Archive

Posts Tagged ‘calentamiento global’

Lucifer ataca Europa

August 10, 2017 Comments off

Una ola de calor recorre el sur de Europa. En algunos lugares las temperaturas  han alcanzado los 47 grados. En Italia se registró un aumento de quince  por ciento en la asistencia a hospitales por el impacto del alza de los termómetros. Varios centros de esquí, que funcionan en verano, cerraron por el derretimiento de las nieves.

Así como los huracanes reciben nombres los italianos bautizaron este episodio térmico como Lucifer. Es muy posible que esta práctica, de dar un apelativo a las olas de calor, sea adoptada por el centro meteorológico europeo, Meteoalarm. A fin de cuentas el calor es  el más letal de los cambios climáticos: 99 por ciento de las muertes son provocadas por el calor. Ello sin considerar los cientos de incendios forestales que han barrido la región desde España a Rumania. Tan solo en Albania se registraban 75 siniestros.

 

En agosto 2003 Francia vivió unos días en que los termómetros superaron los 40 grados. Se le llamó genéricamente la “canicule”, como los franceses aluden a las temperaturas extremas,  y terminó causando 70 mil muertes adicionales en Europa. La ciudad más afectada fue París con cinco mil muertos de un total de 20 mil en todo el país. Las pérdidas agrícolas totalizaron quince mil millones de dólares.  En Gran Bretaña  perecieron dos mil personas.  Luego, en 2010, otra onda de calor costó la vida  a 55 mil rusos de los cuales once mil eran moscovitas. El peligro de las ondas de calor, que superan los 35 grados, pasa desapercibido. A tal punto que en Estados Unidos en promedio mueren unas 400 personas anuales por esta causa. Compárese con los tornados, terremotos e inundaciones que en conjunto dejan un saldo de 200 víctimas fatales en dicho país.

 

Los pronósticos del Centro  de Investigaciones Conjuntas  de la Comisión Europea señalan que las muertes anuales, a causa del calor, pasarán de tres mil entre 1981 y 2010  a 152 mil personas cada año  entre 2071 y 2100. El doctor Giovanni Forzieri, del aludido centro de investigaciones, advierte que a menos que se tomen medidas especiales para reducir  el calentamiento unos 350 millones de europeos estarán expuestos a los efectos nocivos del clima hacia finales del siglo.

 

Se estima que de aquí al 2100 las cinco ciudades más pobladas podrían experimentar alzas de temperaturas de hasta ocho grados. Cual más cual menos una tres cuartas partes de la humanidad estará expuesta a olas de calor potencialmente letales. Mucho depende de la combinación del y calor y la humedad que alteran los mecanismos corporales de termorregulación y que pueden desembocar en hipotermia.
El grueso de las víctimas es y será de la tercera edad. Hay varias razones que hacen más vulnerables a los mayores de 65. El total del agua corporal disminuye con la edad debido a la acumulación de grasas y la disminución de la musculatura.   Además los mayores transpiran menos que los jóvenes disminuyendo así un elemento  clave en la regulación de la temperatura. Al no sentir sed muchos ancianos no ingirieren la cantidad de líquido requerido lo que termina costándoles la vida. Habrá que esperar para conocer el balance de Lucifer.

EEUU vs China por el calentamiento global

June 8, 2017 Comments off

Donald Trump sacudió al mundo al anunciar, el 1 de junio,  la salida de Estados Unidos del Acuerdo de París alcanzado en diciembre de 2015. El Acuerdo busca impedir  que la temperatura planetaria aumente en dos grados Celsius. En la actualidad muchos países ya viven el impacto del calentamiento global con sequías que gatillan incendios, con inundaciones que desplazan poblaciones,  con huracanes que arrasan enormes superficies y un sinnúmero de fenómenos naturales provocados por la emisión de gases de efecto invernadero.

En su campaña electoral  Trump dijo que el calentamiento global era un cuento inventado por China para perjudicar la economía estadounidense. En 2012 tuiteó: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer a la industria manufacturera de Estados Unidos menos competitiva” En 2015 agregó: “Yo creo en aire limpio, aire inmaculado pero no creo en el cambio climático”.  El año pasado insistió: “Yo pienso que el cambio climático es solo  una forma de impuesto muy, muy, caro”.

La paradoja actual es que hace apenas una década los chinos denunciaban que Occidente hablaba de contaminación para frenar el desarrollo económico de su país. En todo caso la liga de los contaminadores que contribuyen al calentamiento global es encabezada por China  con el 20,09 por ciento de los gases, seguida por Estados Unidos con  17,89,  luego la Federación Rusa 7,53,  India 4,1 y Japón 3,79.

Ahora Beijing ya no denuncia a sus competidores sino que ante el abarrotado Congreso Popular chino el Primer Ministro Li Keqiang prometió, en marzo, que:  “El cielo sobre nuestras cabezas será otra vez azul”. Un compromiso de proporciones pues el gris impera en  buena parte del país. Hasta hace poco China era el villano pero ahora pasa a la condición de héroe. El Presidente Xi  Jinping impulsa una profunda transición energética. El objetivo es prescindir del carbón que alimenta miles de plantas termoeléctricas. A diferencia de Trump no es la ideología la que impulsa a los comunistas chinos.  Es la realidad de ciudades asfixiadas, con enfermedades respiratorias de magnitudes epidémicas, la que ha pasado al centro de la agenda política doméstica. El Partido Comunista tiene conciencia del creciente  malestar ciudadano por la contaminación atmosférica. Alarmado por las protestas ciudadanas dio un golpe de timón. Proclamó que China ha tomado distancia  con la obsesión del crecimiento económico  a todo precio y evoluciona hacia un modelo más sustentable en el que prime la calidad sobre la cantidad. Un plan presentado a comienzos de este año postula invertir 360 mil millones de dólares de aquí al 2020 en energías renovables, eólica y solar ante todo, que crearan unos trece millones de empleos. En el proceso China obtendrá enormes ventajas técnicas y abaratará sus productos. Así China en curso a una  transición energética tiene todas las posibilidades de dejar atrás a Estados Unidos en este campo.  Hoy las plantas termoeléctricas generan 70 por ciento de la electricidad  consumida. A través de las energías renovables pretenden  aspiran a abastecer el grueso de la demanda energética.  Ello además le permite, en el plano internacional, proyectarse junto a la Unión Europea como líderes en la lucha contra el cambio climático.

Débil aporte chileno a la disminución del CO2

October 8, 2015 Comments off

Los gobiernos del mundo concuerdan en que el calentamiento global es la mayor amenaza en el horizonte humano. Desde el Papa Francisco, a través de la encíclica Alabado sea, a   Barack Obama y Xi Jinping coinciden en que urge frenar la subida del termómetro; en lo posible que no pase más allá de dos grados y, por ningún motivo, a los desastrosos cuatro grados a los que no encaminamos.

Cada año, desde hace dos décadas, se realizan conferencias rituales en busca de un acuerdo para limitar las emisiones de los gases de efecto invernadero y en especial del CO2, el más importante de ellos. En cada ronda todos proclaman su buena voluntad pero cada cual defiende sus intereses nacionales. Resultado: poco o nulo progreso para mal de todos.

El ideal hubiese sido fijar una meta común para los países sobre los niveles de emisiones tolerables. Pero no hubo caso. Ahora, con miras a la gran reunión de Naciones Unidas (ONU) en París, a comienzos de diciembre, hay otro enfoque; cada país debe fijar una cuota voluntaria de reducción con la cual se compromete con miras al año 2030. Chile ha mantenido una retórica, como otros países, a favor de la reducción de las emisiones. En reuniones previas al anuncio se habló que en el mejor de los casos el país podría disminuir las emisiones en 45 por ciento. En el peor escenario se comprometería con 35 por ciento en relación al producto interno bruto, tomando 2007 como año base. Pero la Presidenta Michelle Bachelet sorprendió con el anunció, en su discurso ante la ONU, que no cumpliría ni siquiera con las mínimas expectativas. La cota chilena será de apenas 30 por ciento en relación al PIB. Como era esperable el anuncio causó gran desilusión entre los ambientalistas que se preguntan de qué sirven las consultas convocadas por el gobierno si, al final, son totalmente ignorados. También impactó a autoridades políticas extranjeras que siguen el tema. Un importante protagonista, que pidió anonimato, comentó: “Francamente, esperábamos más de Chile”. Para poner las cosas en perspectiva el per cápita de emisiones chileno es de 4,6 toneladas anuales y si no se toman medidas alcanzará a las 6 toneladas. El 30 por ciento de reducción prometido es en relación al PIB, de manera que si este crece el volumen absoluto de las emisiones podría aumentar. Según el Banco Mundial el ranking de los mayores emisores en Sudamérica en toneladas per cápita, es liderado por la petrolera Venezuela con 6,8tn; le siguen Chile y Argentina con 4,6 tn; Brasil con 2,2tn; Perú con 1,8 y Colombia con1,6tn. A nivel mundial los dos mayores contaminadores en volumen de emisiones de CO2 son Estados Unidos y China; en términos de toneladas per cápita el primero, con 320 millones de habitantes, acumula 17,5 toneladas y el segundo, con 1.400 millones, suma 6,2 toneladas. Para salvar el planeta de desastres climáticos mayores es necesario que el promedio per cápita mundial no exceda de las dos toneladas.

El papel clave de los océanos.

Estos días sesionó en Chile la conferencia Nuestro Océano. El diagnóstico de lo que ocurre en los mares es preocupante. No solo se acumulan montañas de basura y se vierten elementos tóxicos. Los océanos absorben una buena parte del calor generado en el planeta. Por cada 0,6 grados de aumento de la temperatura la capacidad de la atmósfera de retener agua aumenta. Ello se traduce en eventos climáticos, como huracanes y diluvios, más frecuentes y agresivos. En apenas cuatro décadas el casquete ártico ha perdido 40 por ciento de su superficie.

El Vaticano defiende el medio ambiente

June 18, 2015 Comments off

Francisco I, en su encíclica “Laudato sii” (Alabado seas), alinea a la iglesia católica con quienes señalan que las actividades humanas, y en especial  la carbonización de la atmosfera, constituyen una de las mayores amenazas para la vida en la tierra. Así,  el Vaticano hace suyas las investigaciones  científicas que postulan, desde hace décadas, que las emisiones de CO2, provocadas por la quema de carbón y petróleo, son las causantes del calentamiento global. Un fenómeno que derrite los hielos de los cascos polares y los glaciares. Algunas zonas sufren  lluvias e inundaciones así como  destructivos huracanes debido a la subida de temperaturas de las aguas oceánicas. Otras regiones viven largas sequías con efectos desastrosos para la agricultura. Algo que afecta a todos, pero en especial a los más pobres. La encíclica postula que la explotación de la tierra “ha sobrepasado los límites naturales”, es decir la capacidad de reconstituirse.

Incluso antes de su publicación, merced a las filtraciones, Francisco ya sacaba ronchas en los sectores que niegan el cambio climático. Las empresas petroleras y carboníferas han montado una poderosa campaña que pone en duda que las emisiones de sus productos han alterado el clima. Hasta ahora la reacción más hostil proviene del partido republicano en Estados Unidos que disputa los resultados de cientos de investigaciones sobre el tema. James Inhofe,  que encabeza el comité de Medio Ambiente del Senado, descalificó a Francisco: “Que el Papa haga su trabajo y nosotros haremos el nuestro”.  En la misma vena el católico y republicano Rick Santorum le señaló al Papa que no se metiera en asuntos que no le competen: “La Iglesia se ha equivocado varias veces con la ciencia, así que lo mejor es que dejemos hacer su trabajo a los científicos y centrarse en la teología y en la moralidad”. Los obispos estadounidenses tampoco parecen muy convencidos. El cardenal Theodore McCarrick, el arzobispo retirado de Washington, señaló que los obispos de su país son ajenos al tema del cambio climático: “No lo entienden. Ellos no entienden sus complejidades”. La iglesia católica tiene buenas relaciones con los sectores conservadores con los que coinciden en la agenda valórica sobre temas reproductivos. La idea de cooperar con sectores progresistas y ecofeministas  que abogan por la paridad de género, reconocimiento de la diversidad sexual y el derecho de la mujer al aborto les resulta difícil.

Francisco ha irritado a los poderes establecidos con sus declaraciones: “Un sistema económico centrado en el dios del dinero necesita explotar la naturaleza para sostener el ritmo frenético de consumo que le es inherente – y culminó con una pregunta- ¿No está la humanidad cometiendo un suicidio con este uso indiscriminado y  tiránico de la naturaleza? Cuidemos la creación porque, si la destruimos, nos destruirá a nosotros”.

De la biblia a Francisco

 

La idea que la naturaleza existe solo para satisfacer  a los seres humanos ya figura en la biblia. En el Génesis se lee que el sexto día: “Los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos y en todas las bestias que se mueven sobre la Tierra” (Génesis 1:27). Más tarde, Pablo VI, en la encíclica Populorum progressio, de 1967, vuelve sobre la idea de someter a la naturaleza desde una perspectiva antropocén­trica: “La creación entera es para el hombre, al que se le exige que aplique todo su esfuerzo inteligente para valorizarla y, mediante su trabajo, perfeccionarla —en cierto modo—, poniéndola a su ser­vicio”. Desde esta óptica la nueva encíclica marca un viraje histórico en 180 grados  en la postura vaticana.

October 4, 2013 Comments off

“El cambio climático es el mayor reto de nuestros tiempos” declaró Thomas F. Stocker co-presidente del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (PICC), el organismo de Naciones Unidas dedicado a estudiar el calentamiento global. Agregó que el fenómeno es “una amenaza para nuestro planeta, nuestro único hogar”. Las palabras fueron expresadas en la entrega de un nuevo informe, el quinto, del PICC que agrupa a los más destacados climatólogos y científicos focalizados en determinar que ocurre con el clima. El resumen del informe reitera y refuerza algo que ya se repite desde hace años: “La influencia humana ha sido observada en el calentamiento global de la atmósfera, de los océanos, en cambios en el ciclo global del agua, en la reducción de la nieve y el hielo y en cambios en algunos extremos climáticos”. Entre los impactos más visibles destaca el hecho que en el Ártico no habrá hielo durante los veranos para el 2050 o mucho antes. El derretimiento de glaciares y hielos polares causa la subida del nivel de los mares.
¿Cuál es la reacción de la mayor empresa petrolera del mundo y responsable de un alto nivel de las emisiones de CO2 causantes del efecto invernadero? Rex Tillerson, el presidente ejecutivo de Exxon Mobil , minimiza el asunto: “Qué quiere hacer si pensamos que el nivel de los mares aumentará en 4 o 6 pulgadas. ¿Cuáles son las áreas afectadas, qué quiere hacer para adaptarse a eso? Como seres humanos, como especie, es la razón por la que todavía todos estamos aquí. Hemos pasado toda nuestra existencia adaptándonos OK? De manera que nos adaptaremos a esto. Cambios climáticos que obligan a mover plantíos de una región a otra, nos adaptaremos a eso. Es un problema de ingeniería y habrá una solución de ingeniería”. El mundo deberá adaptarse pero bajo ninguna circunstancia las petroleras alterarán su manera de hacer negocios. El “habrá una solución” no implica para nada que los principales causantes la aportarán. Para ese menester será invocado el Estado o lo que para el caso, por la vía impositiva, son los recursos de todos. Frente a las desgracias sus responsables tan firmes en la defensa de sus beneficios recurren a un lenguaje genérico en el que se refugian para invocar “nuestros intereses como humanidad”. El “nos adaptaremos” para un ejecutivo estadounidense significa una cosa y para un campesino centroamericano o egipcio otra muy distinta. En todo caso el poderoso frente del negacionismo, ante el calentamiento global, reaccionó incluso antes que se conociese el informe de del PICC. Los cientos de millones de dólares invertidos por las empresas petroleras, carboneras y automotrices mueven sus voceros, científicos a sueldo y relacionadores públicos para sembrar dudas sobre el peligro que corre el planeta. Es un ejercicio masivo de lo que se ha llamado el “maquillaje verde”. Al monumental esfuerzo de propaganda por ocultar la realidad destino un capítulo de mi recién aparecido libro “Así no podemos seguir” (Política, Energía y medioambiente). No puedo más que recomendarlo a quienes quieran profundizar en el tema.

Lo que Sandy se llevó

October 31, 2012 Comments off

Mitt Romney, el retador a la Casa Blanca, se burló de los desvelos ambientales del Presidente Barack Obama. Al aceptar su nominación  de la candidatura republicana,  en la convención realizada en Florida, dijo: “El Presidente Obama prometió que disminuiría la subida del nivel de los océanos”, luego dejó una calculada pausa que fue respondida por risotadas de la audiencia. Acto seguido, como quien dice volvamos los pies a la tierra y dejemos las excentricidades,  remachó: “Mis promesas son ayudarlos a ustedes y a vuestras familias”.  Al parecer Romney no  consideró el cambio climático como un problema que afecta a las personas y sus familias.

Hoy decenas de millones  de estadounidenses sufren las consecuencias de la peor tormenta que ha golpeado una amplia zona de la costa atlántica. Además de la cuarentena de muertos una primera estimación cifra las pérdidas en más de  veinte mil millones de dólares. ¿Fue el huracán Sandy el resultado  del calentamiento global?  De un punto de vista científico es complejo atribuir, con precisión,  la causa de cada evento climático. Fue una tormenta en que coincidieron tres factores: un gran huracán con una enorme descarga pluvial, fuertes vientos que empujaron la marea y una luna llena que las ayudó a subir aún más. Sandy, sin embargo, no salió de la nada y se inscribe en una clara tendencia y calza con los pronósticos  de los climatólogos.

La velocidad promedio de los huracanes ha aumentado en 50 por ciento en el último medio siglo. Dos de los peores experimentados en el hemisferio Occidental son el Mitch, en Centroamérica, que en 1998 que dejó doce mil muertos, y Katrina, que en 2005 se abatió sobre Estados Unidos devastando Nueva Orleáns y alcanzó vientos de hasta 225 kilómetros por hora. Fue el tercero más intenso desde  que en 1851 se lleva un registro. Se vaticina que en Estados Unidos un aumento del 5 al 10 por ciento en la velocidad del viento de los huracanes —velocidad que guarda relación con el incremento en la temperatura del mar— doblará el coste de los siniestros sufridos por el país. Los países de Centroamérica y el Caribe han pagado costos humanos y materiales exorbitantes sobre todo cuando los vientos superan los ciento veinte kilómetros por hora.

 

La causa de esta tendencia al calentamiento global es causada por los gases de efecto invernadero, en especial del dióxido de carbono (CO2),  que en su mayor parte proviene de las quema de petróleo y carbón.  Rara vez se menciona que el deterioro es un derivado de  un modelo económico basado en una expansión de un consumismo que no es sustentable. Por ello en nuestros días  es erróneo  presentar  a los  huracanes, inundaciones y sequías como meras desgracias naturales. En cierto sentido lo son, pero la evidencia indica que se agravan producto de los cambios ocasionados por el calentamiento global. Junto con constituir fenómenos naturales es la resultante de políticas, que como en Estados Unidos, están influidas por las grandes empresas petroleras, petroquímicas, automotrices junto a sus pares de otros países. Los grupos de interés causantes de las mayores emisiones intentan preservar sus lucrativos negocios. Para ello despliegan grandes campañas para impedir políticas de protección ambiental. Ello, sin embargo, choca de plano contra los intereses de la abrumadora mayoría de la población que sufre las consecuencias de los cambios.

 

Sandy debería llevarse, de una vez por toda,  la sonrisa irónica de Romney y otros que subestiman el impacto del calentamiento global. Quienes quieran conocer una hoja de ruta certera hacia dónde camina el planeta harían bien en leer, si aún no lo han hecho, el Informe Stern sobre el costo económico del cambio climático. El británico Lord Stern señala que: “El cambio climático representa un reto único para la economía, pudiendo afirmarse que es el mayor y más generalizado fracaso del mercado jamás visto en el mundo”.  Con ello quiere decir que los estados son los primeros responsables de corregir el rumbo y cuidar la tierra y su atmósfera.

Adios al Ártico.

September 16, 2012 Comments off

Es un ritual de cada  verano,  del hemisferio norte,  anunciar la contracción del casquete ártico. Este año se mantuvo la tendencia y los hielos llegaron, en septiembre, a su punto más bajo desde que se hacen mediciones.  Observaciones realizadas desde submarinos muestran que los hielos han perdido 40 por ciento de su espesor desde 1980 y, además, la superficie marítima cubierta por el casquete ha disminuido en 30 por ciento en relación al mismo año.

El Ártico es la región del globo que experimenta el mayor calentamiento. Desde 1951 se observa un aumento de temperatura que duplica al promedio del resto del planeta.  El primer efecto es la alteración del albedo,  que es la  potencia reflectora de una superficie  alcanzada por la radiación solar. El albedo varía según el tipo de material: los hielos reflejan más del 80 por ciento de la radiación, la arena seca el 40 por ciento, en tanto que las aguas oceánicas y la vegetación del orden del 20 por ciento. El Ártico es una región  de ablación que es el concepto que designa una zona  que pierde hielo y nieve por vaporización o deshielo en proporciones mayores a su acumulación. Las proyecciones señalan que la capa de hielo ártico disminuye a razón de 8 por ciento por década. De mantenerse esta tasa, todo el hielo habrá desaparecido para 2060.

 

La disminución de las superficies blancas contribuye a elevar la temperatura de las aguas. Ello repercute sobre el nivel de los mares, y  su composición química, las corrientes, y la vida submarina en todas sus formas. Uno de los cambios drásticos que ya se aprecian es la alteración de la Corriente del Golfo. Esta masa de aguas marinas ya no es tan fría a causa de la desaparición de los hielos del Ártico y Groenlandia. La llamada circulación termohalina alude a la densidad del agua de mar que está determinada por la temperatura y la salinidad. Estos factores provocan movimientos de agua, con las menos densas en la superficie y las más densas en las profundidades. La Corriente del Golfo se genera en el trópico, en las aguas superficiales del océano Atlántico. Enormes masas oceánicas se deslazan hacia el Polo Norte, donde chocan con los vientos gélidos, provenientes de los hielos árticos, que las enfrían (efecto termo). Ello vuelve más pesadas a las aguas superficiales. Además, la evaporación causada por los vientos aumenta su concentración de sal (efecto halino). Por lo tanto, estas aguas se hunden. Es una condición importante del estado climático oceánico, pues permite el intercambio de calor y gases de efecto invernadero a través del interior del océano. Con los deshielos las aguas se enfrían menos y los flujos de agua dulce reducen el efecto halino. En la actualidad se aprecia una reducción del orden del 30 por ciento en la Corriente del Golfo, y ello ya repercute en otras corrientes y regímenes de vientos. Algo que, a su vez, altera las lluvias lo que tiene consecuencias en el conjunto de los ecosistemas. Si las aguas se calientan aun más en las regiones tropicales, cabe esperar un aumento de la intensidad de los huracanes, que han incrementado su potencia en 50 por ciento. Como ocurre con otras corrientes, como la de la Niña y el Niño, toda alteración repercute en lluvias torrenciales en algunas regiones y sequías en otras. En  México, una proyección estima que en  2020 habrá trescientas mil hectáreas que ya no servirán para cultivar maíz. Ello para un país, que es el corazón  de la cultura del maíz, es sinónimo de problemas para la masa de la población y que ya ha acarreado protestas políticas. La cadena de consecuencias es tan amplia que, para efectos prácticos,  resulta imprevisible. Al menos se conoce la raíz del problema: las emisiones de CO2  provenientes, en gran medida,  por la quema de comestibles fósiles. La solución a este reto, en todo caso, aparece distante.