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Posts Tagged ‘Gadafi’

Las amenazas de Corea del Norte revelan su debilidad.

April 2, 2013 Comments off

La amenaza militar es un recurso frecuente de dictaduras débiles. La utilizaron, en tiempos recientes, Sadam Husssein en Irak, Muamar Gadafi en Libia y ahora Kim Jong-un. Los tres tienen en común haber empleado un discurso desafiante ante enemigos muchísimo más fuertes. Esta postura, que desconcierta por su aparente irracionalidad, tiene, pese a todo, una lógica profunda. Es el reflejo del lenguaje despótico empleado contra la disidencia doméstica. Es una tónica de las dictaduras adjetivar, cuando no injuriar, y proclamar que a los opositores les aguardan las penas del infierno si osan desafiar la voluntad del tirano. Los regímenes totalitarios acostumbrados a someter a su población simplemente proyectan su vocabulario agresivo ante las fuerzas externas.
Los gobernantes de países democráticos con gran poderío militar, a la inversa, se expresan con la mayor moderación mientras preparan sus intervenciones. Conscientes que deben rendir cuentas ante el electorado refinan sus narrativas desde una perspectiva políticamente correcta. Siempre actúan en defensa propia ante agresiones o para proteger a los perseguidos. Jamás declararán que lo hacen por intereses materiales tan triviales como el petróleo u otros objetivos terrenales. Antes de invadir Irak, en marzo de 2003, George W Bush no se cansó de repetir que no había tomado una decisión final. “Soy un hombre paciente”, solía responder ante las consultas. Con ello dejaba la impresión que estaba abierto a una salida pacífica a la crisis. En los hechos, Estados Unidos y Gran Bretaña no mostraban paciencia alguna y montaban su máquina bélica a toda marcha. Apenas estuvieron listos desencadenaron las acciones. A lo largo de todo el proceso Hussein retó a sus enemigos a librar ” la madre de todas las batallas”.

En todas las latitudes, desde que existen los estados, hay una utilización interna de las fricciones internacionales. Ya lo decía Nicolás Maquiavelo, quien aconsejaba al Príncipe iniciar una campaña militar cada vez que la situación doméstica se tornase amenazante. El Primer Ministro inglés Winston Churchill tenía su fórmula: “Corrupción en casa, agresión al exterior”. Uno de los jerarcas nazis, Hermann Goering, expresaba así su desprecio por la ciudadanía: “El pueblo siempre puede ser puesto al servicio de sus líderes. Eso es fácil. Todo lo que hay que hacer es decirles que están bajo ataque y denunciar a los pacifistas por su falta de patriotismo”. El norteamericano John Foster Dulles, que se desempeñó como secretario de Estado, aportaba sobre la materia: “La forma más rápida de curar los conflictos es proyectar un peligro externo”.

En el caso de Corea del Norte salta a la vista que la agitación militarista actual es parte del proceso de entronización de Kim Jong-un. La profusión de imágenes de culto a la personalidad del “líder supremo” y “soberbio estratega” frisa en el ridículo. Más aún una foto de un mapa en la cual se lee “Plan de ataque al territorio de Estados Unidos”. Algo que jamás ocurrirá pues Corea del Norte no tiene la capacidad para ello. Con seguridad, en cambio, existen detallados planos para arrasar a los norcoreanos. Pero nadie los verá jamás y solo quedarán en evidencia si alguna vez son puestos en práctica.

Libia: todo menos el petróleo

April 6, 2011 Comments off

Las fuerzas rebeldes, que luchan contra el régimen del coronel Muamar Gadafi, realizarán su primera exportación petrolera. Un tanquero cargará un millón de barriles de crudo desde el puerto de Tobruk, próximo a la frontera egipcia. A los precios actuales del crudo la venta les reportará unos 120 millones de dólares a las fuerzas opositoras. Lo notable del hecho es que la infraestructura petrolera, oleoductos, gasoductos, refinerías y puertos está, pese a la guerra, en buenas condiciones.
Es una norma básica de la guerra destruir las líneas de abastecimientos del enemigo. Hace 70 años en la propia Libia tuvieron lugar duros combates. Allí se batieron el Afrika Korp, comandado por el general Edwin Rommel, y el Octavo Ejercito británico a las órdenes del general Bernard Montgomery. En un comienzo Rommel logró una serie de espectaculares victorias contra las fuerzas británicas en las mismas arenas que hoy vemos avanzar y retroceder a los rebeldes. Pero en parte debido a la velocidad de sus ofensivas y extensión de sus líneas de abastecimientos Rommel sufrió una creciente escasez de combustible para sus blindados. Ya en 1941 el comandante alemán escribía: “Desgraciadamente nuestras reservas de petróleo estaban bajas y fue con cierta ansiedad que observamos las preparaciones de un ataque inglés, sabíamos que nuestros movimientos estarían dictados ante todo por la existencia de combustibles antes que por consideraciones tácticas”. Las cosas fueron de mal en peor, pues la Royal Navy y la fuerza aérea británica
concentraron sus esfuerzos en impedir la llegada de petróleo para las fuerzas motorizadas. Hacia fines de 1941, Rommel señalaba: “Los británicos fueron capaces de golpearnos en una parte de nuestra maquinaria de cuyo funcionamiento dependía todo el resto”. Más tarde acotó: “Los hombres más valerosos no pueden hacer nada sin fusiles, los fusiles no sirven de nada sin municiones y ni fusiles ni municiones sirven de mucho en la guerra de alta
movilidad, a menos que haya vehículos con suficiente combustible para transportarlos”. Antes de abandonar derrotado el frente de combate, con el Afrika Korp destrozado, escribió en una carta: “¡La escasez de petróleo! Es para llorar”.

Muchos años más tarde, en 1991, en la guerra en que Estados Unidos y sus aliados expulsaron a las tropas iraquíes de Sadam Hussein de Kuwait el dictador iraquí aplicó la política de tierra arrasada. Sus hombres detonaron decenas de pozos petroleros en su retirada. Bagdad no estaba dispuesto a dejar intacto en mano de sus enemigos semejante fortuna.

En Libia los aviones de Gadafi, antes de la intervención aérea occidental, no bombardearon las instalaciones petroleras. Tampoco lo hacen las fuerzas de tierra rebeldes y las oficialistas que han ocupado en varias oportunidades diversos puertos petroleros. Por cierto las potencias occidentales están allí para proteger los recursos que esperan explotar en un futuro previsible. Es claro que nadie quiere matar la gallina de los huevos de oro.

Las fuerzas rebeldes, que luchan contra el régimen del coronel Muamar Gadafi, realizarán su primera exportación petrolera. Un tanquero cargará un millón de barriles de crudo desde el puerto de Tobruk, próximo a la frontera egipcia. A los precios actuales del crudo la venta les reportará unos 120 millones de dólares a las fuerzas opositoras. Lo notable del hecho es que la infraestructura petrolera, oleoductos, gasoductos, refinerías y puertos está, pese a la guerra, en buenas condiciones.
Es una norma básica de la guerra destruir las líneas de abastecimientos del enemigo. Hace 70 años en la propia Libia tuvieron lugar duros combates. Allí se batieron el Afrika Korp, comandado por el general Edwin Rommel, y el Octavo Ejercito británico a las órdenes del general Bernard Montgomery. En un comienzo Rommel logró una serie de espectaculares victorias contra las fuerzas británicas en las mismas arenas que hoy vemos avanzar y retroceder a los rebeldes. Pero en parte debido a la velocidad de sus ofensivas y extensión de sus líneas de abastecimientos Rommel sufrió una creciente escasez de combustible para sus blindados. Ya en 1941 el comandante alemán escribía: “Desgraciadamente nuestras reservas de petróleo estaban bajas y fue con cierta ansiedad que observamos las preparaciones de un ataque inglés, sabíamos que nuestros movimientos estarían dictados ante todo por la existencia de combustibles antes que por consideraciones tácticas”. Las cosas fueron de mal en peor, pues la Royal Navy y la fuerza aérea británica
concentraron sus esfuerzos en impedir la llegada de petróleo para las fuerzas motorizadas. Hacia fines de 1941, Rommel señalaba: “Los británicos fueron capaces de golpearnos en una parte de nuestra maquinaria de cuyo funcionamiento dependía todo el resto”. Más tarde acotó: “Los hombres más valerosos no pueden hacer nada sin fusiles, los fusiles no sirven de nada sin municiones y ni fusiles ni municiones sirven de mucho en la guerra de alta
movilidad, a menos que haya vehículos con suficiente combustible para transportarlos”. Antes de abandonar derrotado el frente de combate, con el Afrika Korp destrozado, escribió en una carta: “¡La escasez de petróleo! Es para llorar”.

Muchos años más tarde, en 1991, en la guerra en que Estados Unidos y sus aliados expulsaron a las tropas iraquíes de Sadam Hussein de Kuwait el dictador iraquí aplicó la política de tierra arrasada. Sus hombres detonaron decenas de pozos petroleros en su retirada. Bagdad no estaba dispuesto a dejar intacto en mano de sus enemigos semejante fortuna.

En Libia los aviones de Gadafi, antes de la intervención aérea occidental, no bombardearon las instalaciones petroleras. Tampoco lo hacen las fuerzas de tierra rebeldes y las oficialistas que han ocupado en varias oportunidades diversos puertos petroleros. Por cierto las potencias occidentales están allí para proteger los recursos que esperan explotar en un futuro previsible. Es claro que nadie quiere matar la gallina de los huevos de oro.

Libia y los motivos de las guerras.

March 30, 2011 Comments off

Los bombardeos occidentales contra las fuerzas del gobierno libio descansan en principios humanitarios, dicen los atacantes. En lo que toca Estados Unidos, en su reciente discurso el Presidente Barack Obama dijo que: “Algunos países pueden hacer la vista gorda a las atrocidades en otros países. Estados Unidos de América es diferente. Y como Presidente, yo rehusé a esperar las imágenes de matanzas y fosas comunes antes de tomar acciones”.
Obama, que recibió el premio Nobel de la Paz, invoca dos principios para entrar en guerra contra país distante que no amenaza su seguridad. Uno es el preventivo: actuar antes que sea demasiado tarde. Esta postura es muy problemática pues se actúa sobre la base de presunciones. Los atacantes señalan que el régimen de Muamar Gadafi cometía crímenes a gran escala. Sin embargo, Trípoli invitó a una comisión investigadora de Naciones Unidas para que verificase la situación. El organismo no se hizo presente pero numerosos periodistas aún presentes no han aportado antecedentes que confirmen las denuncias de masacres de civiles desarmados.
El segundo fundamento para atacar Libia señalado por Obama es el derecho a la injerencia. El tema fue muy debatido durante el ataque a Yugoslavia en 1999. Entonces el Presidente francés Jacques Chirac describió la guerra en Kosovo como “una gran victoria para los derechos humanos”. Más explícito para definir la nueva doctrina fue el ministro polaco de Relaciones Exteriores, Bronislaw Geremek, que anticipó: “Esta operación es la primera señal para el siglo venidero… en el siglo XXI los derechos humanos serán la base fundamental para definir las relaciones internacionales. Las relaciones entre naciones ya no pueden basarse en el respeto por la soberanía; deben fundarse en el respeto por los derechos humanos”. Las fronteras de los estados se tornan secundarias. La filosofía humanitaria es universalista y mal podría desarrollar su acción circunscrita a límites nacionales. El sufrimiento humano no sabe de latitudes ni paralelos.
¿Qué juez decidirá cuándo el deber moral impone un bombardeo para defender los derechos de una población? Es una pregunta retórica: los que deciden son los que poseen la fuerza y la voluntad para hacerlo. Las potencias hegemónicas dirimen qué causa amerita una intervención y cuál será ignorada. En lo que toca a Libia David Cameron, el Primer Ministro británico, aclaró que los ataques no estaban motivados por el petróleo. Ese es un mantra que repiten los mandatarios cada vez que bombardean o invaden un país petrolero. En este caso parece aplicarse el dicho de quien se excusa se acusa.

Libia: los enigmas de la guerra

March 24, 2011 Comments off

Las fuerzas internacionales que atacan al ejército regular libio dicen hacerlo, conforme al mandato del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, para proteger a la población civil. Para ello han lanzado un potente bombardeo con vistas a neutralizar a las tropas del coronel Muamar Gadafi. La primera interrogante que surge es qué ocurre en Libia. ¿Es efectivo que el gobierno lanzó una ofensiva militar contra manifestantes desarmados? La evidencia sobre esta aseveración es insuficiente. Ha habido abusos y agresiones contra los opositores pero, hasta donde es posible percibir desde el exterior, ellas no exceden a lo ocurrido en Túnez o Yemen. Lo que sí es evidente es que el país árabe esta en medio de una guerra civil entre el este, con Bengasi a la cabeza y el oeste, con su centro en Trípoli. De hecho los rebeldes han tomado como símbolo la vieja bandera de la monarquía del rey Idris, muy popular en este, depuesto en 1969 por, precisamente, Gadafi.
En los hechos la coalición occidental opera como un escudo protector de las fuerzas rebeldes. En dicho rol detuvieron los ataques oficialistas contra Bengasi y al amparo de la protección aérea han montado una contraofensiva. Pero ¿Quiénes son los insurgentes y cuáles son sus credenciales democráticas? Solo se han escuchado voces de algunos funcionarios y oficiales que han abandonado al régimen de Gadafi. A diferencia de lo ocurrido en Túnez y Egipto es difícil aquilatar las intenciones de los opositores.
¿Cuál es objetivo político de Estados Unidos y sus aliados? Sin que lo declaren es claro que aspiran a un cambio de régimen. Esto está fuera del mandato da Naciones Unidas que además prohíbe el empleo de fuerzas terrestre. Habrá que ver si lo bombardeos son suficientes para expulsar a Gadafi del poder. Al respecto hay un debate sobre si es lícito dar muerte al líder libio. Liam Fox, el ministro de Defensa británico, estima que si lo es. Washington discrepa puesto que hay una ley que prohíbe el asesinato de mandatarios extranjeros. En todo caso hasta el momento la iniciativa bélica es casi enteramente de Estados Unidos que ejerce el mando y control sobre el conjunto de las operaciones. En los primeros días fueron disparados 122 misiles crucero Tomahawk, de los cuales 120 fueron estadounidenses y dos bitánicos.

El dicho que reza que nunca digas que de esta agua no beberé le calza al autor de las siguientes palabras: “El Presidente no tiene el poder, bajo la Constitución, para autorizar un ataque militar unilateral en una situación que no signifique detener un ataque o una amenaza inminente para la nación”. Esto es lo que dijo el entonces senador Barack Obama, en 2007, en oposición a un posible ataque contra Irán. En una perspectiva más amplia ha vuelto al debate cuáles son las condiciones que hacen admisible que terceros países intervengan en los asuntos internos de otros. ¿Qué organismo determina que ocurre en un país? ¿Son admisibles criterios selectivos que se aplican a un estado pero no a otros? Naciones Unidas ha sido incapaz hasta ahora de responder estas interrogantes.

La guerra de Libia

March 20, 2011 Comments off

El sábado de 19 de marzo comenzaron las acciones bélicas occidentales contra Libia. Conviene recordar la fecha de inicio de las hostilidades pues esa será, por algún tiempo, la única certeza sobre la duración del conflicto. Ya se ha dicho muchas veces: se sabe como empiezan las guerras pero no se sabe como terminarán. Por el momento las fuerzas aéreas y navales de Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Canadá e Italia llevan la iniciativa. Francia abrió los fuegos desde sus aviones en tanto que Estados Unidos disparó misiles Tomahawk desde buques y submarinos.

La razón declarada de la ofensiva, contra las fuerzas de Muamar Gadafi, es la protección de la población civil. Un mandatario occidental tras otro ha aludido a las “brutalidades” y “crímenes” perpetrados contra inocentes. En rigor no se han presentado pruebas que muestren los supuestos bombardeos aéreos contra civiles. Pese a ello esta fue la razón  para declarar una zona de exclusión aérea. Por esta vía se busca impedir que Gadafi explote su superioridad aérea. Hay, sin embargo, una gran diferencia entre atacar rebeldes armados y una población civil indefensa. Además el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, con la notoria abstención de  India, China, Brasil, Rusia y Alemania, autoriza los ataques contra fuerzas terrestres que participen en operaciones contra civiles. Esta definición es tan vaga que permite, en los hechos, atacar a casi todas las fuerzas puesto que es muy difícil adivinar sus intenciones.

El plan de acción de los atacantes  reproduce la intervención de la OTAN contra Serbia  en 1999. Allí se practicó un bombardeo sistemático contra las fuerzas serbias y la infraestructura del país. A lo largo de más de un mes las huestes Slobodan Milocevic fueron sometidas a un duro castigo aéreo. Entonces  se creyó que los serbios se rendirían con las primeras descargas. Luego de la campaña contra la entonces Yugoslavia el Presidente Bill Clinton confidenció: “Yo creí que Milosevic cedería en dos o tres días”.  Un grueso error de cálculo pues los serbios resistieron  durante 78 días. Hoy las estimaciones occidentales es que en pocos días lograrán quebrar la voluntad de lucha de Gadafi. Los  estadounidenses, tan afectos a los estudios de los perfiles psicológicos, estiman que el dictador libio se doblegará ante la presión.  En definitiva el objetivo de la campaña va más allá de proteger a civiles y Washington lo ha declarado que busca un cambio de régimen. El tiempo dirá si esta  será una campaña rápida o derivara a un conflicto más complejo con efectos para el conjunto de la región

Libia y la tentación de intervenir.

March 6, 2011 Comments off

No por mucho repetirlo deja de ser verdad: se sabe como empiezan las guerras pero no se sabe como terminarán. La crisis política y militar libia difiere de las de sus  vecinos Egipto y Túnez. En estos países la lucha por mejores condiciones de vida y  libertades democráticas abarcó a vastos sectores sociales. Los gobernantes de estos dos países fueron depuestos por olas de protestas populares desde todos los rincones del territorio nacional. En el caso libio también está presente la fatiga luego de más de cuatro décadas de dictadura de Muamar Gadafi. Pero a diferencia de sus vecinos hay un componente regional y tribal que hace temer un conflicto  prolongado. O incluso una guerra civil en la cual ninguno de los bandos es capaz de imponerse, al menos por un buen tiempo.

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