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Posts Tagged ‘Unión Europea’

El reto catalán

October 5, 2017 Comments off

España salió maltrecha tras el referéndum autonomista catalán del domingo. El debate que antecedió la consulta, declarada ilegal por el gobierno y tribunales españoles, debió versar sobre los pros y contras de la propuesta independentista. Madrid pudo haber tomado una postura distante, permitiendo que los catalanes expresasen su voluntad, sin amarrarse a los resultados. Varios sondeos de opinión anticipaban una mayoría contraria al separatismo.

El gobierno español decidió, en cambio,  impedir físicamente la consulta. Lo hizo con una notable  falta de tino político. Comenzó por el despacho de  fuerzas policiales equipadas para confrontar a una muchedumbre dispuesta al choque, como se suele observar en las grandes cumbres del G-20 o el Banco Mundial.  Pese al despliegue de fuerza, en que abundaron imágenes de violencia innecesaria y abusiva, de todas formas votaron más de dos millones de personas.

El gobierno del Presidente Mariano Rajoy en su afán por  defender la legalidad perdió de vista lo esencial: la legitimidad. Los independentistas catalanes pudieron erigirse como la fuerza democrática que  buscaba escuchar la voz del pueblo. Madrid,  con fuerzas venidas desde el  resto del país,  pretendía impedir que expresaran su voluntad.

En Europa está muy presente el Brexit, el referéndum que tiene a Gran Bretaña en el proceso de abandonar la Unión Europea (UE). Las corrientes  opuestas a la globalización y la creciente integración entre los 27 países  miembros de la UE ganan fuerza electoral. Ello tanto desde la derecha como de la izquierda. En este sentido el  deseo de una parte de la sociedad catalana de constituirse en una república independiente va a contrapelo de los esfuerzos de unificación política y económica de la UE. Todos los países rechazan el separatismo cuando les afecta de manera directa. Pero no tienen problema en  promover las balcanizaciones, como ocurrió con la ex Yugoslavia, si ello favorece sus intereses.

Los nacionalismos son muy variados. Donald Trump, con su “América primero” encarna el proteccionismo y una alta dosis de xenofobia expresada en su política contra los inmigrantes.  En el caso de Cataluña se trata de una antigua  nación con cultura y tradiciones propias. Los catalanes sufrieron largas décadas de represión bajo el régimen fascista de Francisco Franco que prohibió el empleo de la lengua catalana. Hoy, sin embargo, el péndulo ha ido en algunos casos al otro extremo. La exigencia lingüística absoluta puede constituir un factor de exclusión para los que hablan castellano. La intransigencia nacionalista puede ser tan destructiva como el autoritarismo centralista.

Lo que ocurre en España y el destino de Cataluña es seguido con avidez por muchas regiones en el mundo. En el Medio Oriente los kurdos iraquíes vienen de realizar un referéndum y han proclamado su independencia de Irak. Hay una larga lista de pueblos y regiones que observan a la espera de una oportunidad. El reto catalán consiste en cómo satisfacer demandas nacionalistas en el seno de una democracia centralista. España está bajo la lupa.

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La ultra derecha alemana entra al ruedo.

September 28, 2017 Comments off

Angela Merkel, reelecta canciller por cuarta vez, en su primera conferencia de prensa tras los comicios del domingo, fue al grano como acostumbra: “Por supuesto que esperábamos mejores resultados”.  Su partido, el centro derechista demócrata cristiano, perdió más de un millón de votantes. Los social demócratas, de centro izquierda, perdieron medio millón de votos. El castigo para los dos partidos que han gobernado Alemania desde la guerra fue duro.

El gran vencedor de la jornada fue la Alternativa para Alemania (AfD, por su sigla en alemán). El partido obtuvo un sólido 13 por ciento  de las preferencias. Así entra por primera vez al parlamento federal con 93 parlamentarios. La organización debutó, en 2013, con una plataforma contra el euro, la moneda común europea. Entonces denunciaban que Alemania aportaba en forma desmedida  para ayudar a países como Grecia que estaban en dificultades financieras. No tardaron en ampliar su plataforma  para protestar contra la inmigración, en particular la proveniente de países musulmanes. Llamaron  a prohibir la construcción de mezquitas e incluso declararon que el Islam era incompatible con la cultura alemana. Algunos de sus líderes han dicho que Alemania debe dejar atrás el sentimiento de culpa por los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. También han criticado monumentos que recuerdan el holocausto.

La AfD obtuvo su mayor éxito en lo que fue la República Democrática Alemana (RDA), es decir el lado oriental gobernado por los comunistas. Allí logró un promedio de 21,5 por ciento de las preferencias. En cambio en lo que fue la parte occidental, capitalista, obtuvo un promedio de 11 por ciento. Lo llamativo es que en la región oriental hay muchos menos inmigrantes que en la parte occidental. Es un fenómeno que se repite en muchos países. Hay más xenofobia y racismo entre quienes temen a los inmigrantes pero no los conocen. La amenaza de lo desconocido altera más a muchos que el contacto directo con las personas de otras culturas.

Una encuesta mostró que 89 por ciento de los votantes de la AfD  lo hicieron en protesta contra las políticas migratorias de Merkel, que entre 2015 y 2016 admitió el ingreso al país de más de un millón de refugiados e inmigrantes, 85 por ciento de los consultados señaló que deseaba fronteras menos porosas.  Sentimientos muy similares a los que se aprecian entre los votantes de extrema derecha del Brexit en Gran Bretaña, en el Frente Nacional en Francia, en Holanda, en Austria, Polonia, Hungría y también en Estados Unidos.

Ahora  la AfD es la tercera fuerza política nacional. Está por verse, sin embargo, si es una tendencia duradera o solo fue un voto de castigo. 64 por ciento de sus votantes dijeron que  optaron por la AfD como un rechazo a los demás partidos. Apenas 34 por ciento dijo estar convencido por sus propuestas.

Alemania, quiéralo o no, como la economía más fuerte de la Unión Europea (UE) ha quedado en una posición de liderazgo y Merkel es la gobernante más influyente de la UE.   Se  dice que Alemania es demasiado grande para Europa pero demasiado pequeña para el mundo. Ahora Berlín deberá lidiar, como en el pasado, con los regímenes de Rusia, Hungría, Polonia y Turquía. Y también con un Donald Trump que coincide con muchas posturas de la AfD.

El modelo anglosajón en crisis

June 15, 2017 Comments off

Durante más de siete décadas el campo occidental ha seguido el modelo anglosajón: léase la conducción de Washington y Londres. En estas capitales fue trazada la arquitectura del mundo actual. Desde las instituciones dominantes en el campo militar, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la esfera económica con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nacen de la Carta Atlántica, concebida por el Presidente Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro Winston Churchill en tiempos de la Segunda guerra Mundial.

El éxito de toda ideología ,que aspire a cierta universalidad, es convencer al mayor número de personas posible que es la mejor opción para mejorar la vida de todos. Incluso el colonialismo postulaba los beneficios civilizatorios, económicos y tecnológicos aportados a las sociedades colonizadas. La propuesta anglosajona, de post guerra, destacaba la democracia, el libre comercio y  la generación de riqueza a partir de la libertad de los agentes económicos para desplegar su creatividad. La libre competencia debía dirimir quienes serían los triunfadores. .

Hoy surge la interrogante si el mundo se asoma a un cambio de época. ¿Se vive ya el fin de la hegemonía ideológica anglosajona? Son los propios líderes los que renuncian a sus postulados universalistas. Trump repite hasta la saciedad su eslogan “América primero”. La meta proclamada es “hacer América grande una vez más”. Nada muy diferente del pasado salvo que antes se decía que lo que era bueno para América también lo era para el resto. Las señales de distanciamiento estadounidense  de Europa son nítidas:  los europeos dedican más recursos a la defensa o Washington, que cubre a 75 por ciento de los gastos de la  OTAN,  renuncia a la defensa automática si alguno de los países miembros es atacado. La mera advertencia ha agrietado la confianza en la alianza militar.

Gran Bretaña, por su parte, está embarcada en su Brexit, o el abandono de la asociación con la Unión Europea. Es el triunfo de una visión nacionalista y estrecha. Mala hora, en todo caso,  escogió Londres para divorciarse de sus vecinos. Si tenía la esperanza de cerrar filas con Estados Unidos ahora se topa con un Trump que predica el aislacionismo. Así lo que ambos lados del Atlántico llamaban la “relación especial” que unía a los primos anglosajones  aparece difusa y con metas divergentes. Un cuadro muy diferente al de los años 80 cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher promovían al unísono las virtudes del neoliberalismo. Hoy el debate sobre el calentamiento global y la renuncia de Estados Unidos al Acuerdo de París abre una zanja entre europeos, incluidos los británicos, y Washington. Es un tema decisivo ya que Trump denuncia  al Acuerdo como un cuento para limitar el progreso económico de su país. En cambio en el viejo continente, como en el resto del mundo, existe la convicción que las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas, es la principal amenaza para la humanidad.

Francia: la hora de las urnas.

May 4, 2017 Comments off

Los franceses optarán entre dos polos antagónicos. Uno encabezado por Emmanuel Macron el centrista que postula una política económica liberal, reformas para modernizar el Estado, léase una drástica reducción de la administración pública y sus servicios, así como mayor integración a la Unión Europea (UE).  Macron, que fue ministro del actual gobierno socialista de François Hollande afirma que no es de izquierda ni de derecha. Se proclama a favor de las buenas ideas vengan de donde vengan. El otro polo es liderado por  Marine Le Pen, la candidata del neo fascista Frente Nacional, que centra su campaña en el cierre de las fronteras francesas a nuevos inmigrantes y expulsar a cuántos de ellos le sea posible. Su eslogan es reconocible: Francia para los franceses. Eso significa, entre otras cosas, que es contraria a la pertenencia a la  UE y aboga por dejar el euro para volver al antiguo franco. Le Pen se proclama enemiga de la globalización  y la defensora de la vieja clase obrera industrial. En este ámbito ha tenido éxito pues aparece con la mayor intención voto en dicho segmento.

En la primera vuelta electoral, realizada el 23 de abril,  quedaron fuera François Fillon, conservador tradicional con 20 por ciento, Jean-Luc Mélenchon que atrajo el grueso de los votos izquierdistas con 19,6, y  Benoît Hamon, socialista que apenas consiguió un 6,4 por ciento. La participación electoral fue altísima con 78 por ciento de los inscritos. Ahora todos los votantes de estos tres candidatos deben repensar sus preferencias. Las encuestas a días la votación muestra a Macron como el amplio favorito con 59 por ciento por ciento frente a Le Pen con 41 por ciento. La candidatura de Macron salió reforzada luego del duro debate televisado que sostuvieron este miércoles.

Una victoria de Macron representaría una derrota para la extrema derecha. En Austria Norbert Hofer, candidato del fascistode Partido de la Libertad  casi  se impuso con  49,7 por ciento de los votos en las  últimas elecciones. Las corrientes anti inmigratorias hubiesen vencido si no fuese porque el conjunto del espectro político cerró filas tras Alexander van der Bellen, el candidato verde. En Holanda, donde se esperaba una alta votación  del ultraderechista Geert Wilders,  los vaticinios fallaron pues apenas logró un 13,1 por ciento de las preferencias. Así la amenazante ola del nacionalismo xenófobo ha sufrido una cadena de reveses y el domingo podría recibir un claro rechazo.  En Francia, a diferencia de lo ocurrido con las encuestas en Estados Unidos con Donald Trump y con el Brexit,  los sondeos de opinión pública coincidieron de manera precisa con los resultados de la primera vuelta.

Macron obtuvo 24 por ciento de los votos en el primer round. Si se cumplen los pronósticos rondará el 60 por ciento este domingo. El grueso de sus votantes serán franceses que lo consideran   el mal menor para  conjurar la amenaza del nacionalismo retrogrado de Le Pen. Así Francia podrá continuar su rol central en la construcción de un viejo continente unificado.

Holanda desinfla a la extrema derecha.

March 16, 2017 Comments off

La islamofobia y  eurofobia crecen en varios países europeos. Por ello las elecciones holandesas eran seguidas con un interés inusual. El temor a una victoria de Geert Wilders, que prometía prohibir el Corán y cerrar mezquitas, abría un panorama de confrontación en un país de 17millones en el cual vive un millón de musulmanes (6 por ciento). Además su partido prometía llamar a un referéndum para seguir el camino de los británicos y abandonar la Unión Europea (UE). Holanda es la séptima economía de Europa y una pieza clave para su comercio. Rotterdam es el mayor puerto del viejo continente. La salida de los holandeses de la UE habría asestado un golpe al sueño de una  Europa unificada. Además muchos vieron en estos comicios un anticipo de lo que ocurrirá en Francia en la elección presidencial que tendrá lugar el mes entrante. En el caso francés la probabilidad de que el  facistoide Frente Nacional de Marine Le Pen logre la presidencia  es más que remota. Es posible que logre vencer en la primera vuelta pero en la segunda se unirá el conjunto del espectro político en su contra.

En Holanda el resultado de las urnas fue claro y  Mark Rutte, el actual Primer Ministro de centro derecha, formará una coalición con otros partidos pero excluirán al Partido para la Libertad de Wilders.  De todas formas la posibilidad que Wilders pudiese encabezar un gobierno era casi nula. Se requería un terremoto político. Pero los nervios de la comunidad internacional están tensos. Nadie creyó que el Brexit tendría lugar  ni tampoco consideró seriamente  la victoria de Donald Trump. El cuadro en Holanda es diferente a los países anglosajones que son gobernados por sistemas bipartidistas. En estas elecciones holandesas participaron 28 partidos. La primera mayoría la obtuvo Rutte con 21,4 por ciento. Le siguió Wilders con 13,1 por ciento. El gran derrotado de los comicios es la social democracia representada por los laboristas que cayeron de 38 diputados a nueve perdiendo su condición de segundo partido del país. La revelación fueron los verdes-izquierda que pasaron de cuatro diputados a 16.

Wilders queda con una sensación de derrota porque no logró cumplir su ambición de convertir a su partido en la mayor fuerza política del país. Pero con todo aumentó su representación parlamentaria. Más importante aún, al igual  que el Frente Nacional francés, ha logrado colocar el tema de la inmigración en el centro del debate nacional. Ha incentivado y capitalizado los crecientes sentimientos xenófobos. Incluso los partidos de centro derecha como la Democracia Cristiana han asumido posturas más duras frente a los inmigrantes.

En Holanda vive casi medio millón de ciudadanos turcos. El Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan ha llamado a un referendo para ampliar sus poderes presidenciales. En un esfuerzo por conseguir el voto de sus compatriotas europeos, muchos de doble nacionalidad, despachó a varios ministros para que asistiesen a manifestaciones que tendrían lugar en Europa. Holanda, Alemania y Austria no autorizaron los encuentros invocando razones de seguridad. El gobierno holandés fue más lejos: reprimió con dureza los encuentros y deportó a los ministros visitantes. Las encuestas muestran que la mano dura contra Erdogan pagó dividendos electorales. Ahora las miradas se vuelven a Francia.

El Trump holandés

February 9, 2017 Comments off

En Holanda se anuncia una victoria electoral del nacionalismo ultraderechista.  Geert Wilders, motejado por la prensa como el Donald Trump holandés,  podría obtener la primera  mayoría en las elecciones del 15 de marzo. Así como Trump las ha emprendido contra los mexicanos Wilders lo hace contra los inmigrantes marroquíes. Las encuestas señalan que el Partido de la Libertad podría alcanzar el 31 por ciento de los votos y lograr 36 de 150 escaños parlamentarios.

Wilders ha ganado popularidad con la promesa de imponer estrictos controles fronterizos para frenar la inmigración, cerrar mezquitas e iniciar un proceso de deportaciones de inmigrantes que rechazan los valores nacionales o cometen delitos. Por estos valores alude a la condición cristiana del país y su carácter blanco  dominante. El año pasado Wilders fue condenado por la justicia bajo el cargo de discriminación. Ello por sugerir que expulsaría a los marroquíes del país. La condena no hizo más que incrementar la simparía pública por su postura.

Los holandeses tienen reputación de ser un pueblo tolerante. En ese sentido Wilders, a diferencia de Trump, se erige como un defensor de valores liberales. Ello frente a lo que estima es la amenaza del Islam expresada en la ley islámica conocida como la sharia .  Denuncia que ella oprime a  las mujeres y castiga la homosexualidad.   También defiende la legalización de ciertas drogas.

Uno de los puntos con menos respaldo de su plataforma es la propuesta de retirar a Holanda de la Unión Europea (UE). El país fue uno los seis estados fundadores de la UE en 1993. El Brexit, la salida de Gran Bretaña de la UE, ha sido una inyección a la vena para quienes creen que el país perdió derechos soberanos frente a Bruselas, la sede la UE, pero en realidad piensan en el poderío de Alemania. Como en otros países europeos las empresas requerían mano de obra en los años 60 y 70 y atrajeron inmigrantes principalmente de Marruecos y Turquía. En la actualidad alrededor de diez por ciento de la población es de origen  o descendiente de inmigrantes.

Aún si Wilders obtiene buenos resultados el mes entrante es improbable que pueda conformar un gobierno en el fragmentado espectro político del país. Cerca de una treintena de partidos compiten y ello los obliga a pactar en un sistema de alianzas. Todos los grandes partidos advierten que no están dispuestos a gobernar con la extrema derecha xenófoba. Pero tras el Brexit y la victoria de Trump nada queda descartado. En todo caso el auge de una sólida votación de Wilders apoyaría al facistoide y antieuropeo Frente Nacional francés encabezado por Marine Le Pen. En mayo Francia tendrá la segunda vuelta electoral para elegir al próximo gobierno galo. Si ganase Le Pen, que ha prometido abandonar la UE, la Unión quedaría en una situación de extrema precariedad. Durante mucho tiempo han primado los criterios económicos para gobernar los países. Pero está visto que la última palabra proviene de la política. Esto a través de la voz de la ciudadanía expresada en las urnas.

 

 

 

 

La era Trump

January 19, 2017 Comments off

El mundo observa atónito lo que muchos creyeron imposible. Expertos vaticinaron que Donald Trump jamás sería el candidato del Partido Republicano. Luego anticiparon que Hillary Clinton lo derrotaría. En cuanto a su estilo agresivo y errático se pronosticó que era una  postura electoral pasajera y que evolucionaría si llegase a  ganar. No fue así. En su condición de presidente electo sus tuiteos mantienen la misma irreverencia e imprevisibilidad. Ha aplaudido el Brexit, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y adelantó que desea que otros países sigan su ejemplo. Así ataca de lleno a los gobiernos de Alemania y Francia, entre otros. Cuestiona a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la alianza entre Estados Unidos y Europa que  ha sido el pilar de la hegemonía militar occidental. Amenaza a China con una guerra comercial y con impedirle el  acceso a ciertos islotes en el Pacífico Sur ocupados por Beijing. Ni hablar de México, América Latina y el Caribe  han sido advertidos que millones de personas serán deportadas. Además insiste en construir un muro en la frontera mexicana para frenar el flujo   inmigratorio. El cuadro es confuso y por lo mismo cargado de una ominosa incertidumbre.

El mayor enigma es que ocurre en las relaciones con Rusia. Trump cree en el poder duro, militar y económico, y está dispuesto a emplearlo. En el ámbito castrense solo Moscú es  capaz de amedrentar a Washington. En consecuencia un entendimiento estratégico con Rusia despejaría al mayor adversario del escenario mundial. Mejor aún sería la cooperación entre los dos países para combatir a enemigos comunes. Trump ha señalado que el yihadismo y el Estado Islámico en particular  es la mayor amenaza internacional para Estados Unidos. Rusia también ve a los yihadistas como un reto a su seguridad interior. Nada mejor que un enemigo común para sellar un acuerdo entre los tradicionales adversarios que durante la Segunda Guerra Mundial fueron aliados contra el nazismo.

Los servicios de  inteligencia estadounidenses, con la CIA a la cabeza, tienen sus propias teorías sobre la afinidad entre Vladimir Putin y  Trump pues insinúan que éste se habría beneficiado de operaciones de influencia rusas. Ello por los ciberataques a  los computadores del Partido Demócrata de Hillary Clinton. Las revelaciones  fueron filtradas a WikiLeaks  y  contribuyeron a su derrota. Además fue divulgado un memorando que alerta sobre videos en que Trump compartiría el lecho con prostitutas rusas. Hecho que lo pone en una situación de vulnerabilidad en la puede ser chantajeado con facilidad. Putin negó toda veracidad a las versiones y dijo que si bien las prostitutas rusas eran las mejores del mundo a Trump, organizador de concursos de belleza mundial,  no le faltaban mujeres hermosas.

Barack Obama deja la Casa Blanca por la puerta ancha con un sólido 57 por ciento de aceptación según las encuestas. Trump ingresa con el nivel más bajo de popularidad jamás registrado para un Presidente entrante: un mero 40 por ciento. Ello habla de un período de gracia  breve y un estrecho margen de maniobra.