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Posts Tagged ‘Unión Europea’

Turquía y su nuevo sultán.

June 27, 2018 Comments off

 

Recep Tayyip Erdogan logró su  reelección como presidente de Turquía. El  Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, por su sigla turca), que él dirige, mantendrá la mayoría en el Parlamento en alianza con el ultra nacionalista y derechista Partido de Acción Nacionalista (MHP). Así Erdogan, gracias a una serie de cambios constitucionales, logra un control sobre el conjunto del Estado turco que evoca el poder de los sultanes. Como los antiguos gobernantes  imperiales Erdogan podrá reinar  por decreto en muchas materias. Además tendrá la prerrogativa  de disolver el parlamento y de remover al grueso de la administración pública.

Si de evocaciones se trata existe la percepción que en Ankara  flota la nostalgia por el imperio Otomano, colapsado con la derrota de Turquía en la Primera Guerra Mundial. Entonces los turcos dieron un giro en 180 grados y optaron, bajo la conducción de  Mustafa Kemal Atatürk , por la modernización del Estado con un marcado acento laico. La elite política volvió su mirada a Occidente y relegó  sus raíces musulmanas.

Tras la Segunda Guerra Mundial,  la Guerra Fría dio a Turquía un papel protagónico como país de contención de la Unión Soviética en el seno de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Esta tarea fue facilitada por las dictaduras militares que gobernaron o ejercieron el poder tras el trono a lo largo de décadas.

Sin embargo, con la llegada de Erdogan al gobierno a comienzos de los 2000 se aprecia una creciente influencia del clericalismo islámico. Se trata, en todo caso, de una corriente religiosa moderada aunque con los rasgos característicos de opresión de las mujeres presentes en el Islam.  Es justo señalar que Erdogan pugnó  por logar la aceptación de su país como miembro pleno de la Unión Europea (UE). Los europeos, en especial Francia y en menor medida Alemania, no correspondieron a los anhelos turcos. Hoy el ingreso de Turquía a la UE aparece distante. Ello permite presumir que Ankara seguirá, con renovado ahínco, el proyecto neo otomano de convertir al país en una potencia que restaure algo de la grandeza pasada.

Con un mandato claro y el firme control del Estado Erdogan tratará de asegurar, en primer lugar, la unidad de Turquía.    Ello conlleva una mayor agresividad en la guerra contra el pueblo kurdo, situado en las regiones montañosas australes, que representa alrededor del 20 por ciento de los 80 millones de habitantes del país. Una guerra que solo es librada al interior del país sino que también en Siria donde los kurdos son combatidos por el ejército invasor turco. También en el norte Irak se registran enfrentamientos.

En lo que toca al Medio Oriente Ankara redoblará sus esfuerzos por proyectarse como el líder del mundo árabe sunita. Es algo que ha intentado confrontando a Israel con un vistoso respaldo a la causa palestina. Ankara ha buscado desplazar a Arabia Saudita e Irán como  referentes políticos. No es algo simple pues lo recuerdos del periodo  otomano  evocan sufrimientos.

Erdogan cuenta ahora con  cinco años de gobierno, con la posibilidad de reelección. Su protagonismo internacional buscará  posicionar a Turquía como una potencia de primera línea

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Inmigración divide a Europa

June 20, 2018 Comments off

 

Una crisis a la espera de ocurrir. El buque Aquarios fue la gota que rebalsó el vaso. El navío, operado  por la asociación humanitaria Médicos sin Fronteras,  rescató a 630 migrantes en peligro de naufragar en precarias embarcaciones. Pero a diferencia de ocasiones anteriores le fue rechazada la entrada a Malta e Italia. Finalmente, el recién formado gobierno socialista español, presidido por  Pedro Sánchez, accedió recibir a los buscadores de asilo.

Angela Merkel, la canciller alemana,  advirtió un par de semanas antes del incidente del Aquarius, que el tema migratorio era clave. Opinión compartida por Antonio Tajani, presidente del Parlamento Europeo, que expresó: “La inmigración pone en peligro la supervivencia misma de la Unión Europea”. Algo que ha quedado a la vista con las duras fricciones entre países que se acusan  de no cumplir compromisos asumidos. En todo caso la  amenaza no son los inmigrantes. El peligro proviene de la incapacidad de los gobernantes europeos para formular una respuesta común. La división es compleja y refleja  profundas corrientes al interior de las distintas sociedades.

El incidente del Aquarius dio al recién asumido primer Ministro italiano  Matteo Salvini, líder de la Liga, el ultraderechista  partido con claras simpatías con el fascismo, la plataforma  ideal para proyectar su liderazgo. Salvini  señaló ante el Senado de su país: “No tenemos nada que aprender de solidaridad, generosidad y voluntariado de nadie. Italia es el segundo país en acogida del mundo. Europa puede hacer algo con la inmigración, o callar para siempre”. En la actualidad Italia cuenta con 170 mil buscadores de asilo inscritos y se estima que otro medio millón reside en situación irregular. Salvini ha amenazado con deportar a éstos últimos.

Desde hace décadas en Europa existe inquietud por lo que se ha denominado la “bomba demográfica”. El contraste el aumento de la población europea y la africana es marcado: en África se cuentan nueve niños menores de diez años por cada persona de la tercera edad. En Europa, la población de menos de diez años es idéntica a la de mayores de sesenta. La tasa de natalidad es de 4,5 hijos por mujer en África, contra 1,6 en Europa. Las corrientes migratorias desde los polos de pobreza hacia los de riqueza es un fenómeno histórico tan natural como el fluir del agua desde las alturas. En estos momentos se calcula que hay un millón de migrantes en movimiento en dirección a Europa. Algunos son refugiados que huyen de la opresión. Otros, los más, buscan mayores ingresos para alimentar a sus familias.

La frontera más letal del mundo es el Mediterráneo. La Organización Internacional para las Migraciones estima que unas 33 mil personas han perecido ahogadas en el cruce con destino a Europa desde el año 2000. Cada año, desde el 2014, han muerto más de tres mil personas en los fatídicos viajes de quienes huyen de la persecución y la miseria. Los europeos, por su parte, saben de migraciones pues durante siglos han dejado el viejo continente en busca de horizontes más promisorios.

Venezuela en un callejón sin salida.

May 24, 2018 Comments off

 

Las elecciones son una válvula de escape para las tensiones políticas. Es el mecanismo democrático para dirimir las diferencias. Esa es la teoría. En los hechos ocurre que en casos de alta polarización, como el que vive Venezuela, decae la confianza en la objetividad del proceso electoral.

Los resultados de la elección, del domingo 20, constituyen un éxito neto para Nicolás Maduro y sus seguidores bolivarianos.  Votaron casi diez millones de electores, 46 por ciento del padrón electoral. Maduro acaparó 67 por ciento de las preferencias.  El ex chavista Henri Falcón obtuvo 21 por ciento de los votos. Más atrás Javier Bertucci,  un  pastor evangélico, remató con 11 por ciento.

Los principales partidos opositores, agrupados en la Mesa de Unidad Democrática (MUD), estuvieron muy cerca de recoger el guante y presentar un candidato. Pero a último minuto, asesorados por Washington, optaron por no participar. Justificaron su postura denunciando que no había garantías suficientes. Las quejas tienen fundamento pero el objetivo de la marginación  apuntaba a restarle toda legitimidad al régimen.

La experiencia enseña que restarse  de los procesos electorales suele perjudicar a los que se ausentan de las urnas. Así lo demuestra un estudio de la estadounidense Brookings Institution que analizó 171 procesos electorales en que una de las partes llamó a boicotear la elección.  Chile, en un sentido inverso,  es un ejemplo muy citado: el grueso de la oposición decidió participar en el plebiscito de 1988. Ello bajo dictadura y  en condiciones bastante más adversas a las que enfrenta la MUD. La mayoría de los chilenos optó por la democracia. La abstención conduce, a menudo,  a la irrelevancia política.

El gobierno venezolano ha ganado un respiro en el plano político. No así en el económico. Es difícil imaginar cómo enfrentará una inflación que el Fondo Monetario Internacional anticipa que alcanzará trece mil por ciento en 2018.  El país carece de reservas para cubrir su deuda internacional. Ello impide a las   industrias importar maquinarias y materias primas. Más allá de la guerra económica denunciada por Caracas la gradual paralización obedece a la ausencia de divisas.

Si lo anterior no fuese suficiente ahora Venezuela enfrenta un oscuro cuadro internacional. Con Estados Unidos a la cabeza se perfila un cerco económico. Tras las elecciones, en palabras que anticipan un cambio de régimen, el Presidente Donald Trump dijo: “He tomado medidas para evitar que el régimen de Maduro liquide los activos (…) que el país necesitará para reconstruir su economía. Ese dinero le pertenece al pueblo venezolano”. Mike Pompeo, el secretario de Estado, señaló el domingo que  “La farsa electoral (en Venezuela) no cambia nada”. En realidad el panorama  internacional empeora para Caracas. Los 28 países de la  Unión Europea y  14 países latinoamericanos, integrantes del Grupo de Lima, tampoco reconocen los resultados de los comicios. Venezuela enfrenta un cuadro sombrío con un gobierno cercado y una oposición incapaz de abrirse paso.

Italia: el malestar europeo.

March 8, 2018 Comments off

 

Hay ciertas cosas sobre las que la mayoría de los italianos coincide. Así se deduce de los resultados de las elecciones del domingo pasado. El grueso de los votantes manifestó un sentimiento euroescéptico. Esto significa que dudan sobre cómo seguir adelante en el seno de la Unión Europea (UE). También apoyaron a los partidos que manifestaban el mayor rechazo a la inmigración. Hay en este tema el efecto de huevo y gallina. Se estima que un tercio del electorado considera el tema migratorio como clave. En consecuencia los partidos buscan capitalizar esta percepción y centran sus campañas en lo que han denominado las “crisis de los refugiados”. Las propuestas van desde el cierre de fronteras a inmediatas deportaciones masivas. Así los temores de la población son alimentados por ciertas formaciones políticas como ha ocurrido en Francia,  Gran Bretaña y Alemania entre otros países. En el caso italiano  las estadísticas no se condicen con la retórica xenofóbica: la población extranjera se ha mantenido estable en el ocho por viento en los últimos cinco años. Además se aprecia  una baja del  crimen.

Lo que salta a la vista es la frustración del grueso de los italianos con la inestabilidad económica, altos niveles de corrupción, grados crecientes de exclusión especialmente en el sur del país, amén del aumento de la desigualdad. En este contexto el grueso de los italianos, como en muchos países europeos y Estados Unidos, han hecho de los inmigrantes un chivo expiatorio.

En todo caso la gran novedad de los comicios fue el fulgurante auge del  Movimiento 5 Estrellas (M5E). Esta formación surgida en el 2009, que declara que no es de izquierda ni de derecha, es ahora por mucho el principal partido político italiano. El  M5S propone una renta mínima de 600 mil pesos mensuales. Ha planteado  el posible abandono del euro, la moneda común de la UE. También es partidario de retirar las italianas de Irak y Afganistán.  Propone asimismo que se levanten las sanciones contra Rusia, país considerado como un amigo histórico.

El cuadro  político italiano, en todo caso, es confuso.  Ninguna fuerza tiene una mayoría en la cámara de diputados que consta de 630 miembros. El M5S creció para convertirse en la formación dominante con 235 diputados. La Liga, de extrema derecha con estrechos contactos con organizaciones fascistas europeas,  lidera la coalición de centroderecha con 260 diputados, que incluye 102 diputados de Forza Italia del ex primer ministro  Silvio Berlusconi.  El Partido Democrático (PD)  de Matteo Renzi, de centro izquierda,  que gobernaba el país desde el 2013 sufrió un serio revés y vio reducido su voto a un mero 18 por ciento. Así resultará compleja la formación de un gobierno.  En especial porque el PD ha declarado que no entrará en alianza alguna.  Esto podría forzar al Presidente  Sergio Mattarella a convocar a nuevas elecciones en breve para destrabar la característica complejidad del entramado político italiano. En todo caso el electorado italiano ha develado cuan profundas son las antiguas diferencias entre el norte y el sur del país. El M5E barrió en las regiones australes mientras la derecha capturó las regiones más ricas del norte.

El reto catalán

October 5, 2017 Comments off

España salió maltrecha tras el referéndum autonomista catalán del domingo. El debate que antecedió la consulta, declarada ilegal por el gobierno y tribunales españoles, debió versar sobre los pros y contras de la propuesta independentista. Madrid pudo haber tomado una postura distante, permitiendo que los catalanes expresasen su voluntad, sin amarrarse a los resultados. Varios sondeos de opinión anticipaban una mayoría contraria al separatismo.

El gobierno español decidió, en cambio,  impedir físicamente la consulta. Lo hizo con una notable  falta de tino político. Comenzó por el despacho de  fuerzas policiales equipadas para confrontar a una muchedumbre dispuesta al choque, como se suele observar en las grandes cumbres del G-20 o el Banco Mundial.  Pese al despliegue de fuerza, en que abundaron imágenes de violencia innecesaria y abusiva, de todas formas votaron más de dos millones de personas.

El gobierno del Presidente Mariano Rajoy en su afán por  defender la legalidad perdió de vista lo esencial: la legitimidad. Los independentistas catalanes pudieron erigirse como la fuerza democrática que  buscaba escuchar la voz del pueblo. Madrid,  con fuerzas venidas desde el  resto del país,  pretendía impedir que expresaran su voluntad.

En Europa está muy presente el Brexit, el referéndum que tiene a Gran Bretaña en el proceso de abandonar la Unión Europea (UE). Las corrientes  opuestas a la globalización y la creciente integración entre los 27 países  miembros de la UE ganan fuerza electoral. Ello tanto desde la derecha como de la izquierda. En este sentido el  deseo de una parte de la sociedad catalana de constituirse en una república independiente va a contrapelo de los esfuerzos de unificación política y económica de la UE. Todos los países rechazan el separatismo cuando les afecta de manera directa. Pero no tienen problema en  promover las balcanizaciones, como ocurrió con la ex Yugoslavia, si ello favorece sus intereses.

Los nacionalismos son muy variados. Donald Trump, con su “América primero” encarna el proteccionismo y una alta dosis de xenofobia expresada en su política contra los inmigrantes.  En el caso de Cataluña se trata de una antigua  nación con cultura y tradiciones propias. Los catalanes sufrieron largas décadas de represión bajo el régimen fascista de Francisco Franco que prohibió el empleo de la lengua catalana. Hoy, sin embargo, el péndulo ha ido en algunos casos al otro extremo. La exigencia lingüística absoluta puede constituir un factor de exclusión para los que hablan castellano. La intransigencia nacionalista puede ser tan destructiva como el autoritarismo centralista.

Lo que ocurre en España y el destino de Cataluña es seguido con avidez por muchas regiones en el mundo. En el Medio Oriente los kurdos iraquíes vienen de realizar un referéndum y han proclamado su independencia de Irak. Hay una larga lista de pueblos y regiones que observan a la espera de una oportunidad. El reto catalán consiste en cómo satisfacer demandas nacionalistas en el seno de una democracia centralista. España está bajo la lupa.

La ultra derecha alemana entra al ruedo.

September 28, 2017 Comments off

Angela Merkel, reelecta canciller por cuarta vez, en su primera conferencia de prensa tras los comicios del domingo, fue al grano como acostumbra: “Por supuesto que esperábamos mejores resultados”.  Su partido, el centro derechista demócrata cristiano, perdió más de un millón de votantes. Los social demócratas, de centro izquierda, perdieron medio millón de votos. El castigo para los dos partidos que han gobernado Alemania desde la guerra fue duro.

El gran vencedor de la jornada fue la Alternativa para Alemania (AfD, por su sigla en alemán). El partido obtuvo un sólido 13 por ciento  de las preferencias. Así entra por primera vez al parlamento federal con 93 parlamentarios. La organización debutó, en 2013, con una plataforma contra el euro, la moneda común europea. Entonces denunciaban que Alemania aportaba en forma desmedida  para ayudar a países como Grecia que estaban en dificultades financieras. No tardaron en ampliar su plataforma  para protestar contra la inmigración, en particular la proveniente de países musulmanes. Llamaron  a prohibir la construcción de mezquitas e incluso declararon que el Islam era incompatible con la cultura alemana. Algunos de sus líderes han dicho que Alemania debe dejar atrás el sentimiento de culpa por los crímenes cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. También han criticado monumentos que recuerdan el holocausto.

La AfD obtuvo su mayor éxito en lo que fue la República Democrática Alemana (RDA), es decir el lado oriental gobernado por los comunistas. Allí logró un promedio de 21,5 por ciento de las preferencias. En cambio en lo que fue la parte occidental, capitalista, obtuvo un promedio de 11 por ciento. Lo llamativo es que en la región oriental hay muchos menos inmigrantes que en la parte occidental. Es un fenómeno que se repite en muchos países. Hay más xenofobia y racismo entre quienes temen a los inmigrantes pero no los conocen. La amenaza de lo desconocido altera más a muchos que el contacto directo con las personas de otras culturas.

Una encuesta mostró que 89 por ciento de los votantes de la AfD  lo hicieron en protesta contra las políticas migratorias de Merkel, que entre 2015 y 2016 admitió el ingreso al país de más de un millón de refugiados e inmigrantes, 85 por ciento de los consultados señaló que deseaba fronteras menos porosas.  Sentimientos muy similares a los que se aprecian entre los votantes de extrema derecha del Brexit en Gran Bretaña, en el Frente Nacional en Francia, en Holanda, en Austria, Polonia, Hungría y también en Estados Unidos.

Ahora  la AfD es la tercera fuerza política nacional. Está por verse, sin embargo, si es una tendencia duradera o solo fue un voto de castigo. 64 por ciento de sus votantes dijeron que  optaron por la AfD como un rechazo a los demás partidos. Apenas 34 por ciento dijo estar convencido por sus propuestas.

Alemania, quiéralo o no, como la economía más fuerte de la Unión Europea (UE) ha quedado en una posición de liderazgo y Merkel es la gobernante más influyente de la UE.   Se  dice que Alemania es demasiado grande para Europa pero demasiado pequeña para el mundo. Ahora Berlín deberá lidiar, como en el pasado, con los regímenes de Rusia, Hungría, Polonia y Turquía. Y también con un Donald Trump que coincide con muchas posturas de la AfD.

El modelo anglosajón en crisis

June 15, 2017 Comments off

Durante más de siete décadas el campo occidental ha seguido el modelo anglosajón: léase la conducción de Washington y Londres. En estas capitales fue trazada la arquitectura del mundo actual. Desde las instituciones dominantes en el campo militar, como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a la esfera económica con el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial nacen de la Carta Atlántica, concebida por el Presidente Franklin D. Roosevelt y el Primer Ministro Winston Churchill en tiempos de la Segunda guerra Mundial.

El éxito de toda ideología ,que aspire a cierta universalidad, es convencer al mayor número de personas posible que es la mejor opción para mejorar la vida de todos. Incluso el colonialismo postulaba los beneficios civilizatorios, económicos y tecnológicos aportados a las sociedades colonizadas. La propuesta anglosajona, de post guerra, destacaba la democracia, el libre comercio y  la generación de riqueza a partir de la libertad de los agentes económicos para desplegar su creatividad. La libre competencia debía dirimir quienes serían los triunfadores. .

Hoy surge la interrogante si el mundo se asoma a un cambio de época. ¿Se vive ya el fin de la hegemonía ideológica anglosajona? Son los propios líderes los que renuncian a sus postulados universalistas. Trump repite hasta la saciedad su eslogan “América primero”. La meta proclamada es “hacer América grande una vez más”. Nada muy diferente del pasado salvo que antes se decía que lo que era bueno para América también lo era para el resto. Las señales de distanciamiento estadounidense  de Europa son nítidas:  los europeos dedican más recursos a la defensa o Washington, que cubre a 75 por ciento de los gastos de la  OTAN,  renuncia a la defensa automática si alguno de los países miembros es atacado. La mera advertencia ha agrietado la confianza en la alianza militar.

Gran Bretaña, por su parte, está embarcada en su Brexit, o el abandono de la asociación con la Unión Europea. Es el triunfo de una visión nacionalista y estrecha. Mala hora, en todo caso,  escogió Londres para divorciarse de sus vecinos. Si tenía la esperanza de cerrar filas con Estados Unidos ahora se topa con un Trump que predica el aislacionismo. Así lo que ambos lados del Atlántico llamaban la “relación especial” que unía a los primos anglosajones  aparece difusa y con metas divergentes. Un cuadro muy diferente al de los años 80 cuando Ronald Reagan y Margaret Thatcher promovían al unísono las virtudes del neoliberalismo. Hoy el debate sobre el calentamiento global y la renuncia de Estados Unidos al Acuerdo de París abre una zanja entre europeos, incluidos los británicos, y Washington. Es un tema decisivo ya que Trump denuncia  al Acuerdo como un cuento para limitar el progreso económico de su país. En cambio en el viejo continente, como en el resto del mundo, existe la convicción que las emisiones de gases de efecto invernadero, causadas por actividades humanas, es la principal amenaza para la humanidad.