llamativo, sin embargo,  el quiebre del acostumbrado principio de galardonar a las partes firmantes. En el caso de sudafricano Mandela y de Klerk, por parte del régimen del apartheid, compartieron el  prestigioso reconocimiento. Para bailar tango se necesitan dos, dice el refrán. Sobre la base de esta tradición las Farc también eran merecedoras del premio. A fin de cuentas sin ellas no habría un  Acuerdo de Paz. En todo caso hoy lo único cierto sobre el futuro del conflicto en Colombia es la incertidumbre

Termina la guerra más larga de Latinoamérica

August 25, 2016 Comments off

Ya se ha dicho que es más fácil iniciar una guerra que terminarla. El acierto es ratificado tras más de medio siglo de lucha entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Estado. El Presidente Juan Manuel Santos no exageró  al sentenciar que: “Hoy comienza el fin del sufrimiento”. El mandatario abundó que se tenía “un acuerdo final, completo, definitivo, para poner fin al conflicto armado con las FARC”.

El 24 de agosto quedará en los anales históricos como el día en que concluyeron formalmente las hostilidades entre ambos bandos. Por Bogotá pasaron siete gobiernos. Algunos intentaron y fracasaron en sus intentos por desmovilizar a una guerrilla que fue una protagonista central de la vida política del país. La lucha fratricida dejó 220 mil muertos a lo largo de 52 años.

Tras cuatro laboriosos años de negociaciones en La Habana se concluyó que las FARC entregarán sus armas a Naciones Unidas en un plazo de seis meses. Uno de los temas más complejos es el de la llamada Justicia Especial para la Paz. Los que sean sancionados sufrirán restricciones a su libertad. Las condenas serán servidas en campos de detención especiales. Este punto de los acuerdos es el que suscita mayor rechazo. El ex Presidente Álvaro Uribe encabeza a los partidarios de rechazar el acuerdo.   En un plano más favorable a las FARC el gobierno asumió el compromiso de realizar inversiones sustantivas en regiones rurales. El objetivo es superar la pobreza y la violencia que ha sufrido el campesinado y asegurar que los cinco millones de  desplazados puedan volver a sus hogares.

Una vez que los guerrilleros hayan abandonado sus uniformes y constituyan un partido político tendrán asegurada una representación parlamentaria, por dos períodos,  a través de cinco senadores y cinco representantes a la Cámara. La lucha política y parlamentaria es un escenario muy diferente al que están acostumbrados los guerreros de selvas y remotas montañas. El mayor reto será preservar su unidad de propósitos y eludir los atentados contra sus vidas. Esto porque en esfuerzos de integración anteriores los guerrilleros desmovilizados fueron diezmados. En esta oportunidad han pedido la protección activa de su gran enemigo: las fuerzas armadas. El camino no está recorrido hasta que se da el último paso. Pese a los formidables avances logrados todavía se vislumbran nubarrones. Está pendiente una gran conferencia de las FARC que debe ratificar el acuerdo. Otra interrogante es cuál será el resultado del plebiscito que consultará a la ciudadanía si están a favor o en contra del acuerdo.

Entre el Sí y el No.

Los colombianos tendrán, como corresponde, la última palabra sobre el acuerdo de paz. La papeleta del plebiscito, que se realizará el 2 de octubre, tendrá dos opciones. Sí para la aceptación del acuerdo suscrito por la FARC y el gobierno. Un No indicará el rechazo. La última encuesta realizada para el periódico El Tiempo y La W Radio es estrecho: 32,1 por ciento de los encuestados está a favor del Sí contra 29,9 que prefiere el No, con un alto porcentaje de abstenciones.

 

 

Colombia: adiós a las armas

June 23, 2016 Comments off

Es más fácil iniciar una guerra que terminarla. Especialmente en Colombia donde el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han librado una lucha fratricida por más de medio siglo. Décadas de violencia que dejan 220.000 muertes, de las cuales 80 por ciento corresponden a civiles. Ahora, en un acto en La Habana, las partes beligerantes han anunciado “el cese bilateral  y definitivo del conflicto armado”. Si se cumple lo pactado marcaría el fin de una insurgencia que parecía eternizarse.

Es la culminación de largo proceso negociador en que se ha acordado la devolución de tierras a los campesinos desplazados por la lucha. El país llevará adelante una reforma agraria que ha sido una de las reivindicaciones centrales de los insurgentes. Han acordado enfrentar el narcotráfico y reemplazar los cultivos de drogas. Asimismo han esbozado planes para la reincorporación de los guerrilleros a la vida política. Finalmente, uno de los puntos  más delicados,  en toda guerra,  es el de la justicia y la entrega de armas por parte de los irregulares. Este es el momento de mayor peligro y vulnerabilidad para quienes buscan dejar el monte y reinsertarse en la sociedad. La historia de las guerrillas latinoamericanas está jalonada de transiciones frustradas. Desde Emiliano Zapata pasando por Augusto Cesar Sandino a las propias FARC. Una vez desarmados los insurgentes son asesinados por agentes del Estado o paramilitares. De allí que serán claves las garantías de seguridad para los excombatientes.

A la firma del cese del fuego definitivo se le ha querido dar la mayor solemnidad. De allí la presencia de presidentes y representantes de Estados Unidos y la Unión Europea. El viaje de la Presidenta Michelle Bachelet es un reconocimiento al positivo papel de Chile durante las negociaciones, a través del embajador Luis Maira y el ex subsecretario de aviación Raúl Vergara.

En todo caso los protocolos deben ratificarlos los colombianos en un plebiscito previsto para el segundo semestre. El Presidente Juan Manuel Santos enfrenta la oposición del ex Presidente Álvaro Uribe que llama a la “resistencia civil” contra una amnistía a los ex guerrilleros y su aceptación en la política nacional. En las filas uribistas denuncian que el proceso de paz abre las puertas al “castro-chavismo”. Santos, por su parte, afirmó que si no se ratifican los acuerdos  “regresaría la guerra y podría llegar a las ciudades”. El Presidente busca evitar el calificativo de la “paz de Santos” con la que el uribismo pretende politizar la campaña plebiscitaria.

Qué piensan los colombianos.

Según las encuestas la intención de voto en un eventual plebiscito muestra que la aprobación es mayoritaria. La encuestadora Opinómetro señala un 57,2 por ciento a favor y  33,2 en contra. De acuerdo con Gallup, 66 por el sí versus 24 por él no. Pero, claro, mucho dependerá de lo que ocurra en los meses venideros pues no faltan los interesados en descarrilar el proceso.

Las tropas fantasmas

December 4, 2014 Comments off

Un negocio muy rentable: cobrar sueldos y mantención por tropas inexistentes.  Haider al-Abadi , el Primer Ministro iraquí,  viene de denunciar ante el parlamento que en su país hay al menos 50.000  soldados inexistentes, por los que otros perciben sus ingresos. La paga  promedio del soldado iraquí es de 600 dólares. De manera que el monto del fraude es del orden de los 350 millones de dólares. Bueno, si esa es la cifra real  de los muertos, desertores y quienes se han ido a casa pero que permanecen en las nominas de pago. El diputado Hamid al-Mutlaq, miembro de la comisión de Seguridad y Defensa, cree que, en realidad,  la cifra podría alcanzar al triple. Vale decir 150.000  uniformados fantasmas.  Si este fuera el caso explicaría la facilidad con que los yihadistas del ISIS han ocupado un tercio del país en cuestión de pocos meses. A fin de cuentas en el papel el ejército iraquí dispone de 270.000 efectivos. Ahora, claro, nadie osaría decir cuál es la cifra exacta en estos días.  Pero cualquiera sea el monto del fraude ha quedado al descubierto la magnitud de la corrupción militar iraquí. Es una gran trenza que involucra desde generales a cabos.

En Irak el escándalo ha quedado al descubierto por la reciente debacle militar sufrida ante los fundamentalistas islámicos. En América Latina también se han detectado soldados fantasmas. Ocurrió en la guerra entre El Salvador y Honduras en 1969. Fue el primer conflicto bélico  en el hemisferio desde la Segunda Guerra Mundial. El choque entre ambas naciones centroamericanas es  recordado como la “guerra del fútbol”,  pues las fricciones entre ambos países aumentaron durante los partidos para clasificar al mundial de 1970. El hecho es que tropas salvadoreñas atacaron a Honduras en varios frentes. En uno de los enfrentamientos quedó al descubierto que la guarnición hondureña de Santa Rosa de Copán, que en teoría disponía de un millar de efectivos, en realidad apenas contaba con 463. La dotación restante no pasaba de ser una ficción administrativa que permitía a los comandantes y algunos de sus oficiales cobrar un presupuesto por mil sueldos y bocas.

Las guerras desnudan los fraudes realizados en los cuárteles y que son difíciles de detectar en tiempos de paz. Proverbiales son los estallidos de arsenales. Es cierto que contienen elementos altamente explosivos pero en muchos casos se ha constatado que son deliberados. El propósito ese blanquear ventas en el mercado negro o bien ocultar compras  de armas inferiores a las declaradas.

Mucho peor, en todo caso, es lo ocurrido con los llamados “falsos positivos” en Colombia  donde militares cobraban por  matar a inocentes para ganar premios. Es lo que ha pasado en Colombia en la guerra contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Un positivo, en la jerga castrense,  es dar muerte a un insurgente.  Pero si es un civil cualquiera se configura un falso positivo. Mandos castrenses  colombianos   estimularon crímenes de inocentes para hacerlos pasar por positivos. A cambio los asesinos uniformados recibían semanas de vacaciones y remuneraciones del orden de los dos mil dólares. La  Procuraduría  ha investigado  por presuntas ejecuciones extrajudiciales a 2.742 miembros del Ejército.

Colombia; Santos en la corte

June 24, 2014 Comments off

Chile y Perú a la espera del fallo de La Haya.

January 18, 2014 Comments off

¿Hay algo que el ex Presidente peruano Alan García sabe y le permite llamar a embanderar Lima? La sospecha, como es natural, es que se filtró información sobre el inminente fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya. Frente a esta especulación la línea oficial de los gobiernos de Santiago y Lima es que nada se sabe, ni se sabrá, hasta el lunes de 27 a las 11 AM. Entonces el máximo tribunal intencional, ante el cual no hay apelación, dictaminará que territorios marinos quedarán en manos de Chile o Perú.
Conforme se acerca el día y la hora crece la tensión y, cómo no, aumentan los rumores. Si de precedentes se trata el más cercano es la disputa dirimida por la CIJ entre Colombia y Nicaragua. En dicho caso el secreto fue total. A tal punto que Bogotá recibió el fallo como un balde de agua fría y el gobierno del Presidente Juan Manuel Santos fue tomado por sorpresa. El veredicto le significó una caída en picada de su popularidad perdiendo decenas de puntos en las encuestas. Esta experiencia habría llevado, según lo señala un alto diplomático de la Academia Andrés Bello de la cancillería chilena, a la CIJ a considerar la conveniencia de emitir algunas señales anticipadas. Así habrían trascendido algunas líneas gruesas del fallo aunque sin precisar los detalles. Sobre esta información descansaría el triunfalismo de García. Para un político con ambiciones de volver a la presidencia, y que llevó a Chile ante La Haya, sería un error costosísimo elevar las expectativas para concluir en un fallo negativo.
En el caso de Chile la narrativa del gobierno llama a la prudencia. Más aún se resta importancia y relativiza la importancia de los territorios marítimos en disputa. No se puede escapar a la conclusión de que el gobierno del Presidente Sebastían Piñera prepara al país para un resultado ingrato. Ello explica que la cancillería ni siquiera hable de pesca sino que apenas de la anchoveta destinada a la harina y aceite de pescado. Es revelador que el canciller Alfredo Moreno enseñe transparencias y entre a detallar donde se sitúan los mejores sitios de pesca. Ellos están cerca de la costa, el 84 por ciento de las capturas se obtienen en las primeras 20 millas. A esa distancia la profundidad del Océano aumenta en forma drástica y en consecuencia disminuye la pesca. Estas explicaciones tienen sentido si se piensa que Chile perderá una parte de lo que hasta ha constituido su Zona Económica Exclusiva. Y ello implica que la frontera ya no será, como ahora, determinada por una línea recta como un paralelo sino que será, como lo postula Lima, una línea bisectriz que se interna desde las costas peruanas hacia el sur. Lo que al parecer no está claro es desde donde partiría dicha línea. Ello podría ser desde el Hito 1, desde el punto 266, como lo reclama Perú, o desde mar afuera a 12 millas o más aún. En definitiva la CIJ es soberana y podrá fallar ajustada a la interpretación del derecho que a sus jueces le parezca pertinente.

La Corte Internacional de Justicia y el poder militar

November 29, 2012 Comments off

El fallo sobre el litigio limítrofe colombiano-nicaragüense, dictado por la Corte Internacional de Justicia (CIJ), de La Haya, reverbera al sur del hemisferio. Bogotá sufrió un inesperado un golpe al perder una porción de mar que consideraba suya. La primera reacción fue de desconcierto. No es fácil para un país que supera a otro, en el campo de los efectivos militares en proporción de 20 a uno, aceptar una derrota jurídica que rediseña su soberanía. En una expresión de rechazo el Presidente Juan Manuel Santos anunció el retiro de su país del Pacto de Bogotá. Justificó la decisión con este argumento: “Los lí-mites entre los Estados deben ser fijados por los propios Estados. Las fronteras terrestres y los lí¬mites marí¬timos entre los Estados no deben quedar en manos de una corte sino que deben ser fijados de mutuo acuerdo por los Estados mediante tratados”. Es un razonamiento incomprensible pues la CIJ existe justamente para aquellos casos en que los Estados son incapaces de superar sus diferencias. Si todo quedara en manos de los Estados los más fuertes terminarán imponiendo sus términos. En realidad Santos teme que Nicaragua presente nuevas demandas en sectores que aún no ha sido delimitados.
Colombia, de todas formas, seguirá ligada al Pacto de Bogotá, como lo estipulan sus reglamentos, por un año más. De manera que si Nicaragua quiere hacer alguna demanda tiene doce meses para hacerlo y Colombia deberá responder. Chile, cuando ya sabía que Perú trabajaba sobre demanda, consideró la posibilidad de abandonar el Pacto de Bogotá. Pero a esas alturas no tenía sentido hacerlo pues Lima disponía de un año durante el cual llevar adelante su causa.
Existe la creencia que el poder militar actúa como un elemento de disuasión en materia de litigios fronterizos. En una época en que los países suelen comprometerse a recurrir al arbitraje y renunciar al empleo de las armas los arsenales se tornan irrelevantes. Lo acaban de demostrar Colombia y Nicaragua. En el caso de Chile de poco ha servido la manifiesta superioridad bélica sobre el Perú. El gasto total en Defensa chileno es de 5.044 millones de dólares versus 1.503 del Perú. En términos del producto interno bruto representa 3,08 del chileno y 1,18 del peruano y si se compara en relación al per capita se gastan 297 dólares por cada chileno contra 52 dólares por cada peruano. Las cifras, tomadas del “ The Military Balance 2011” publicado por The International Institute for Strategic Studies” de Gran Bretaña, son elocuentes pero la diferencia es mayor aún si se considera la modernidad y el poder de fuego de las fuerzas armadas chilenas.
El formidable esfuerzo realizado por el Estado chileno por dotarse de los mejores sistemas de armas de la región no inhibió al Perú para presentar su demanda. Es justo señalar, en todo caso, que ese nunca fue el propósito de las adquisiciones bélicas. Ellas responden, en primer lugar, a los cuantiosos recursos facilitados por la “Ley del Cobre” que garantiza diez por ciento de la venta del cobre de las minas estatales para la compra de armamento. Ello en tiempos de una gran bonanza del precio del cobre.